| Hay
pocas cosas, tal vez, tan difíciles de manejar, como
la propia vida. Por eso construimos infinidad de atajos, que
pretendemos nos lleven hacia lo que queremos o anhelamos,
y muy en el fondo sabemos que de manera inevitable nos alejan
de ellos.
También somos capaces de elaborar los más intrincados
mecanismos mentales de justificación. O fabricarnos
una innumerable cantidad de máscaras para que el espejo
no nos sorprenda con el verdadero reflejo de lo que somos.
Desde cada una de esas imposturas que adoptamos, vamos construyendo
nuestras relaciones. Sociales, de trabajo, familiares, afectivas.
Precisamente de esto nos habla "Artículo 389..."
mediante la excelente labor interpretativa de Néstor
Navarría, que nos da una invalorable e inclasificable
clase de actuación.
Es para resaltar la conjunción que pocas veces se manifiesta
sobre un escenario, entre un texto lúcido y lleno de
poesía, con momentos de un humor ácido, incisivo;
con instantes de una ternura profunda y contenida; con estallidos
de dolor como latigazos en la piel del protagonista; con espasmos
de odio y bronca; con cierta ingenuidad y con brotes de impotencia.
Esta descripción no alcanza a abarcar la cantidad de
sensaciones y sentimientos que desfilan desde la piel de Gerardo
Laroca y que nos salpican a todos los presentes.
Hablo de la conjunción entre el texto, y la sabia dirección
que orienta y direcciona todas las señales, giros,
movimientos, expresiones, palabras, gestos, acciones y silencios
que es capaz de generar en esta composición Néstor
Navarría, con todos los materiales escenográficos
y los elementos de utilería que utiliza su personaje.
Una criatura singular, en la que el actor pone toda su concentración
y capacidad creativa en función de esta conjunción
de la que no puede precisarse un orden de mérito.
La historia que cuenta, merece verse en todo su desarrollo,
porque parcializarla desde esta crónica sería
desarmar esa sólida estructura en la que autor, director
y actor ponen todo su talento a nuestra disposición.
Salí profundamente conmovido y amando más que
nunca esta hermosa herramienta comunicativa que es el teatro.
No se la pierdan.
EXCELENTE |