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NEntrevistas
a Escritores |
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| Conversación
con Horacio Castillo. |
| Digo
como Alain Bosquet: EL POETA ES EL POEMA |
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Horacio
Castillo es un poeta que muestra una admirable nitidez
en su mirada poética La perfección de esa
mirada lo acerca tal vez, a la antigua poesía latina.
Acude con soltura a las figuras del mito, la historia
o la leyenda. Su labor poética es ampliamente reconocida.
Recibió los más importantes premios nacionales:
Premio de la Subsecretaría de Cultura de la Nación
en 1972; Premio Nacional
-Región Buenos Aires- 1978; Primer Premio Fondo
Nacional de las Artes por traducción literaria
en 1988; Premio Conex-Diploma al Mérito en 1993;
Premio Municipal de la Municipalidad de La Plata,1995.
El año último fue designado Ciudadano Ilustre
de la Ciudad de La Plata. Además, ha sido distinguido
como Miembro Correspondiente de la Real Academia Española
y en lo que respecta a nuestro país, es Académico
Correspondiente de la Academia Argentina de Letras desde
1991.
Castillo realiza una importante tarea como traductor de
poesía griega: Epigramas de Calímaco
(1979); Poemas de Odisseas Elytis (1982); María
la Nube de O. Elytis (1986, en colaboración);
Romiosini, de Yannis Ritsos (1988); Poesía
griega moderna (1997); Seis poetas griegos: Poesía
de Takis Varbitsiotis (2001).
Sus libros de poesía son: Descripción
(1971); Materia acre (1974); Tuerto Rey
(1982); Alaska (1993); La casa del ahorcado
(1999); Los gatos de la Acrópolis (1998);
Cendra (2000).
..."sus poemas logran cumplir sin esfuerzo, con sorprendente
espontaneidad, los requisitos más exigentes de
la lírica tal como la conciben hoy autores insoslayables,
es decir, unen al lenguaje más concreto y riguroso
una constante capacidad para deslizarse por el camino
de las metonimias (las metáforas, los segundos
sentidos, las imágenes) pero no solamente para
permanecer allí sino (y esto es fundamental) para
configurar un decir que de ninguna manera permanece en
lo trivial o lo pintoresco, sino que ilumina con inquietantes
resplandores, "la noche metafísica",
dijo de él, Raúl Gustavo Aguirre.
Horacio Castillo nació en Ensenada y vive actualmente
en la ciudad de La Plata.
-Comencemos por el principio, ¿por qué
escribe poesía?
-Mi primera inclinación fue la pintura, pero la
soledad de la adolescencia me hizo buscar un interlocutor
abstracto: así nació la poesía.
-¿De qué habla en su último libro
de poemas?
-Mi último libro de poemas se titula Cendra, (apareció
en el año 2000) y la palabra, que está en
el diccionario, alude a una pasta de hueso y ceniza que
se usa para limpiar el oro y la plata. Ahora estoy trabajando
en otro cuyo título es "Música de la
Víctima".
-¿El mundo está lleno de fantasmas poéticos?
-El mundo está lleno de realidad. ¿ No le
parece suficiente?
-¿ Para usted la poesía es un viaje interior?
-Es un viaje interior pero también exterior. No
se olvide que hay mundo. Eso sí, un viaje que,
paradójicamente, anula el movimiento.
-¿En su caso se trata de un viaje hacia el ámbito
materno al volver sus ojos a la cultura griega?
-Mi poesía no está orientada a lo griego.
Desde luego, como herederos de semejante cultura participamos
de ella, pero no en mayor cantidad que otros elementos
de la tradición occidental.
-¿Su poesía es un trabajo de filigrana que
intenta incorporarse al diseño estilizado del arte
griego?
-Mi poesía se integra a esa tradición y
procura, en la medida de sus posibilidades, renovarla,
reinterpretarla, enriquecerla .
-¿Cómo surge ese enamoramiento?
-Mi interés por Grecia surge en la juventud, al
descubrir a Hölderlin. Después me interesé
en la lengua moderna y en la poesía moderna de
Grecia, traté de acercar al lector notables poetas
como Kafavis, Severis, Ritsos, Elytis, Vretakos, etc.
-¿Cree como Heidegger, en la "fundación
del ser por la palabra, es decir, en el perfecto instrumento
de revelación de las voces, de los signos, de los
códigos?
-Trato de no inmiscuirme teóricamente en la poesía,
y creo que se ha abusado de Heidegger, hasta degenerar
en una suerte de misticismo. El arte es metafísica
pura.
-¿Qué hay de su propia biografía
en su literatura?
-En mi estudio sobre Alberto Girri cito una frase de Alain
Bosquet, que hago mía: "El poeta es el poema
".
¿Cuáles fueron sus primeras lecturas,
cree que influyeron?
-Mis primeras lecturas poéticas fueron adecuadas
a mis necesidades espirituales, azarosas, hasta que encontré
primero a Darío y después a Ricardo Molinari.
Ahí empezó mi conciencia de la poesía.
-¿El gusto de los jóvenes por el minimalismo
norteamericano es un signo de los tiempos?
-Todo es cuestión de perspectiva. Hay para todos
los gustos, y el signo de estos tiempos está en
lo interno, no en lo externo.
-¿ Escribe en cuadernos, en hojas sueltas, en
servilletas de papel, en los cafés neblinosos,
o tranquilamente frente a su computadora?
-Escribo en hojas tamaño oficio, en forma manuscrita.
Luego paso todo a máquina.
-¿Es posible encontrarlo en las librerías,
en actitud investigativa, tal vez descubriendo el talento
de algún escritor novel?
-Muy rara vez. Pero estoy en contacto con los libros,
las ideas y los jóvenes. Por ahora espero que los
jóvenes me descubran a mí. Como lo digo
en un poema de Cendra, me considero sólo un servidor
de la Belleza. Y me consuela encontrar a teóricos
como Gadamer que dicen: "Para el alma desterrada
a la pesadez terrenal, que ha perdido sus alas, existe
una experiencia por la cual se vuelve a crear el plumaje
y a levantar vuelo: la Belleza." |
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