|
Lúcido
ejercicio de la memoria desde las miradas contradictorias
y opuestas con que los diferentes ojos han mirado a la argentina
desde sus orígenes hasta el presente.
Con una inteligente puesta en escena que muestra a los actores
y actrices leyendo los textos escritos por las diversas plumas
que han sufrido, gozado y vivido su realidad contemporánea,
vamos transitando de la mano de los protagonistas las diferentes
épocas, con sus climas, sus lenguajes, sus prejuicios,
sus odios y sus amores.
Emotivos momentos en los que nos subimos al sentimiento que
son capaces de encarnar Antonio Grimau, Thelma Biral, Selva
Aleman, Duilio Marzio, la cautivante voz de Inés Rinaldi
y el encendido piano de Juan Carlos Cuacci.
Interesante síntesis nos propone Barney Finn: exorcizar
los fantasmas del pasado que nos tironean hacia atrás,
sin negar, sin borrar, sin olvidar. Desde la memoria darnos
la mano con nuestro pasado: Reconocernos, para poder seguir
adelante.
Lo contradictorio puede armonizarse hacia lo complementario,
y tomando conciencia que lo bueno y lo malo, lo transparente
y lo oscuro, la risa y el llanto, conviven dentro de cada
uno de nosotros; desde esa simple asunción de relativa
verdad ( como son todas las verdades ) podremos por fin asumirnos
como una unidad
vivencial, capaz de contener dentro de los límites
de cada alma individual dioses y demonios, que nos impulsan
a ser lo que somos.
En definitiva, hoy, somos la suma de actos y omisiones que
elegimos a lo largo de nuestra vida, en tanto seres humanos
individuales. Lo mismo puede decirse de la República
Argentina, en tanto conjunto más o menos organizado
de seres humanos individuales; como comunidad somos producto
de nuestros actos y omisiones que elegimos colectivamente
a lo largo de nuestra historia.
Muy buenas interpretaciones actorales, excelente musicalización,
impecable el canto de Inés Rinaldi. Me sorprendió
gratamente la voz de Antonio Grimau en los temas que cantó
e interpretó. Inteligente puesta en escena que cierra
con una propuesta que es toda una invitación a la esperanza.
Adhiero con fervor. Yo también vengo a ofrecer mi corazón.
Vale la pena.
Espectáculo para recomendar.
|