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Una
original entrada de las actrices/cantantes mientras
el público todavía disfruta del vino fuera
de la sala, interpretando su primera canción.
Al término de la misma somos invitados a entrar
en la sala, ambientada a manera de living en la que
el público es un invitado privilegiado, a esta
intimidad que las protagonistas van desgranando y compartiendo.
Así nos vamos introduciendo en la historia de
estas mujeres, a las que la soledad les duele desde
el rincón del amor.
Desde un muy buen trabajo corporal y unas pocas marcaciones
coreográficas, que son resueltas con mucha soltura
y plasticidad, nos enteramos que esperan cada una a
su hombre, quizás como una tabla que flota en
medio del naufragio, tal vez como un espejismo al que
se acercan de manera conciente y decidida. Siempre,
una simple historia bien narrada e interpretada, tiene
la magia de llevarnos de la mano hacia donde los protagonistas
quieren llegar. Así, en medio de canciones y
poesías inteligentemente escogidas y con actuaciones
muy convincentes, en donde el humor y la seducción
también tienen su lugar, llegamos al final, con
muy buen ánimo luego de disfrutar de la entrega
de estas dos mujeres que pusieron sus privilegiadas
voces a nuestra disposición. El aplauso entusiasmado,
y las exclamaciones del público son el mejor
final, para esta obra que vale la pena disfrutar.
MUY
BUENA |