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NEntrevistas a Escritores
por Jaro Godoy »n
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La hechicera de palabras.
.
“La vida tiene horas de oro, en que parece que
el sol sale en el alma y, como ejército que
asalta, escala y bulle la gloria por las venas.”

“El verso ha de ser como una espada
reluciente, que deja a los espectadores la
memoria de un guerrero que va camino
al cielo, y al envainarla en el sol, se rompe en alas.”

José Martí.
.


Entrevista a Juanita Pochet Cala, Poeta Cubana de gran trayectoria, autora de mas de siete libros de poesía, guionista de programas de radio y televisión, promotora cultural Cubana. Licenciada en artes y letras, actualmente trabaja en la Dirección de Estudios e Investigaciones del IPAP.
Pertenece a la Unión de Escritores y Artistas de Cuba y a la Sociedad Cultural José Martí. Seria imposible nombrar en este espacio la cantidad de premios y reconocimientos de esta autora, ya que ha sido premiada en Argentina, Cuba, distintos Países de Latinoamérica y España.
Sus palabras:

JG: Si bien tu libro se llama El libro de los silencios he notado que es una palabra que te gusta mucho, ¿ Qué hay en tu mundo de silencios?
JPC: En mi mundo de silencios hay descanso, reflexión, análisis, crítica y autocrítica, digamos que el encuentro con una misma, una mirada hacia atrás, desde el ayer reciente o no, mucho de diálogo interno. Es hermoso porque tienes la oportunidad de no negarte. Aunque te confieso, tengo silencios que no son tan silenciosos como bien has podido observar, duele cosas que suceden a tu alrededor y que nada te es indiferente, piensas en silencio analizas, y luego estallas, transmites...

JG: Sé que tenés un gran respeto por la palabra lo sé por tus versos ¿cómo te sentís a la hora de vestirla con oropeles y joyas que no la desmerezcan?
JPC: Mira, no sé. Amo la palabra, la respeto. A la poesía la defiendo, está en mí, trato de ser cuidadosa, mucho por mejorar cada día y en cada instante, nunca se termina, no debes terminar, es labor de oficio, de lectura, de no estar conforme y pensar que cada renglón puede ser mejor. A la poesía la expreso desde la misma raíz del alma, me comunico con ese amor que me nace, trato de escapar de lo burdo, me lastima lo grosero, no admito, no soporto que se hable de poesía con vulgaridades. La poesía por excelencia es y merece su verdadero sitio, siempre desde la belleza aún cuando se trate de poesía de combate, si analizas los textos de la mitología griega o romana te das cuenta, separando lógicamente la distancia, el Cantar del Mío Cid, y el Cantar de los Cantares que aparece en la Biblia es un hermoso poema, quién puede negarlo, en verdad, rechazo el panfletarismo, el consignismo, entiendo que a veces por determinado compromiso no puedes escapar, lo interesante, lo hermoso es saber encontrar el leiv motiv en el asunto desde determinadas alegorías o símiles, todo es cuestión de trabajo y cuidado para lograr la exaltación y no dañar tal intención.

JG: Vos también como Alejandra Pizarnik ¿Escribís “con un cuchillo erguido en la oscuridad?”.
JPC: Depende, te diría que desde la concreción, desde el asumir. No te oculto que con muchos cuchillos a veces, otras no, depende de los instantes, de los motivos, vas acumulando esos clips, los va moldeando como hace el escultor, escribes, apartas, guardas, lees, relees y bueno, después entiendes que debes charlarlo, conversarlo, finalmente decides si lo expones o no, es bueno compartirlo, siempre es bueno lograr el compartirlo con otros. Creo que cuando has logrado algo que puedes comunicar, no es bueno vivir el egoísmo de encajonarlo, guardarlo, las letras, amigo mío, para mí tienen alas y no podemos darnos el lujo detener su vuelo, no hay que suicidarla porque es un vuelo hermoso, cálido, aún desde el dolor o la rabia.

JG: Hablando de Alejandra, ¿sentís que compartís su visión de la poesía, su comportamiento frente a la palabra?
JPC: Sí, me identifican su preocupación por el entorno, su belleza a cada palabra, el no ignorar al semejante, tiene una poesía que vive en efervescencia, que trasciende.

JG: Creo sinceramente después de haber leído tu libro tres veces que vos “No lastimas la poesía”, ¿ Qué pensás de las personas que si lo hacen?
JPC: Sinceramente me hace daño, me doy cuenta de la falta de lectura, de ciertos desconocimientos, se confunden conceptos. A veces se habla de poesía y se dice es poesía y son palabras y palabras con mala sintaxis, ausencia total de metáfora, falta de matiz, sin sabor ni olor, eso triste, no dice nada, no hay belleza, no hay nada, no está ese sabor mágico, extraordinario que trae14sí14a, más allá del estilo que se emplee. Me aparece que existe una mala interpretación de lo que es la poesía, todo ser viviente dice cosas, todos las decimos, bonitas o no, es la forma de cada uno, pero no porque digamos una u otra cosa es poesía. Hay una gran equivocación al respeto y hasta diría que falta de respeto a la poesía.
Nunca dije, voy a ser poetisa, ¡No! Según mis padres desde niña escribía, leía perfecto, recitaba en las escuelas, de adolescente declamaba en la secundaria y leía lo que escribía, en esa etapa de adolescencia escribía mucho, incluso escribía cuentos para niños, sí, los adaptaba a su vez para la televisión, porque ya había hecho un curso para escritores de programas de radio y televisión. Mis amigos admiraban lo que hacía, yo continuaba, nunca viví esas glorias, hay que trabajar y ya, así empecé a escribir narrativa, las poesías las guardaba, y mira, finalmente la poesía se impuso, ahora es como una necesidad, pero no hay que echarse a dormir, hay que seguir estudiando y trabajando y no pensar que nos la sabemos todas o que todo lo tenemos o podemos, no.
Cada vez estoy más convencida que con ello se nace, luego, en el camino se va fogueando. Una universidad no hace un poeta, ninguna escuela lo hace, se nace y se desarrolla esa aptitud como la de la pintura, la música, como es la vocación del médico. Hay que respetar. Hay que leer mucho, no se concibe a alguien que escriba que transmite algo y tenga faltas de ortografía y violente las reglas elementales de nuestro idioma, eso es un barbarismo. Los talleres ayudan y encaminan a un poeta o escritor desde el análisis de su obra, pero nadie, nadie los crea... en fin...

JG: ¿Sigue existiendo el sitio donde “Té doles toda?”
JPC: Sí, permanecerá mientras exista desigualdad, injusticia, mientras las bombas exterminen pueblos, mientras no se comparta el pan y goce al mismo ritmo la alegría, mientras haya niños desesperados, e inseguridad sobre la más preciado que tiene el ser humano: la vida

JG: ¿Seguís sintiéndote “Una hechicera que estrena su ultima magia?
JPC: No tan así, pero el tiempo, como dice Pablito Milanés, pasa, y aunque no me siento en lo absoluta vieja, sí reconozco que no tengo ni los quince de entonces, ni los veinticinco de hace veinticinco atrás, precisamente por lo que vale la vida y como amas la vida. A pesar de todas sus contradicciones, quieres estrenas tu última magia, bueno, pensemos en metáforas o símiles, en esencia quiero vivir y seguir viviendo con tanta intensidad y con tanto amor como el vivido y con toda la experiencia acumulada y pensar en medio de todos que puedo ver un mundo mejor, me gustaría asistir al entierro de la soberbia, la violencia, la injusticia.

JG: Releyendo el libro sentí una sensación de búsqueda de parte tuya, ¿Estas en la búsqueda de algo mas que las palabras?
JPC: Siempre se busca, lo importante es tener claro qué, porque de lo contrario vas dando tumbos por la vida. Busco por ejemplo un mejor entendimiento entre todos, busco la mejor manera para comunicarme, busco que todos sepan cuanto de alegría se vive en mi pueblo y cuanto de rabia porque el bloqueo nos entorpece, nos asfixia, es la manera de imposibilitar mostrar toda la capacidad y el intelecto que hay en la Isla, y que aún con tantas restricciones podemos y seguimos. Busco que la gente comprenda que desde la unidad se logran hermosos campos cultivados con flores que deleiten la vista de todos, dime si es o no hermoso.

JG: Juanita, ¿Cómo definirías él termino poesía, o que es la poesía para vos en tu vida?
JPC: Poesía, sentimiento hecho palabra... Un puente necesario, camino de encuentros... majestuosidad de acentos... fresca cascada que entrelaza y nos funde, que nos hace ver a nosotros mismos, que nos marca, que fluye que penetra en el tiempo...
En mi vida, es un motivo dulce para el abrazo, un espacio certero para señalar, para expresar, la manera sencilla para cantarle al amor o el desamor que son en esencia escalones en la propia vida.

JG: Vos como todos los poetas desde el primero le ha dado todo a la poesía, ¿La poesía té a devuelto algo de lo que le diste?
JPC: Sí, cariño, amor de muchas, muchas de personas que tienen y sienten respeto por lo que hago. No eres capaz de imaginar la cantidad de noticias que recibo por correo de admiración hacia lo que hago. He ofrecido recitales, e incluso poético musical con la cantante Miriam Sofía, de La Plata, y ha sido acogido de manera extraordinaria entre la gente, he hecho descargas poético-musical con el trovador Diego Dana y ha sucedido lo mismo. Sí, la poesía me devuelve lo más hermoso que ser humano puede tener, amor. Muchas veces me digo, sabiendo lo importante que es lograr tu independencia también desde lo económico que tendré el bolsillo sin un centavo, es la suerte del pobre, pero tengo la riqueza más grande, esa, la que no se compra él los grandes mercados, amor, y mucho amor para dar, creo, es más, estoy convencida, que solo el amor y desde el amor puede salvarse la humanidad.

JG: Cómo el gran poeta que sos, ¿Cómo definirías al amor?
JPC: Como un todo, porque formamos parte de todo. Si no te amas, no amas, si no quieres a los tuyos, no quieres a nadie... en fin, tal vez sea un concepto muy mío, pero me gusta. Soy hija del amor, somos cinco hermanos hijos del amor, tengo una hija fruto del amor... Vivo de amor y trato sin esfuerzo cada día, en cada minuto, por instantes, cultivar amor. El amor, no tiene otra definición es amor, a quien dice amor del bueno y amor del malo, pero a mi ver, es porque del amor del bueno, algo que falló hizo que luego lo definiéramos en malo, pero en esencia fue, es amor... Todo paso vale y al sumarlo es lo que te da una madurez, la experiencia de la vida.

JG: ¿Qué opinas de la poesía que sé esta escribiendo en la actualidad?, ¿estas conforme con el lenguaje, con el método,
Con las nuevas “corrientes estéticas?”

JPC: Hay tendencias que son discutibles, se escriben cosas muy interesantes, otras por ver... No quiero ser petulante, sencillamente respeto, si no me gusta porque siento que se maltrata mi oído, no escucho, y termino retirándome, pero claro, tampoco mutilo mi criterio. La poesía es poesía desde su momento originario, parece que algunos lo olvidan, son ciertas tendencias que quedarán ahí y sin más ruido que ese momento de experimentación. Es obvio de que la poesía se ha perfeccionado con el tiempo, respondemos a un sentido lógico del mismo desarrollo de la vida, pero que se deforme nuestra lengua es un verdadero desastre, me molestan los inventos sobre lo ya creado, hay otras cuestiones por investigar y sin repetir, me molestan los revisionistas y me molestan los hipercríticos, siempre decimos que es más fácil criticar que hacer, que crear, en la palabra exacta de la creación artística.
Nuestra lengua es muy rica, ofrece enormes posibilidades, existen tantos adjetivos, que en muchas ocasiones no sabemos emplearlos, caemos en palabras comunes, prosaiquismos, inadecuadas conjugaciones verbales, sintaxis desastrosas. Otra cosa, se confunden géneros, presencias, alguien te habla de erotismo cuando es pornografía, o cuando no existe ninguna de las dos cuestiones, se exagera mucho y no hay estética.
No me atrevería a hablar de lo que no sé.
El que escribe tiene, debe, está obligado a cuidar la redacción y la expresión, ¿te imaginas que te lean y tus escritos estén plagados de faltas de ortografías, que no exista congruencia, que te encuentres con textos sin sentido, solo cúmulo de palabras. ? ¿Qué enseñas entonces?¿Qué aportas a las letras? El escritor, el poeta, como el periodista, es un formador, es como un maestro, un docente, qué vamos a formar y a quiénes si adolecemos nosotros mismos de estos argumentos.

JG: En este tiempo donde la gente se ha alejado de la poesía, no va a recitales de poetas, y se venden muy pocos libros de poesía, ¿Pensás que vale la pena seguir escribiendo poesía?
JPC: La gente sencillamente está preocupada por todo lo que viene sucediendo a escala macro y micro, hay muchas preocupaciones y son lógicas, de ahí que la prioridad a otras cuestiones que son inminentes, eso sea razonable. A esas cuestiones debe apuntar la poesía, el poeta está llamado a cantar a todas estas cuestiones, así lo recogerá la historia. Hoy más que nunca cuando hay tendencias a hacer desaparecer la faz de la tierra, debe erguirse la voz del poeta, este es nuestro tiempo, como digo en una de mis poesías y sin ser panfletista, es este nuestro tiempo, lo repito y vivimos en un contexto donde mucho hay que decir y que es el dolor de todos, el amor de todos, la esperanza de todos. Se le puede cantar al ser amado por qué no, a nuestros sueños, por qué no, la cuestión está en la visión que tengamos cada uno y cómo lo hagamos. La gente debe pensar que la vida nos pertenece y juntos debemos luchar por la vida, no se puede perder la fe, tampoco dejar de leer y de recrearse a pesar de todo. Leer es matar la ignorancia, esa ignorancia que se quiere continuar implantando para que no pensemos, lo que sucede es que es un peligro en este mundo global y en todos los tiempos un ser pensante, pero hay que romper esa barrera. Hay que reír, hay que elevar el espíritu y hay que matar la ignorancia de una vez y por todas. Desde nosotros mismos tenemos que abrir las puertas a todo espacio cultural y que sea cada vez más popular, que asistan todos y a todos convocar y transmitir y llenarles el alma y sembrar la esperanza, esa es una importante que tarea que tenemos asumir los artistas, los intelectuales todos.

JG: ¿Qué poetas fueron los que iluminaron tus comienzos?
JPC: Indudablemente, José Martí, José María Heredia, Gertrudis Gómez de Avellaneda, Luisa Pérez de Zambrana. Juana de Ibarbouru, Guillén, Neruda, Nicanor Parra, Cardenal, Antonio Machado, Miguel Hernández, Raúl Gómez García, Rubén Villena, Lorca, Witman, Dulce María Loynaz, Mirta Yánez, entre otros, por supuesto...Pero principalmente José Martí, Heredia y Guillén con los que siento una identificación a plenitud, después, retomo a Pablo Neruda, y no te niego que me acompañó la Biblia, apartando la religiosidad en sí, la considero una obra magnífica...

JG: ¿Crees que en este momento hay una poesía mala que daña la reputación de la buena literatura?.
JPC: Es como todo, pero esas quedan, siempre existió como existió en la música con letras desastrosas, vacías, de mal gusto, mucho ruido y nada de contenido, la misma literatura con su riqueza van dejando atrás esas expresiones, no trascienden.

JG: Sos una poeta que ha sido muy premiada en distintos certámenes y Países, ¿ Qué opinas de los premios literarios, crees en la transparencia de estos certámenes?
JPC: No me preocupa. Respeto a los jurados, es más, nunca me ha preocupado en saber quienes son, me entero de los nombres en el momento de las premiaciones y OH sorpresa. Participio en algún concurso si lo entiendo y a veces me olvido que he participado, lo retomo cuando me avisan de la premiación. Esto me ha sucedido reiteradamente y en dos ocasiones consecutivas con el Centro Poético de las letras en Madrid y qué lindo saber que aparece una antología de la poética de la lengua castellana en dos años consecutivos. También me enteré de una antología en Brasil, Colombia, Venezuela, francamente, es bueno que la gente te lea y se sienta identificado, ese es mi mayor regocijo, conscientemente sé que una vez que lo que escribes pasa a las multitudes, deja de pertenecerte, eso es hermoso, ahí alcanza las letras su verdadero sentido, cuando se trata de un sentir en común, es alentador el compartir con los demás, eso no dejo de reconocerlo nunca, es el mejor premio.

JG: ¿Que pensás del camino que has recorrido, si pudieras retroceder, volverías a pisar las mismas sombras? ¿O cambiarías algo?
JPC: Ha sido un camino hermoso, se encuentra una de todo, hay que saber con delicadeza apartar las espinas, no por ello te tienes que ovillar, hay que continuar, siempre aparecen fuerzas. Ya no hay retroceso, lo caminado hasta aquí ha sido así y estoy satisfecha por lo aprendido y seguiré aprendiendo por el valor que tiene la vida. Si tuviera que retroceder y lo hago de vez en vez en mis silencios, es en mi apacible y hermosa infancia, en esa adolescencia irrepetible y primeros años de juventud, todo bello, tierno, reconfortante desde lo familiar hasta el momento en que muere uno de mis hermanos, menor que yo, las enfermedades penosas sorprenden, caes en un abismo, es que no nos acostumbramos a la muerte, en ese mismo año, 1996, también perdemos a nuestro padre, capitán de ese buque colmado de alegrías. Sentí como que el mundo me tragaba, no era la única, pensé en mi madre, el resto de mis hermanos, y tenía que dar el salto, recuperarme porque la vida continúa y lo que amas nunca muere.
De cambiar, cambiar esta absurda pesadumbre que vive el hombre, tanta maldad y ambición, pondría a desborde la alegría por las calles, en cada casa, en cada familia, un solo sol y nada irregular, no sabes cuanto daría por brillo de satisfacción y alegría en cada ojitos de niños que veo por las calles pidiendo, cambiaría cada bomba que se deja caer en Irak por globos colmados de caramelos y libros para los niños y para que la gente aprenda, cambiaría la Casa Juego donde a diario la vida de la humanidad está en una pendiente, pero en fin, son solo los deseos de una poeta, de un ser humano que como muchos otros piensan que nos merecemos y es posible un mundo mejor, como creo que desde cada uno de nosotros se podría lograr
En cuanto a los amores, esos amores necesarios que hacen vibrar toda, los viviría de nuevo algunos, y si tuviera que vivirlos todos, lo asumiría porque en definitiva al sumar me han dado esta experiencia, pero te repito, no hay vuelta atrás, hay que salir cada mañana de paseo por las calles y las avenidas portando la sonrisa en el rostro, con ánimos y buena predisposición, en el trabajo, ser útil, ayudar al otro, en fin no dejar de ser y ser...

JG: ¿Que cuentas pendientes te quedan con la literatura?
JPC: Muchas y que de a poco iré saldando. Retomar la narrativa, quiero seguir hurgando en el costumbrismo, quiero hacer retratos de esos recuerdos de la infancia que paladeo cada noche cuando intento dormir, quiero continuar delineando toda experiencia acumulada en mi andar por esta otra Patria que también la siento mía, porque para serte franca, me cabe en el corazón nuestros pueblos de América, a ella también le pertenezco y me duele a veces cuando a alguien se le escapa con buenas o tan buenas intenciones el que no soy de acá, yo sé que no soy de acá, yo sé que le pertenezco a Cuba y con orgullo llevo adentro mi Patria, mi gente, sus calles, los olores, nuestro mar, nuestras sierras, me duele cuando ciertas expresiones suenan discriminatorias, pero hay que saber escuchar y yo escucho, Luego hago mis propias conclusiones, en esencia nos unen las mismas raíces, y son algunos pensamientos, tal vez celos, ignorancia, en fin, no lo tomo a pecho, son muchas y muchas las manos y los brazos que me estrechan, que me han venido abrazando y entregando cariño, es esta la verdad.

JG: “Si alguna vez voy partiendo de mi yo” decís en un verso, ¿es una referencia a la muerte? Si es así ¿ Te asusta la muerte o solo te merece respeto?
JPC: Eso, mucho respeto. Cuando alguien pierde a un ser querido, empieza medio que a preparar al otro o prepararse a sí mismo. No somos eternos, pero lo interesante es que de una u otra forma se está, es lo importante.

JG: “Puede que la distancia nos una, si desafiamos el tiempo” ¿seguís desafiando al tiempo y en que forma los haces?
JPC: Porque me urge el ahora. Es lamentable no tomar decisiones sea cual fuera en un instante importante, el ahora, no vivir el ahora y dejarlo todo para mañana es perder tiempo, el tiempo es oro, y no se trata de mañana, es ahora, mañana a veces lo siento demasiado lejos, cada instante, cada segundo, cada hora te va indicando lo que tienes que hacer, yo no puedo dejar de hacer algo ahora pensando en que es mejor mañana, porque no es mañana sino ahora, para mí el ahora te va marcando el mañana; y sí, continúo desafiando el tiempo, ese, el que nos persigue y nosotros a veces dejamos pasar, cuando abrimos los ojos o intentamos, es tarde...

JG: ¿Cuáles son tus proyectos para los próximos meses?
JPC: Trabajar, trabajar y trabajar... Seguirme comunicando con la gente, seguir siendo... Pero no dejar de trabajar... En los próximos meses si nos encontramos te cuento, no prometo, más que hablar hago y luego puedo hablar de lo realizado, las promesas cuando se hacen han de cumplirse, primero muertos, así decimos, antes de dejar de cumplir con lo prometido, así aprendimos, así nos enseñaron, así soy.

JG: ¿Qué te inspira mas: el dolor propio, el ajeno, el amor, la soledad, tus silencios, la sociedad o el amor?
JPC: Todo, porque una cosa tiene que ver con la otra, todo se entreteje,
Formamos parte de ese todo. Sobremanera me lastima el dolor del otro, las injusticias, no puedes ser feliz del todo cuando cargas con el dolor el mundo y los desposeídos.

JG: Agradeciendo el tiempo brindado mi ultima pregunta es,
¿Qué opinas de Juanita Pochet Cala?
JPC: Que es una atrevida porque intentó llevarse la luna en el bolsillo, porque quiere poner de goce al mundo desamparado, que es apasionada, que le gusta hacer amistades, amar y ser amada, que es como un ave de paso por estas latitudes que lo único que tiene para dar es amor, que busca el entendimiento entre la gente, paz, alegrías de los niños, que vive orgullosa de su hija que es lo más hermoso que le ha pasado en la vida y que le da dicha porque es una magnifica médico que escogió entre las especialidades una de las más responsables, Pediatría, es ese sentido por la vida y resguardar el futuro, nuestros niños, que ama y admira a su hija, nos amamos, nos respetamos, a su madre, hermanos, Familia en general. No estamos ahora cerca, pero estamos, los siento a cada uno y van conmigo ellos a todas partes como mi Patria. Esta es Juanita, la que junto a sus amigos Argentinos consolidan el amor y el cariño de los pueblos unidos legítimamente por razones culturales y bien humanas, por eso en 1995 cuando por vez primera me trajeron unos amigos a Mar del Plata, deseé poner flores a Alfonsina y frente a ese inmenso mar hice mi plegaria a Yemayá, –Madre de las aguas– a quien pedí desde la raíz del sentimiento unir las frías aguas del sur del continente con las tibias aguas del mar caribe. Dos Patrias llevo hoy por hoy en el alma, Cuba y Argentina, después, no sé...

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