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Jorge Grinberg |
Obra:
ISABEL
DE GUEVARA
Dirección
general:
María Esther Fernández.
Elenco:
María Elina Rúas y Mónica Felippa.
Música
original:
Ana Kantemiroff.
Escenografía:
Jorge Crapanzano.
Vestuario:
Mónica Navarro.
Asistencia:
Cecilia Acuña y Sergio Espósito.
Lugar:
“El Búho, espacio cultural”, Tacuarí
215
Funciones:
Domingos a las 20 hs. |
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Isabel
de Guevara, fué una de las once mujeres que viajó
con Pedro de Mendoza cuando la primera fundación
de Buenos Aires. Esta expedición fracasó,
y no pudo sostenerse en el tiempo, razón por
la cual, años después se trasladaron al
fuerte de Asunción, abandonando Buenos Aires.
En el año 1556, veinte años después
de haber llegado a tierras americanas, Isabel de Guevara
le escribe una carta a la Reina de España, donde
le cuenta muchos de los pormenores y penurias sucedidas.
La obra, es la dramatización del contenido de
la epístola. Es una historia real y la mencionada
correspondencia se encuentra en el Museo Histórico
de Madrid.
Este testimonio, es una visión femenina, que
completa sin superponerse, a la que ha sido contada
en su mayor parte por |
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hombres, como por ejemplo, la del cronista Ulrico Schmidt
(Viaje al Río de la Plata), también miembro
de la expedición.
Ofrece un interesante panorama de cómo empezó
a rodar la historia de este país. Y acerca de qué
forma, ya desde el mismo embrión de lo que iba a ser
la República Argentina, se empezaron a tejer las tramas
de corrupción, de injusticia, de traiciones e impunidades,
que nos acompañarían a lo largo de casi toda
nuestra historia. Dice la protagonista: “Todo está
lleno de pícaros que no tienen vergüenza, ni temor
de Dios, y el gobernador es el pillo principal”. Para
agregar después: “Lo que me hierve la sangre
es la injusticia” (Nil novi sub sole) Es también
una crónica de las espantosas penurias por las que
atravesaron los conquistadores en los primeros tiempos, quienes
cuenta Isabel -sitiados por los aborígenes- pasaron
un hambre tan extremo que hasta comieron carne humana (no
es el único testimonio que nos ilustra acerca de estos
acontecimientos: escribía Francisco de Villalta, abundando
aún más en detalles: “aquellos con quienes
se hizo justicia fueron comidos de la cintura para abajo”)
Es también una muestra del perfil psicológico
de los europeos de aquellos tiempos. De su manera de pensar
y sentir. De su convicción de que todo lo que encontraran,
incluido los indígenas, les pertenecía sin más,
así porque sí. De ahí indignado reclamo
de Isabel de Guevara ante sus pares españoles, por
su derecho a participar en el repartimiento de indios.
Queda asimismo expuesto, el espíritu de aventura que
guió a los conquistadores, irrefrenable más
allá de todo riesgo, los sueños, las expectativas,
la enorme seducción que tiene para el ser humano la
confrontación con lo desconocido. Que no es muy diferente
-en lo sustancial- a lo que sucede en nuestra época
con el tema de la posible conquista de nuevos mundos dentro
del sistema solar; y quizá de otros sistemas en un
futuro más remoto.
Excelente el trabajo actoral de María Elena Rúas
y Mónica Felippa. Muy buena y apropiada la música,
que crea un clima de época con notable acierto. Bien
el vestuario. La escenografía, es prácticamente
inexistente. Floja iluminación. Plana. Sólo
atina a pegar de lleno en los cuerpos sin intentar mayores
variantes.
BUENA |
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