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La
Trilogía, basada en hechos históricos, sumerge
al espectador en la vida de un grupo de mujeres polacas que
fueron traídas a la Argentina para ejercer la prostitución
en la década del 30. La secuencia establecida para
las representaciones permite ir entrando en tema paulatinamente.
"Historias tártaras", con Chendo Hortiguera,
Pablo Sakihara y Graciela Clusó, se desarrolla en Polonia
y trata sobre tres personajes que se juntan circunstancialmente
en un tren. Un "cafishio", un anarquista y una ex-prostituta
con alteraciones mentales. "La señora Golde",
con Jorge Sánchez, Alejandra Molinari, Georgina Rey
y Flavia Sinsky, también se desarrolla en Polonia y
trata sobre las negociaciones que realiza una "casamentera",
de un pobrísimo pueblo, con el "novio" de
una joven. En realidad el "novio" es un "cafishio"
que terminará llevándosela a la Argentina. La
trama es interesante, ya que por un lado, la "casamentera"
miente para obtener más beneficios y por el otro, la
joven y sus familiares saben la verdad, pero fingen porque
no disponen de alternativas para salir de la miseria. La última,
"La Varsovia", con Stella Maris Brandolín
y Erica Spósito, muestra la relación entre una
"madama" en declinación y una "joven",
durante el trayecto del viaje en barco hacia Buenos Aires.
Cada obra presenta, conforme al criterio de cada directora,
un enfoque estético diferente que en el conjunto resulta
muy equilibarado. Cabe destacar en este aspecto la interesante
propuesta cuasi coreográfica de Laura Yusem para "La
Varsovia". Los elencos responden en general de manera
afinada con las exigencias de los personajes. Entre ellos,
resultan dignos de mencionar muy especialmente, los trabajos
de Graciela Clusó, Georgina Rey y Stella Maris Brandolín.
"Trilogía de las polacas", resulta novedosa
desde todo punto de vista, ya que incluso se puede asistir
a la representación de una de las obras o a las tres
el mismo día, en este último caso se podrán
degustar excelentes comidas típicas, ofrecidas por
los mismos actores, entre obra y obra. En síntesis:
no dejar de verla.
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