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Jorge Grinbergn |
Obra:
COMO EN UN TANGO
Elenco: María Fiorentino y Rubén
Stella
Libro y dirección: Beatriz Matar
Asistente de dirección: Marcela
Di Salvia
Asistente de producción: Laura
Lincovsky
Diseño de Escenografía: Cristian
Morales
Diseño de luces: Julio Martínez
Jefa de Prensa: Susana Casais
Producción: Javier Blanco / Damián
Rovner
Funciones: Viernes y sábado a las
23
Sala: Teatro Picadilly |
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Como
en un tango, aborda el infinito tema de los encuentros
y desencuentros entre el hombre y la mujer. Con el tango y sus
letras como marco, se recorren algunas de las múltiples
variantes del amor, el sexo y las diferencias psicológicas
entre ambos géneros en relación a estos temas.
Si bien se parte del tango, esta obra tiene la rara cualidad
de practicar una profunda incisión en la cerrazón
en que se encuentran las letras de las canciones, les abre una
puerta y las invita a salir, a desarrollarse, a volar. Les da
nueva vida al permitirles insertarse en el argumento y a partir
de allí, modificarse.
María
Fiorentino, hace un memorable papel. Siempre al borde del streep
tease, maneja con maestría el juego femenino del ocultar-develar,
con el que inexorablemente atrapa a su presa. Rubén Stella,
aunque es actor más que cantante, hace un decoroso papel
cuando canta y crece mucho más cuando actúa.
Una
de las escenas más destacables, expone con talento, cierta
dificultad masculina para entender a las mujeres. Ella le arroja
el mandato femenino, de hacerle decir las cosas que siempre
soñó escuchar de un hombre, para así poder
erotizarse y acceder al momento cumbre. El no tiene ni idea.
Su pensamiento lineal, no puede navegar en los mares de lo que
la mujer espera. En vano intenta penetrar los misteriosos laberintos
de la lógica femenina, que sin saber lo que quiere, quiere
lo que no sabe, pero de un modo muy particular. Finalmente es
ella quien lo va guiando por la confusa maraña de sus
deseos, y como a un niño perdido, lo toma de la mano
y lo conduce a la salida.
Estos
dos actores, de edad más bien madura, nos hacen reflexionar
que el amor, el deseo, el afán de conquistar al otro,
son inherentes al ser humano en cualquier momento de la vida.
El
vestuario, especialmente el de María Fiorentino, es excelente.
La escenografía es aceptable.
Muy
buena. |
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