JG:
Sé que tenés un gran respeto por
la palabra lo sé por tus versos ¿cómo
te sentís a la hora de vestirla con oropeles
y joyas que no la desmerezcan?
JPC: Mira, no sé. Amo la palabra, la respeto.
A la poesía la defiendo, está en
mí, trato de ser cuidadosa, mucho por mejorar
cada día y en cada instante, nunca se termina,
no debes terminar, es labor de oficio, de lectura,
de no estar conforme y pensar que cada renglón
puede ser mejor. A la poesía la expreso
desde la misma raíz del alma, me comunico
con ese amor que me nace, trato de escapar de
lo burdo, me lastima lo grosero, no admito, no
soporto que se hable de poesía con vulgaridades.
La poesía por excelencia es y merece su
verdadero sitio, siempre desde la belleza aún
cuando se trate de poesía de combate, si
analizas los textos de la mitología griega
o romana te das cuenta, separando lógicamente
la distancia, el Cantar del Mío Cid, y
el Cantar de los Cantares que aparece en la Biblia
es un hermoso poema, quién puede negarlo,
en verdad, rechazo el panfletarismo, el consignismo,
entiendo que a veces por determinado compromiso
no puedes escapar, lo interesante, lo hermoso
es saber encontrar el leiv motiv en el asunto
desde determinadas alegorías o símiles,
todo es cuestión de trabajo y cuidado para
lograr la exaltación y no dañar
tal intención.
JG:
Vos también como Alejandra Pizarnik ¿Escribís
“con un cuchillo erguido en la oscuridad?”.
JPC: Depende, te diría que desde la concreción,
desde el asumir. No te oculto que con muchos cuchillos
a veces, otras no, depende de los instantes, de
los motivos, vas acumulando esos clips, los va
moldeando como hace el escultor, escribes, apartas,
guardas, lees, relees y bueno, después
entiendes que debes charlarlo, conversarlo, finalmente
decides si lo expones o no, es bueno compartirlo,
siempre es bueno lograr el compartirlo con otros.
Creo que cuando has logrado algo que puedes comunicar,
no es bueno vivir el egoísmo de encajonarlo,
guardarlo, las letras, amigo mío, para
mí tienen alas y no podemos darnos el lujo
detener su vuelo, no hay que suicidarla porque
es un vuelo hermoso, cálido, aún
desde el dolor o la rabia.
JG:
Hablando de Alejandra, ¿sentís que
compartís su visión de la poesía,
su comportamiento frente a la palabra?
JPC: Sí, me identifican su preocupación
por el entorno, su belleza a cada palabra, el
no ignorar al semejante, tiene una poesía
que vive en efervescencia, que trasciende.
JG:
Creo sinceramente después de haber leído
tu libro tres veces que vos “No lastimas
la poesía”, ¿ Qué pensás
de las personas que si lo hacen?
JPC: Sinceramente me hace daño, me doy
cuenta de la falta de lectura, de ciertos desconocimientos,
se confunden conceptos. A veces se habla de poesía
y se dice es poesía y son palabras y palabras
con mala sintaxis, ausencia total de metáfora,
falta de matiz, sin sabor ni olor, eso triste,
no dice nada, no hay belleza, no hay nada, no
está ese sabor mágico, extraordinario
que trae14sí14a, más allá
del estilo que se emplee. Me aparece que existe
una mala interpretación de lo que es la
poesía, todo ser viviente dice cosas, todos
las decimos, bonitas o no, es la forma de cada
uno, pero no porque digamos una u otra cosa es
poesía. Hay una gran equivocación
al respeto y hasta diría que falta de respeto
a la poesía.
Nunca dije, voy a ser poetisa, ¡No! Según
mis padres desde niña escribía,
leía perfecto, recitaba en las escuelas,
de adolescente declamaba en la secundaria y leía
lo que escribía, en esa etapa de adolescencia
escribía mucho, incluso escribía
cuentos para niños, sí, los adaptaba
a su vez para la televisión, porque ya
había hecho un curso para escritores de
programas de radio y televisión. Mis amigos
admiraban lo que hacía, yo continuaba,
nunca viví esas glorias, hay que trabajar
y ya, así empecé a escribir narrativa,
las poesías las guardaba, y mira, finalmente
la poesía se impuso, ahora es como una
necesidad, pero no hay que echarse a dormir, hay
que seguir estudiando y trabajando y no pensar
que nos la sabemos todas o que todo lo tenemos
o podemos, no.
Cada vez estoy más convencida que con ello
se nace, luego, en el camino se va fogueando.
Una universidad no hace un poeta, ninguna escuela
lo hace, se nace y se desarrolla esa aptitud como
la de la pintura, la música, como es la
vocación del médico. Hay que respetar.
Hay que leer mucho, no se concibe a alguien que
escriba que transmite algo y tenga faltas de ortografía
y violente las reglas elementales de nuestro idioma,
eso es un barbarismo. Los talleres ayudan y encaminan
a un poeta o escritor desde el análisis
de su obra, pero nadie, nadie los crea... en fin...
JG:
¿Sigue existiendo el sitio donde “Té
doles toda?”
JPC: Sí, permanecerá mientras exista
desigualdad, injusticia, mientras las bombas exterminen
pueblos, mientras no se comparta el pan y goce
al mismo ritmo la alegría, mientras haya
niños desesperados, e inseguridad sobre
la más preciado que tiene el ser humano:
la vida
JG:
¿Seguís sintiéndote “Una
hechicera que estrena su ultima magia?
JPC: No tan así, pero el tiempo, como dice
Pablito Milanés, pasa, y aunque no me siento
en lo absoluta vieja, sí reconozco que
no tengo ni los quince de entonces, ni los veinticinco
de hace veinticinco atrás, precisamente
por lo que vale la vida y como amas la vida. A
pesar de todas sus contradicciones, quieres estrenas
tu última magia, bueno, pensemos en metáforas
o símiles, en esencia quiero vivir y seguir
viviendo con tanta intensidad y con tanto amor
como el vivido y con toda la experiencia acumulada
y pensar en medio de todos que puedo ver un mundo
mejor, me gustaría asistir al entierro
de la soberbia, la violencia, la injusticia.
JG:
Releyendo el libro sentí una sensación
de búsqueda de parte tuya, ¿Estas
en la búsqueda de algo mas que las palabras?
JPC: Siempre se busca, lo importante es tener
claro qué, porque de lo contrario vas dando
tumbos por la vida. Busco por ejemplo un mejor
entendimiento entre todos, busco la mejor manera
para comunicarme, busco que todos sepan cuanto
de alegría se vive en mi pueblo y cuanto
de rabia porque el bloqueo nos entorpece, nos
asfixia, es la manera de imposibilitar mostrar
toda la capacidad y el intelecto que hay en la
Isla, y que aún con tantas restricciones
podemos y seguimos. Busco que la gente comprenda
que desde la unidad se logran hermosos campos
cultivados con flores que deleiten la vista de
todos, dime si es o no hermoso.
JG:
Juanita, ¿Cómo definirías
él termino poesía, o que es la poesía
para vos en tu vida?
JPC: Poesía, sentimiento hecho palabra...
Un puente necesario, camino de encuentros... majestuosidad
de acentos... fresca cascada que entrelaza y nos
funde, que nos hace ver a nosotros mismos, que
nos marca, que fluye que penetra en el tiempo...
En mi vida, es un motivo dulce para el abrazo,
un espacio certero para señalar, para expresar,
la manera sencilla para cantarle al amor o el
desamor que son en esencia escalones en la propia
vida.
JG:
Vos como todos los poetas desde el primero le
ha dado todo a la poesía, ¿La poesía
té a devuelto algo de lo que le diste?
JPC: Sí, cariño, amor de muchas,
muchas de personas que tienen y sienten respeto
por lo que hago. No eres capaz de imaginar la
cantidad de noticias que recibo por correo de
admiración hacia lo que hago. He ofrecido
recitales, e incluso poético musical con
la cantante Miriam Sofía, de La Plata,
y ha sido acogido de manera extraordinaria entre
la gente, he hecho descargas poético-musical
con el trovador Diego Dana y ha sucedido lo mismo.
Sí, la poesía me devuelve lo más
hermoso que ser humano puede tener, amor. Muchas
veces me digo, sabiendo lo importante que es lograr
tu independencia también desde lo económico
que tendré el bolsillo sin un centavo,
es la suerte del pobre, pero tengo la riqueza
más grande, esa, la que no se compra él
los grandes mercados, amor, y mucho amor para
dar, creo, es más, estoy convencida, que
solo el amor y desde el amor puede salvarse la
humanidad.
JG:
Cómo el gran poeta que sos, ¿Cómo
definirías al amor?
JPC: Como un todo, porque formamos parte de todo.
Si no te amas, no amas, si no quieres a los tuyos,
no quieres a nadie... en fin, tal vez sea un concepto
muy mío, pero me gusta. Soy hija del amor,
somos cinco hermanos hijos del amor, tengo una
hija fruto del amor... Vivo de amor y trato sin
esfuerzo cada día, en cada minuto, por
instantes, cultivar amor. El amor, no tiene otra
definición es amor, a quien dice amor del
bueno y amor del malo, pero a mi ver, es porque
del amor del bueno, algo que falló hizo
que luego lo definiéramos en malo, pero
en esencia fue, es amor... Todo paso vale y al
sumarlo es lo que te da una madurez, la experiencia
de la vida.
JG:
¿Qué opinas de la poesía
que sé esta escribiendo en la actualidad?,
¿estas conforme con el lenguaje, con el
método,
Con las nuevas “corrientes estéticas?”
JPC: Hay tendencias que son discutibles, se escriben
cosas muy interesantes, otras por ver... No quiero
ser petulante, sencillamente respeto, si no me
gusta porque siento que se maltrata mi oído,
no escucho, y termino retirándome, pero
claro, tampoco mutilo mi criterio. La poesía
es poesía desde su momento originario,
parece que algunos lo olvidan, son ciertas tendencias
que quedarán ahí y sin más
ruido que ese momento de experimentación.
Es obvio de que la poesía se ha perfeccionado
con el tiempo, respondemos a un sentido lógico
del mismo desarrollo de la vida, pero que se deforme
nuestra lengua es un verdadero desastre, me molestan
los inventos sobre lo ya creado, hay otras cuestiones
por investigar y sin repetir, me molestan los
revisionistas y me molestan los hipercríticos,
siempre decimos que es más fácil
criticar que hacer, que crear, en la palabra exacta
de la creación artística.
Nuestra lengua es muy rica, ofrece enormes posibilidades,
existen tantos adjetivos, que en muchas ocasiones
no sabemos emplearlos, caemos en palabras comunes,
prosaiquismos, inadecuadas conjugaciones verbales,
sintaxis desastrosas. Otra cosa, se confunden
géneros, presencias, alguien te habla de
erotismo cuando es pornografía, o cuando
no existe ninguna de las dos cuestiones, se exagera
mucho y no hay estética.
No me atrevería a hablar de lo que no sé.
El que escribe tiene, debe, está obligado
a cuidar la redacción y la expresión,
¿te imaginas que te lean y tus escritos
estén plagados de faltas de ortografías,
que no exista congruencia, que te encuentres con
textos sin sentido, solo cúmulo de palabras.
? ¿Qué enseñas entonces?¿Qué
aportas a las letras? El escritor, el poeta, como
el periodista, es un formador, es como un maestro,
un docente, qué vamos a formar y a quiénes
si adolecemos nosotros mismos de estos argumentos.
JG:
En este tiempo donde la gente se ha alejado de
la poesía, no va a recitales de poetas,
y se venden muy pocos libros de poesía,
¿Pensás que vale la pena seguir
escribiendo poesía?
JPC: La gente sencillamente está preocupada
por todo lo que viene sucediendo a escala macro
y micro, hay muchas preocupaciones y son lógicas,
de ahí que la prioridad a otras cuestiones
que son inminentes, eso sea razonable. A esas
cuestiones debe apuntar la poesía, el poeta
está llamado a cantar a todas estas cuestiones,
así lo recogerá la historia. Hoy
más que nunca cuando hay tendencias a hacer
desaparecer la faz de la tierra, debe erguirse
la voz del poeta, este es nuestro tiempo, como
digo en una de mis poesías y sin ser panfletista,
es este nuestro tiempo, lo repito y vivimos en
un contexto donde mucho hay que decir y que es
el dolor de todos, el amor de todos, la esperanza
de todos. Se le puede cantar al ser amado por
qué no, a nuestros sueños, por qué
no, la cuestión está en la visión
que tengamos cada uno y cómo lo hagamos.
La gente debe pensar que la vida nos pertenece
y juntos debemos luchar por la vida, no se puede
perder la fe, tampoco dejar de leer y de recrearse
a pesar de todo. Leer es matar la ignorancia,
esa ignorancia que se quiere continuar implantando
para que no pensemos, lo que sucede es que es
un peligro en este mundo global y en todos los
tiempos un ser pensante, pero hay que romper esa
barrera. Hay que reír, hay que elevar el
espíritu y hay que matar la ignorancia
de una vez y por todas. Desde nosotros mismos
tenemos que abrir las puertas a todo espacio cultural
y que sea cada vez más popular, que asistan
todos y a todos convocar y transmitir y llenarles
el alma y sembrar la esperanza, esa es una importante
que tarea que tenemos asumir los artistas, los
intelectuales todos.
JG:
¿Qué poetas fueron los que iluminaron
tus comienzos?
JPC: Indudablemente, José Martí,
José María Heredia, Gertrudis Gómez
de Avellaneda, Luisa Pérez de Zambrana.
Juana de Ibarbouru, Guillén, Neruda, Nicanor
Parra, Cardenal, Antonio Machado, Miguel Hernández,
Raúl Gómez García, Rubén
Villena, Lorca, Witman, Dulce María Loynaz,
Mirta Yánez, entre otros, por supuesto...Pero
principalmente José Martí, Heredia
y Guillén con los que siento una identificación
a plenitud, después, retomo a Pablo Neruda,
y no te niego que me acompañó la
Biblia, apartando la religiosidad en sí,
la considero una obra magnífica...
JG:
¿Crees que en este momento hay una poesía
mala que daña la reputación de la
buena literatura?.
JPC: Es como todo, pero esas quedan, siempre existió
como existió en la música con letras
desastrosas, vacías, de mal gusto, mucho
ruido y nada de contenido, la misma literatura
con su riqueza van dejando atrás esas expresiones,
no trascienden.
JG:
Sos una poeta que ha sido muy premiada en distintos
certámenes y Países, ¿ Qué
opinas de los premios literarios, crees en la
transparencia de estos certámenes?
JPC: No me preocupa. Respeto a los jurados, es
más, nunca me ha preocupado en saber quienes
son, me entero de los nombres en el momento de
las premiaciones y OH sorpresa. Participio en
algún concurso si lo entiendo y a veces
me olvido que he participado, lo retomo cuando
me avisan de la premiación. Esto me ha
sucedido reiteradamente y en dos ocasiones consecutivas
con el Centro Poético de las letras en
Madrid y qué lindo saber que aparece una
antología de la poética de la lengua
castellana en dos años consecutivos. También
me enteré de una antología en Brasil,
Colombia, Venezuela, francamente, es bueno que
la gente te lea y se sienta identificado, ese
es mi mayor regocijo, conscientemente sé
que una vez que lo que escribes pasa a las multitudes,
deja de pertenecerte, eso es hermoso, ahí
alcanza las letras su verdadero sentido, cuando
se trata de un sentir en común, es alentador
el compartir con los demás, eso no dejo
de reconocerlo nunca, es el mejor premio.
JG:
¿Que pensás del camino que has recorrido,
si pudieras retroceder, volverías a pisar
las mismas sombras? ¿O cambiarías
algo?
JPC: Ha sido un camino hermoso, se encuentra una
de todo, hay que saber con delicadeza apartar
las espinas, no por ello te tienes que ovillar,
hay que continuar, siempre aparecen fuerzas. Ya
no hay retroceso, lo caminado hasta aquí
ha sido así y estoy satisfecha por lo aprendido
y seguiré aprendiendo por el valor que
tiene la vida. Si tuviera que retroceder y lo
hago de vez en vez en mis silencios, es en mi
apacible y hermosa infancia, en esa adolescencia
irrepetible y primeros años de juventud,
todo bello, tierno, reconfortante desde lo familiar
hasta el momento en que muere uno de mis hermanos,
menor que yo, las enfermedades penosas sorprenden,
caes en un abismo, es que no nos acostumbramos
a la muerte, en ese mismo año, 1996, también
perdemos a nuestro padre, capitán de ese
buque colmado de alegrías. Sentí
como que el mundo me tragaba, no era la única,
pensé en mi madre, el resto de mis hermanos,
y tenía que dar el salto, recuperarme porque
la vida continúa y lo que amas nunca muere.
De cambiar, cambiar esta absurda pesadumbre que
vive el hombre, tanta maldad y ambición,
pondría a desborde la alegría por
las calles, en cada casa, en cada familia, un
solo sol y nada irregular, no sabes cuanto daría
por brillo de satisfacción y alegría
en cada ojitos de niños que veo por las
calles pidiendo, cambiaría cada bomba que
se deja caer en Irak por globos colmados de caramelos
y libros para los niños y para que la gente
aprenda, cambiaría la Casa Juego donde
a diario la vida de la humanidad está en
una pendiente, pero en fin, son solo los deseos
de una poeta, de un ser humano que como muchos
otros piensan que nos merecemos y es posible un
mundo mejor, como creo que desde cada uno de nosotros
se podría lograr
En cuanto a los amores, esos amores necesarios
que hacen vibrar toda, los viviría de nuevo
algunos, y si tuviera que vivirlos todos, lo asumiría
porque en definitiva al sumar me han dado esta
experiencia, pero te repito, no hay vuelta atrás,
hay que salir cada mañana de paseo por
las calles y las avenidas portando la sonrisa
en el rostro, con ánimos y buena predisposición,
en el trabajo, ser útil, ayudar al otro,
en fin no dejar de ser y ser...
JG:
¿Que cuentas pendientes te quedan con la
literatura?
JPC: Muchas y que de a poco iré saldando.
Retomar la narrativa, quiero seguir hurgando en
el costumbrismo, quiero hacer retratos de esos
recuerdos de la infancia que paladeo cada noche
cuando intento dormir, quiero continuar delineando
toda experiencia acumulada en mi andar por esta
otra Patria que también la siento mía,
porque para serte franca, me cabe en el corazón
nuestros pueblos de América, a ella también
le pertenezco y me duele a veces cuando a alguien
se le escapa con buenas o tan buenas intenciones
el que no soy de acá, yo sé que
no soy de acá, yo sé que le pertenezco
a Cuba y con orgullo llevo adentro mi Patria,
mi gente, sus calles, los olores, nuestro mar,
nuestras sierras, me duele cuando ciertas expresiones
suenan discriminatorias, pero hay que saber escuchar
y yo escucho, Luego hago mis propias conclusiones,
en esencia nos unen las mismas raíces,
y son algunos pensamientos, tal vez celos, ignorancia,
en fin, no lo tomo a pecho, son muchas y muchas
las manos y los brazos que me estrechan, que me
han venido abrazando y entregando cariño,
es esta la verdad.
JG:
“Si alguna vez voy partiendo de mi yo”
decís en un verso, ¿es una referencia
a la muerte? Si es así ¿ Te asusta
la muerte o solo te merece respeto?
JPC: Eso, mucho respeto. Cuando alguien pierde
a un ser querido, empieza medio que a preparar
al otro o prepararse a sí mismo. No somos
eternos, pero lo interesante es que de una u otra
forma se está, es lo importante.
JG:
“Puede que la distancia nos una, si desafiamos
el tiempo” ¿seguís desafiando
al tiempo y en que forma los haces?
JPC: Porque me urge el ahora. Es lamentable no
tomar decisiones sea cual fuera en un instante
importante, el ahora, no vivir el ahora y dejarlo
todo para mañana es perder tiempo, el tiempo
es oro, y no se trata de mañana, es ahora,
mañana a veces lo siento demasiado lejos,
cada instante, cada segundo, cada hora te va indicando
lo que tienes que hacer, yo no puedo dejar de
hacer algo ahora pensando en que es mejor mañana,
porque no es mañana sino ahora, para mí
el ahora te va marcando el mañana; y sí,
continúo desafiando el tiempo, ese, el
que nos persigue y nosotros a veces dejamos pasar,
cuando abrimos los ojos o intentamos, es tarde...
JG:
¿Cuáles son tus proyectos para los
próximos meses?
JPC: Trabajar, trabajar y trabajar... Seguirme
comunicando con la gente, seguir siendo... Pero
no dejar de trabajar... En los próximos
meses si nos encontramos te cuento, no prometo,
más que hablar hago y luego puedo hablar
de lo realizado, las promesas cuando se hacen
han de cumplirse, primero muertos, así
decimos, antes de dejar de cumplir con lo prometido,
así aprendimos, así nos enseñaron,
así soy.
JG:
¿Qué te inspira mas: el dolor propio,
el ajeno, el amor, la soledad, tus silencios,
la sociedad o el amor?
JPC: Todo, porque una cosa tiene que ver con la
otra, todo se entreteje,
Formamos parte de ese todo. Sobremanera me lastima
el dolor del otro, las injusticias, no puedes
ser feliz del todo cuando cargas con el dolor
el mundo y los desposeídos.
JG: Agradeciendo el tiempo brindado mi
ultima pregunta es,
¿Qué opinas de Juanita Pochet Cala?
JPC: Que es una atrevida porque intentó
llevarse la luna en el bolsillo, porque quiere
poner de goce al mundo desamparado, que es apasionada,
que le gusta hacer amistades, amar y ser amada,
que es como un ave de paso por estas latitudes
que lo único que tiene para dar es amor,
que busca el entendimiento entre la gente, paz,
alegrías de los niños, que vive
orgullosa de su hija que es lo más hermoso
que le ha pasado en la vida y que le da dicha
porque es una magnifica médico que escogió
entre las especialidades una de las más
responsables, Pediatría, es ese sentido
por la vida y resguardar el futuro, nuestros niños,
que ama y admira a su hija, nos amamos, nos respetamos,
a su madre, hermanos, Familia en general. No estamos
ahora cerca, pero estamos, los siento a cada uno
y van conmigo ellos a todas partes como mi Patria.
Esta es Juanita, la que junto a sus amigos Argentinos
consolidan el amor y el cariño de los pueblos
unidos legítimamente por razones culturales
y bien humanas, por eso en 1995 cuando por vez
primera me trajeron unos amigos a Mar del Plata,
deseé poner flores a Alfonsina y frente
a ese inmenso mar hice mi plegaria a Yemayá,
–Madre de las aguas– a quien pedí
desde la raíz del sentimiento unir las
frías aguas del sur del continente con
las tibias aguas del mar caribe. Dos Patrias llevo
hoy por hoy en el alma, Cuba y Argentina, después,
no sé...