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Jorge Grinbergn |
Obra:
Stefano
Sala: Teatro Nacional Cervantes
Dirección: Juan Carlos Gené.
Escenografía:
Guillermo de la Torre.
Efectos audio visuales: Marcelo León.
Elenco:
Luis Brandoni, Beatriz Spelzini, Perla Santalla, Daniel Tedeschi, Horacio
Roca, Esteban Pérez, Daniela Catz, Mariano Miquelarena.
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Empieza
la obra, tenemos un funeral, un discurso de Juan Bautista Alberdi,
una escenografía impactante y entramos de lleno en el nudo
del drama humano de la inmigración: el desarraigo y su natural
contrapartida: la lucha por echar raíces, cristalizar proyectos
personales y familiares, en definitiva por construír un futuro,
no siempre con éxito. Stéfano, es un inmigrante de la
Italia meridional y sueña con ser un talentoso compositor de
ópera, pero no pasa de ser un simple ejecutante de trombón,
y aún en esto tiene problemas. A su fracaso artístico,
que le cuesta aceptar, se le suma el familiar, que sí lo tiene
asumido.
El tema, si bien transcurre en el Buenos Aires de 1928, es de rigurosa
actualidad, ya que miles de descendientes de aquellas sufridas generaciones
de inmigrantes, luchan hoy por arraigarse en las tierras que un día
expulsaron a sus abuelos, dejando impreso el sello de un curioso destino
circular. Es interesante ver que entre líneas de este texto
de Armando Discépolo, chispeante y profundo, se desliza la
idea de que estos inmigrantes se esforzaban por pertenecer a algo
que en aquel momento parecía existir: seguramente un proyecto
de Nación, o -como mínimo- una suma de voluntades en
busca de un destino en común, algo ya integrado a lo cual integrarse;
se percibe también la sensación de que un trabajo era
visto como una oportunidad para acceder a la dignidad.
¿Qué hubiera transmitido Discépolo desde el Buenos
Aires de hoy?
La dirección de Juan Carlos Gené, es acertada en general,
aunque hay algunos baches, sobre todo en las primeras escenas de Stéfano
(Luis Brandoni), donde el personaje está un poco estático,
inmóvil.
Es destacada la actuación de Beatriz Spelzini (Margarita),
bien Perla Santalla (María Rosa) y Daniel Tedeschi (Alfonso).
Prolijos Horacio Roca (Pastore), Esteban Pérez (Radamés)
y Daniela Catz (Ñeca) Flojo Mariano Miquelarena (Esteban). |
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Luis
Brandoni, si bien empieza -como siempre- siendo su propio estereotipo, a
medida que avanza la obra va siendo tomado por el personaje y llega a convertirse
en Stéfano, mostrando que finalmente puede tener buenas dotes actorales.
Capítulo aparte merece la escenografía de Guillermo de la
Torre, que es protagonista de lujo en esta obra, con un impresionante fondo
de valijas y baúles abandonados, donde la iluminación juega
un papel muy importante. La música es buena y en las dosis exactas.
La escenografía recibe el aporte de efectos audio visuales (Marcelo
León) que impactan con una inserción natural y la realzan.
El vestuario es el correcto para la época. Las fotos que se proyectan,
son imperdibles y harían las delicias de cualquier aficionado a ese
arte.
En resumen, muy buena, para no dejar de ver. |
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