Una
historia familiar densa, en un pueblito de campo.
Tres hermanos que regresan a la casa paterna tratando
de reconstruir el drama de la pèrdida,para
comprenderlo y desde allì,reconstruirse.
El pasado que regresa como fotos partidas en pedazos,
del que cada cual cree construir el todo. Su propio
todo.
Fragmentos de vivencias que Virgilio, Remedios
y Mercedes tratan de acoplar a sus sensaciones
pasadas y presentes.
La caza del jabalí, es importante en la
obra y de otorga sentido a “Zorzal”,
el perro Dogo de la familia, envuelto en las pasiones
que llevan a la muerte de Rogelio, socio de Argentino
(padre de Virgilio,Remedios, Mercedes y Càtulo)
y la propia muerte de “Zorzal”. Muerte
que serà revivida catárticamente
por los hermanos.
En medio de juegos infantiles, la presencia-recuerdo
de sus padres. Càtulo, el hermano mayor
que es ayudado por Almudena, de quien todos creen
que tiene poderes sobrenaturales. Ella vive con
Càtulo en la casa.
Ambiciones. Juegos de poder. Traiciones. Mucho
humor para contar una historia rica y fresca,
que bien puede ser una metàfora de la Argentina.
Excelentes actuaciones resaltan una dramaturgia
construida a la medida de cada personaje. El director
supo conducir la energìa y ensamblar la
creatividad de un grupo de actores, logrando que
no sobre ni falte un gesto, una palabra, o un
silencio.
La función que disfrutè el 24 de
enero, vale la pena recomendarla. |