“Amadeo es el verbo encendido, la palabra
desesperada en el absurdo océano de los
sordos, la oraciòn inquietante sobre el
velo de los cautos, la pluma nocturna descifrando
el sueño del alba”
¿Còmo hace un poeta para ponerse
en contacto con un mundo en que la poesìa
equivale a otro idioma, casi indescifrable? ¿Còmo
se las ingenia para compartir sus sentimientos
con quienes lo han perdido, u olvidado o los dejaron
de lado corriendo tras la materia?
Tal vez, como Amadeo, el protagonista de “Amores
metafìsicos” deba adaptar la forma
de contar su poesìa al idioma que el pùblico
acostumbra escuchar. Y aceptar a cambio las risas
extemporàneas cuando “El aprendiz
de la noche” no encuentra su camino. O ante
el drama de “Penélope en el Peloponeso”.
O frente al dolor del hombre en “Corazòn
cartesiano”
Un poeta no va a cambiar el mundo. Pero si puede
cantar su canciòn, recitar su poema, expresar
sus sentimientos; tal vez pueda sembrar la semilla
de que un mundo mejor es posible. Quizàs
ese sea un primer paso. Quien sabe si cuando acaben
las risas que muchas veces aparecen como defensa
ante lo nuevo, ante lo que nos conmueve màs
allà de la razòn. Quien sabe, digo,
si cuando acaben las risas nos permitimos reflexionar,
en una de esas, la semilla cae en suelo fértil.
Para no perdèrselo. |