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» por Sonia Gonorazky
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Obra: LA AMANTE DE BAUDELAIRE VESTIDA DE TERCIOPELO MUY BUENA

Elenco:
Fernanda García Lao y Gabriela Lujan
Dirección general:
Mabel Salerno
Dramaturgia:
Fernanda García Lao
Producción musical:
Tito Fargo
Música original:
Fernanda Garcia Lao y Gabriel Chwojnik
Diseño de sonido en escena:
Javier Ntaca
Escenografía:
Verónica García Lao
Vestuario:
Magda Banach
Sala:
No Avestruz / Humboldt 1857
“La amante de Baudelaire...” es la historia de dos mujeres cuyas vidas se cruzan y que, por efecto de sus propias debilidades más que por una decisión razonada, quedan inmediatamente ligadas en una relación que les servirá como un corset, modelando y sosteniendo sus personalidades.
Ágata, que llevaba una vida estable y ordenada antes del involuntario encuentro, pierde uno a uno casi todos los puntos de anclaje con su mundo cotidiano pero conserva intacta la tenacidad, lo que le permite hacerse fuerte y no desesperar, cambiar radicalmente sus costumbres adaptándose a su suerte y sostenerse a sí misma y a la histriónica y voluble Hipólita.
Hipólita tal vez leyó a Baudelaire hace mucho tiempo, se enamoró de sus poemas y aprendió a cantarlos con una música propia para ganarse el sustento como artista trashumante. Sus únicos bienes son los cachivaches de utilería y el vestuario exótico que lleva en su valijín, y las penas de amor que no dejan de estar presentes con su carga de desdicha, espejo deformante que la instala en un mundo de nostalgias y reclamos de amante abandonada. Las canciones, esculpidas a partir de “Las Flores del Mal” a golpe de un cincel amoroso y un poco egotista, reflejan con ubicuidad la pereza y la sensualidad, la locura de la pasión y la lucidez delirante que ella otorga, comunes al poeta francés y a la cantante.
La obra comienza en pleno espectáculo, Hipólita canta con voz sensual, profunda. De pronto algo falla y la muchacha cae muerta o desmayada –para una artista como ella cree serlo la diferencia no sería esencial- ante el estupor de su asistente, la esmerada Ágata. Luego de esta escena el tiempo retrocede al momento en que ambas mujeres se encuentran por casualidad o por un plan premeditado de la heroína, y a lo largo de la función nos vamos enterando de “cómo se invaden en ocho momentos y cinco canciones”, tal como anticipa el programa de mano.
“La Amante...” tiene una estructura cómica que busca relacionar, equilibrándolos, el lenguaje poético de la música con el absurdo del estilo teatral que la autora, Fernanda García Lao, toma como base para desarrollar una dramaturgia que transmita la miseria, el aislamiento y la frustración en los que viven las dos muchachas, sumidas en una situación que se hace más precaria a cada instante. Como estrategia para representar lo absurdo se exageran los rasgos patéticos y contradictorios tanto de los personajes como de las peripecias que viven y que van urdiendo un relato dramático sencillo e ingenuo. La escenografía y el vestuario aprovechan esa especie de mal gusto refinado que se suele llamar “kitsch” y que parece expresar la distancia abismal entre los sueños de la artista y sus posibilidades limitadas de concretarlos en la realidad.
Fernanda García Lao señala que “ Charles Baudelaire es para mí un poeta terrible y sensual. Me sorprende que, aún hoy, siga siendo para muchos, un artista desconocido a pesar de su gran lucidez, su misterio y su imperecedera actualidad. La amante de Baudelaire, vestida de terciopelo intenta representar su mundo, su imaginario y su figura”. En este sentido el resultado de su trabajo es interesante; las cinco canciones reflejan una porción del mundo poético que se utiliza para dar vida a Hipólita y Ágata logrando una personal adaptación de los poemas a los requisitos de métrica uniforme y rima, necesarias para que la versión cantada posea un ritmo y una musicalidad fáciles de interpretar por el público. La poesía siempre está abierta a múltiples significados e interpretaciones por quienes las disfrutan, y el deliberado intento de la autora de conservar las imágenes que ellos imprimieron en su ánimo es una suerte de marca personal o firma que puede descifrarse comparando las canciones y los poemas originales. Ellos son: Canción de siesta; La muerte de los amantes; Demasiado Alegre; Madrigal Triste y El Vampiro.
Por último tal vez valga la pena recordar que Hipólita y Ágata son criaturas de sendos poemas de Baudelaire: Mujeres Condenadas y Moesta et Errabunda. Releo esos versos y creo las mujeres de “La Amante....” las representan con una particular fidelidad. La autora, entonces, logró su objetivo.
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