Obra:
EL
ZORRO Y LAS MONEDAS DE ORO
Dirección
General y Puesta en Escena:
Carlos Moreno
Libro:
Versión
libre Fernando Lupiz, Luis Arenillas, Juan Gavajda
Música
Original: Angel
Mahler
Diseño
de Vestuario:
Mini Zuccheri
Diseño
de Iluminación:
Gastón Díaz
Elenco:
Fernando Lupiz, Diego Mariani, Pablo Carnaghi, Marcelo Serre,
María Marull, Fabián Rendo, Juan Gavajda, Pablo
Carrasco, Andrés Dadamo, Gustavo Pintos, Diego Freijedo,
Noelia Carunchio, Javier Helguero, Miguel Angel Rossetti.
Sala:
Teatro Astral
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Fiel
recreación de sus aventuras cinematográficas
y televisivas, que desde 1919 deleitan a públicos
de todas las edades. Si bien aparece un nuevo villano,
asociado al Capitán Monasterio, el planteo, la
mecánica, es la misma de siempre. Es un capítulo
más, entre tantos. Y ésto, lejos de ser
una afrenta, es un halago, ya que estamos confrontando
con producciones de alto profesionalismo e impecable factura.
Un Zorro reconocible, seductor infalible con las mujeres,
implacable con los malhechores. Al igual que todos los
personajes, incluido el torpe, inefable Sargento García.
Todos los detalles han sido cuidados. La dirección
impuso un dinamismo sin baches, y el resultado es un espectáculo
muy entretenido para quienes está dirigido: los
chicos. |
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El vestuario, excelente, con riguroso respeto por los originales.
La escenografía, tiene todo lo necesario para situarnos
correctamente en el tiempo y el espacio.
Con todos los pormenores, incluyendo efectos como la silueta
del Zorro, recortada contra la luna. La iluminación,
realza el conjunto con atinados juegos de luces. Bien la música
y las canciones.
Las peleas a capa y espada, dejan adivinar mucho ensayo y
la solvencia de Fernando Lupiz en esgrima, permite disfrutar
de lucidos combates, a la altura de los tradicionales del
personaje, o más. No es poco decir.
Y por detrás de la trama, quedan los habituales trasfondos,
invariantes, que casi siempre nos traen las historias de héroes
y super héroes de la ficción, en especial aquellos
cuyos domicilios legales se encuentran en el gran país
del Norte y sucursales, a saber:
El bueno, es totalmente bueno, además de lindo. En
todo momento. Y es nítido. Sólo con verlo, ya
nos damos cuenta.
El malo, aparte de feo, tiene cara de malo y lo es en todos
sus actos. Cuando ríe, cuando mira, cuando come, cuando
agarra la lapicera y hasta para ir al baño. Es todo
tan sencillo!
Y los héroes de estas historias, aunque defienden la
ley, operan al margen de ella. Imponen el bien, en una pelea
final contra el más malo entre los malos, de la cual
depende el futuro de todos. Y en la que siempre triunfan.
Con la punta de una espada. O a las piñas. O con las
artes marciales. O con una ametralladora. O con una pistola
de rayos láser. O enviando un ejército.
Y si esa pelea la ganaba el otro? Y si el malo estuviera disfrazado
de bueno? Y si fuera alto, rubio y de ojos celestes? Y si
hubiera quienes son malos y buenos a un mismo tiempo?
De estas y otras cuestiones, se ocupa la realidad.
BUENA
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