Una
representación clàsica de la obra
de Bernard Shaw, en la que el autor se vale del
enfrentamiento madre-hija, para denunciar a la
sociedad generadora de pobreza y a los poderosos
que lucran con ella. No faltan la ironía
ni el toque de humor.
Es innegable el talento de Sergio Renàn
para conjugar los sugestivos textos del dramaturgo
con la calidad de los actores que integran el
elenco.
Vivie Warren es una jòven profesional que
vive sola en la casa materna, luego de haber sido
criada por diferentes institutrices, mientras
su madre viajaba por el mundo. La señora
Warren pagò la educación de su hija,
pero casi no la conoce.
Vivie, està de novia con Frank, un vividor
y simpàtico caradura, hijo del reverendo
Gardner. Estàn a punto de casarse.
La trama se va desarrollando hacia el conflicto
con la llegada de la Sra. Warren. Vivie se entera
de la llegada de su madre, al recibir a Praed
quien le pregunta si ya ha llegado. Ante la requisitoria
de Vivie para saber algo de la vida de su madre,
Praed evade la respuesta.
Vivie ha acumulado muchos reproches y reclamos
para con la Sra. Warren y su rol de madre. Esta
llega acompañada de Sir George Crofts.
Nadie quiere hablar de la profesiòn de
la Sra. Warren. A esta altura es evidente, que
todos, salvo la hija saben acerca del pasado de
la misteriosa y seductora Sra.
Esa misma noche, Vivie encara a su madre. Luego
de una acalorada discusión pasa de la recriminación
a la admiración.
Al dìa siguiente sir George manifiesta
a Vivie sus deseos de casarse con ella, propuesta
que rechaza con vehemencia.
Entonces sir George, aprovecha el despecho para
decir unas cuantas cosas a Vivie y Frank, que
cambiaràn el rumbo de la historia.
Para destacar, las actuaciones de Juan Manuel
Tenuta y Claudio Tolcachir. Por momentos Claudia
Lapacò, conmueve. Muy funcional la escenografìa
y el vestuario. Aquellos que gusten del teatro
tradicional disfrutaràn de esta obra. |