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» por Jorge Grinberg
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Obra: LA VORACIDAD REGULAR

Dirección:
Javier Palomino
Elenco:
Juan Ciuffo, Gerardo Colonniello, Roberto Echaide, Mónica Fuino, Héctor Leza, Guadalupe Molteni, Martín Scarfi.
Vestuario y Escenografía:
Roxana Ciordia
Música original:
Silvina Gandini
Iluminación y Fotografía:
Santiago Young
Diseño Gráfico:
Lucas Flaque
Prensa y Comunicación:
Simkin & Franco
Asistencia de dirección:
Maria Laura Caballero, Esteban Tabacznik
Sala:
Teatro del Abasto
Tomando como punto de partida la obra de Shakespeare “La tempestad”, “La voracidad”, recrea algunas de las ideas presentes en ella. En una isla imaginaria, Próspero hace gala de su poder sobre Ariel, multifacético protagonista, encarnado aquí en tres diferentes comediantes y sobre Calibán, quien es oprimido de un modo distinto. Se intenta vivenciar las relaciones entre colonizador y colonizado, entre dominante y dominado y de exponer hasta qué punto se necesitan mutuamente. Se habla -en definitiva- del poder, de la libertad y la esclavitud.

Toda esta acción se desarrolla enmarcada en un particular juego que propone la puesta: Los personajes se disuelven abriendo paso a los actores y viceversa, de forma alternativa.

Dentro de un clima gratuitamente intimidante y agresivo, los protagonistas casi desnudos, adoptan actitudes corporales grotescas, dejando un balance estético por cierto desagradable, coherente con la adopción de un lenguaje vulgar y –de a ratos- de neto corte chabacano.

La obra, con un permanente entrar y salir del original de Shakespeare, se desliza hacia el desorden y la confusión. Quizá, esto ha sido así por algún tipo de inquietud o búsqueda expresiva por parte del director. O tal vez –en realidad- sea el resultado de haber quedado atrapado, perdido mas bien, en las redes de ese artificioso laberinto que saliendo de “La tempestad” termina su recorrido en “La voracidad”. Es difícil de saber.

Quizá el punto más rescatable de esta producción, haya sido el desempeño general de su elenco, el cual ejecuta –de principio a fin- un agotador trabajo, con una entrega que merece destacarse.
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