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» por Sonia Gonorazky
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Obra: ¿SOMOS NUESTROS GENES? BUENA

Autor:
Rosario Bléfari y Susana Pampín
Elenco:
Javier Lorenzo, Susana Pampín, Rosario Bléfari, Matías Hynes, Leonardo Azamor, Sol Lereah y Francisco Vocos.
Escenografía:
Karina Peisajovich.
Música:
Fabio Suaréz.
Vestuario:
Bléfari – Pampín
Asistencia de dirección:
Leonardo Azamor.
Dirección general:
Susana Pampín y Rosario Bléfari.
Sala:
Centro Cultural Ricardo Rojas.
Sería interesante preguntar a las autoras qué inquietudes personales (o de las otras) las llevó a adentrarse en el campo de la divulgación científica, enfocándolo –acertadamente, a mi juicio- desde lo cultural más que desde lo estrictamente informativo. Seguramente ya contestaron hace tiempo, cuando estrenaron su trabajo anterior, “Somos nuestro cerebro”. Mi impresión es que se trata principalmente de la búsqueda de teatralidad o espectacularidad en textos o discursos no teatrales, un campo que muchos dramaturgos exploran en estos tiempos, más que de un afán educativo de características “escolares”, pero que simultáneamente brinda un aporte valioso sobre una rama del pensamiento menos transitada: la forma en que la información codificada en el lenguaje”experto” llega deformado y manipulado a quienes no pueden comprenderlo en forma directa.
Esto no significa que “Somos Nuestros Genes” eluda la divulgación, sino que la velocidad con que varían las situaciones o los temas abordados obligaría a una atención demasiado concentrada, que el ambiente relajado y de gran comicidad que se expresa en la escena parecen querer evitar. El énfasis está puesto más bien en las fantasías, las deformaciones y la problemática social que dispara el amplio tema de la genética, lo que resulta un gran acierto y sirve para desmitificar muchas ideas acerca de la producción científica y la manera en que afecta nuestras vidas.
Los actores principales lucen coloridos mamelucos a manera de uniforme y circulan por una sala que bien podría ser un aula universitaria, un salón de conferencias o el set desde el que se emite un noticiero. Tal como indica la gacetilla informativa: “A modo de clase ideal, temas como el origen de la vida, ADN-ARN, las mutaciones, los transgénicos, la clonación, las decisiones genéticas se presentan y desarrollan con actuación”. Pero no es todo.... a un costado del escenario, una bien provista barra de bar pulveriza la idea de un distanciamiento entre el campo científico, al que aún hoy se le atribuye una especie de carácter aséptico, casi sobre- o in-humano, y las preocupaciones y las distracciones cotidianas. Este aspecto es especialmente trabajado en la dramaturgia, que lo expone mediante recursos visuales diversos, así como en la dispersión y variación de los temas abordados y que se manifiesta también en el entrecruzamiento permanente entre los datos y definiciones provenientes de la química y la biología, los debates éticos que se desatan tanto en las altas esferas del poder como entre los legos, la confusión de los distintos discursos, las preocupaciones y rivalidades de cada personaje.
Susana Pampín y Rosario Bléfari reconocen que “Para la mayor parte de las personas el único acceso posible a este conocimiento —que avanza y se hace cada vez más específico— es a través de los medios, que simplifican o a veces sobredimensionan equívocamente los conceptos.” Con una estética de talk show un poco desprolijo y divertido, intervenciones desopilantes como la de un gen que se apersona a explicarnos sus funciones, el minidebate acerca de la procreación artificial o la intervención “leída” de un reconocido catedrático, las autoras logran delinear con buen pulso un esbozo crítico sobre estas cuestiones, produciendo un espectáculo divertido.
Para los espectadores más curiosos o sistemáticos, y también como una política de consolidación de las producciones generadas en el Centro Cultural Rojas, se publicó el texto de “Somos Nuestros Genes”, que puede aportar datos puntuales pero siempre incompletos ya que, como bien sabe quien asiste al teatro con asiduidad, el texto es apenas un elemento entre otros, que sin los actores, la escenografía y otros elementos no pasa de un mero, aunque útil, apunte.
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