|
 |
 |
| |
| m |
| |
 |
| . |
 |
“Eva
en el espejo”
María del Carmen Suárez
Editorial Gárgola
190 páginas
Buenos Aires, 2004
El título de esta nota, al calificar
como inolvidable la novela de María
del Carmen Suárez, no solo remite
a la calidad de la obra, sino a los contextos
históricos-sociales que la misma
contiene. Debemos, además, subrayar
el bellísimo collage de Emilio Sampietro
que ilustra la tapa de este libro.
María del Carmen Suárez en
su extensa y rica trayectoria como poeta
y periodista ha obtenido premios en el país
y en el extranjero.
Eva en el Espejo es su primera novela. Entre
los valores que el texto evidencia no pueden
negarse sus ráfagas poéticas.
Un excelente discurso narrativo se mantiene
a lo largo de las páginas y se impone
con imágenes fuertes y muy originales.
Desde la escritura entrañable se
perfilan con sutiles estrategias elementos
autobiográficos. Sin embargo, no
es esta una novela estrictamente referencial
en tal sentido. La memoria ejerce, sí,
una innegable carga dramática y conduce
el avance de los episodios y los personajes,
con legítima y descarnada conciencia.
La primera persona de la enunciación
se impone, expresando confesiones como las
siguientes: “yo apelaba a la memoria
para no morir” (10). “no se
limpian los pozos de la memoria” (11).
“la memoria es un enigma” (19).
No es casual que la autora apele a la frecuente
presencia de los espejos. Estos no son objetos
decorativos, sino psicológicamente
cargados con su simbología de antigua
data.
La angustia existencial, la locura, la presencia
de los muertos, entre recuerdos y transferencias,
convocan escenas de intenso dramatismo surgidas
desde los abismales laberintos del Yo.
El recorrido por los barrios de Buenos Aires
configura asociaciones con variadas tonalidades
y atmósferas. La Plaza Dorrego, la
Boca, el Frigorífico Anglo, donde
“habían muerto muchos polacos
por el frío de las cámaras
de refrigeración, el alcohol y la
represión policial” (53), La
Isla Maciel, Dock Sud, “el yugoslavo
de ojos de oro” y “esa loca
carrera hacia la tempestad” (67),
Mataderos, Barracas; las evocaciones de
Gardel, Gatica, Evita: todo se constituye
como viva imagen de “un país
insólito” en el cual “Buenos
Aires se iba convirtiendo en una ciudad
imprevisible” (71). Así finaliza
la primera parte de Eva en el Espejo...
Ver
más »
|
|
| por
Norma Pérez Martín |
|
| . |
| «
VOLVER AL INDICE DE LIBROS |
| m |
|
|