El
segundo y tercer miércoles de agosto tendrán
lugar las últimas presentaciones de este
ciclo de cinco obras de títeres para adultos.
Aunque en sus orígenes no estuvo destinado
al público infantil, el teatro de títeres
moderno pareció confinarse a este sector,
al punto que el concepto de “títeres
para adultos”, al que –como informa
Adelaida Mangani- también suele llamarse
“Teatro de Objetos” parece novedoso
en Buenos Aires, y goza de un desarrollo incipiente.
Los grupos de titiriteros, formados por jóvenes
egresados del taller escuela del Teatro San Martín,
despliegan propuestas diferentes, recurriendo
a variadas técnicas de representación
y utilizando distintos materiales para la construcción
de sus personajes, imponiendo a los espectadores
un saludable ejercicio de imaginación para
descifrar las metáforas visuales y la riqueza
expresiva de los distintos elementos (muchos de
ellos de uso cotidiano) convertidos en seres vivos
cuyas máscaras congeladas, tal vez paradójicamente,
acentúan su emotividad.
De las cinco obras que se presentan: “Ascensión
de un Infante”, “Tedeum
Beatus”, “Una Ventana”,
“Deshilar el Tiempo”
y “Vox, Alicia”,
tuve el gusto de ver las tres primeras. No creo
que sea casual que las tres se refieran de algún
modo a las relaciones entre el mundo de la imaginación
y el mundo del deseo, o de los deseos diversos
que nos pueblan y dan vida. Así, el ansia
de libertad y la sensualidad dialogan, se entrecruzan
y también se dan la espalda en estas piezas.
La primera, es a mi entender una metáfora
sobre la vida y la muerte, en un espacio que se
presenta con un ambiguo “algún lugar”,
pero que refiere con claridad al Lejano Oriente.
Las otras dos son piezas breves que forman parte
de una única función. Tedeum Beatus,
basada en la técnica de títeres
de tela y máscara, nos muestra a una beata
de la iglesia católica asaltada (y felizmente
derrotada) por su fantasía. “Una
Ventana” me pareció deliciosa y sorprendente.
Las funciones se inician a las nueve de la noche
y se suceden con breves intervalos. Muchos de
los espectadores se animan a una jornada maratónica
que se extiende hasta la medianoche. La variedad
de los enfoques poéticos de cada grupo
y de las técnicas que utilizan, permiten
que este ejercicio no resulte monótono
ni extenuante. |