|
 |
 |
 |
NEntrevistas
a Escritores |
|
| |
|
| «
VER INDICE DE ENTREVISTAS |
| El
coraje del corazón. |
| . |
 |
Lo
poco que he vivido
me ha hecho perder
demasiado tiempo.
No es que los poetas mientan
es que los mentirosos
quieren hacer poesía.
Jorge Boccanera |
|
Jorge
Boccanera nació en Bahía Blanca, Argentina,
en 1952. Vivió 16 años entre México
y Centroamérica. Actualmente vive entre Buenos
Aires y san José de Costa Rica. Poeta y periodista,
publicó además libros de crónica
y de ensayo. Recibió en 1976 el Premio "Casa
de las América" de Cuba y un año después
el Premio Nacional de Poesía Joven de México.
Recién llegado de uno de sus viajes de trabajo
en los que dio talleres, escribió el ensayo sobre
poesía costarricense “Voces tatuadas”
e inauguró con una conferencia las clases de la
Facultad de Filosofía de la Universidad de Costa
Rica, accedió a recibirnos. Un escritor que ha
dejado su huella en la poesía Argentina con tinta
de luna, Y ha marcado el camino a varios escritores sobre
la luz difusa de la poesía.
Libros de poesía: Los Espantapájaros Suicidas
(1974), Noticias de una Mujer Cualquiera (1976), Contraseña
(1976), Poemas del Tamaño de una Naranja (1979),
Música de Fagot y Piernas de Victoria (1979), Los
Ojos del Pájaro Quemado (1980), Polvo para Morder
(1986), Marimba (1986), Sordomuda (1992) y Bestias en
un hotel de paso (2000), son algunos de sus libros.
JG: ¿Cuándo tuviste tu primer contacto
con la palabra escrita?, ¿Cuándo escribiste
tu primer poema?
JB: Nací en un puerto –Ingeniero
White, en Bahía Blanca– imaginado por marineros,
estibadores, inmigrantes, vitroleras, pescadores, anarquistas,
socialistas, y personajes de todo tipo. Como el viento
quería borrarlo, desbaratarlo, empecé a
dibujar con palabras esas vidas, algunas sensaciones.
Creo que a los 8 años escribí un poema bastante
espectral, lúgubre, con influencia de alguna revista
de historietas. Después me enteré que esos
juegos eran literatura, pero fue más tarde, cuando
dejaba la niñez y empezaba a leer a Walt Whitman.
JG: En tu vida enseñaste en distintas
universidades de Latinoamérica, poemas tuyos musicalizados
fueron cantados por excelentes y reconocidos músicos,
has hecho radio y un documental sobre la vida de Federico
García Lorca. ¿Que es lo que te produce
mayor felicidad?
JB: La mayor felicidad me lo procuran los afectos,
mi hijo, mi mujer costarricense, Jeannette, el encuentro
con viejos amigos donde sea, la peripecia de la vida,
el movimiento, ese viaje que sentís te hace más
libre. Ahora, la palabra felicidad es medio holgada ¿no?
Respecto a las cosas que hago, diferentes y que citas,
creo que todo tiene un mismo eje: es la poesía.
Humildemente creo que alrededor de esa dificultad armé
mi vida, mi laburo.
JG: ¿Cómo definirías a la
dama caprichosa que llamamos Poesía?
JB: ¿Para qué hay que definir a la poesía?
Creo que al poeta una mano cortada lo lleva de la mano.
O sea: los enigmas. Te diría que la poesía
es el reportaje más a fondo que se le puede hacer
a la realidad. Y ahí incluyo el misterio. La poesía
es como un viaje –no estoy hablando del viaje turístico–
en el que uno sabe de dónde sale, pero no dónde
va a llegar.
JG: Desde tu Bahía Blanca natal has viajado
mucho sin dudas, ¿Qué diferencias Culturales
has encontrado en otros países que le falte al
nuestro?
JB: Cada lugar tiene su particularidad, su olor, su música,
su cielo. Cuando viajo no estoy comparando, voy a descubrir,
a lo que desconozco. De todos modos no quiero eludir tu
pregunta, pero se necesitaría para contestarla
un espacio mayor. Por otra parte no son iguales las pautas
culturales de Buenos Aires que las de algunas provincias.
Respecto a Buenos Aires, que es donde estoy ahora, te
diría que a nuestro medio cultural le falta pluralidad,
tolerancia, conocimiento. Me molestan las modas y las
capillas literarias.
JG: Publicaste tu primer libro: “Los espantapájaros
suicidas” en 1974, y a partir de allí tu
producción es increíblemente vasta, te has
dedicado de lleno a escribir, ¿Cuánto te
ha devuelto la poesía?
JB: Este oficio de la escritura me ha permitido conocer
otras realidades, otras experiencias históricas,
otras gentes, de las que he aprendido mucho. En este sentido
me siento reconfortado y a la vez tengo la sensación
de que siempre estoy empezando.
JG: ¿Cuántas palabras usarías
y cuales serian para describir al amor?
JB: Me gusta lo que dice un poeta amigo, el turco Osvaldo
Sauma, cuando habla del “coraje del corazón”.
Para el amor se necesita eso.
JG: ¿Qué opinas de los jóvenes
escritores nacionales especialmente de los poetas y del
nivel actual de la poesía, las nuevas corrientes
estéticas, el lenguaje empleado?
JB: Me parece que hay una búsqueda interesante
y un abanico de voces, y la poesía es eso, búsqueda.
El que se crea que llegó, se equivocó de
ruta. Lo que veo es que algunos jóvenes tienen
muy divorciada la escritura de la experiencia vital, y
la poesía también se escribe con el cuerpo.
No sé qué puede resultar de la vida en blanco
frente a la hoja en blanco.
JG: En la presentación de un libro nuevo
o en un recital de poesía, por lo general siempre
se ve la misma concurrencia ¿La poesía se
a alejado de la gente o la gente de la poesía?
JB: Es verdad lo que decís. Me llama la
atención a veces en las presentaciones nuestras
esa pose de “ojo, escritor pensando” y el
ambiente de velorio. El diálogo cultural nada tiene
que ver con el aburrimiento y la sangre de estatua. Podría
ser una herencia de Leopoldo Lugones que se sentía
más allá de la gente, no sé. Mi experiencia
es otra. Presenté varios libros con bailes de salsa
y amigos que vinieron a acompañarme, entre ellos
el prestidigitador René Lavand, los músicos
Litto Nebbia, Raúl Carnota, murgas y actores. Y
te aseguro que había bastante gente y un clima
de encuentro.
JG: ¿Cuáles fueron tus escritores
de referencia o los que te marcaron de alguna manera literariamente?
JB: Me marcaron muchos, en mis inicios las historietas
de Oesterheld, Neruda, González Tuñón,
García Lorca; pero aún más me marcaron
las charlas posteriores que tuve con maestros como el
guatemalteco Luis Cardoza y Aragón, el nicaragüense
José Coronel Urtecho o, en el exilio mexicano,
con Pedro Orgambide y Humberto Costantini, entre otros.
JG: ¿Crees que la poesía en la
actualidad ocupa el lugar que le corresponde? Se nota
un deterioro en la lectura en general.
JB: El lugar de la poesía no lo establecen
los que reparten los lugares, sino ella misma. Y está
donde está. Es verdad que hay burócratas
de la cultura que no le dan un espacio al diálogo
de la imaginación. Desde la dictadura hasta hoy
ese espacio se ha ido achicando. No veo tampoco que el
nuevo gobierno haya convocado a sus creadores, más
bien se están silenciando los escasísimos
espacios de radio y televisión que había,
ni hablar de publicaciones. Un país con tradición
autoritaria le teme a la imaginación.
JG: Después de tu experiencia por otros
países y la obra de otros autores ¿Crees
que hay una poesía mala que daña la reputación
de la buena literatura?
JB: A la buena literatura no la daña la
mala literatura, como al buen fútbol no lo daña
el mal fútbol. El asunto sería, en todo
caso, de proporciones.
JG: Como jurado de premios literarios nacionales
e internacionales ¿Qué opinión te
merecen estos premios literarios y su transparencia? ¿Ayudan
al escritor o pensás como Alejandra Pizarnik que
de los premios solo sirve la plata que te den?
JB: Si acepté ser jurado es porque creo
en esos concursos y en su transparencia, por lo menos
nunca me condicionaron en ninguno. Eso no es garantía
de que en premios grandes no haya cierta predilección
por algunos autores. Sólo te cuento mi experiencia.
Hay que tener en cuenta que el jurado no es infalible,
hay subjetividades y realidades culturales que lo marcan.
Por eso mismo es que los concursos son azarosos. No hay
duda de que ayudan, empujan, abren puertas, representan
un pequeño estímulo. Pero hasta ahí.
Punto. Lo demás es agachar la cabeza y laburar.
JG: Desde que saliste de Bahía Blanca
hasta el día de hoy, recorriste un largo camino.
Si volvieras sobre tus pasos, ¿Volverías
a pisar las mismas piedras?
JB: No sé. No me arrepiento de los rumbos
que tomé. Lo que sí te puedo decir, que
no me gustó nada que me obligaran a tomar en 1976
un camino a la fuerza. El exilio no le gusta a nadie.
Pero aún así, en esos años traté
de tener los ojos bien abiertos y aprender.
JG: A pesar de todo lo que has escrito ¿Te
quedan cuentas pendientes con la literatura?
JB: Bueno, el tono de balance final me asusta un poco.
No pienso tirar la toalla todavía, déjame
un poquitín más. La vida me gusta disfrutarla.
Sí, tengo una veintena de proyectos locos en la
cabeza, desde un libro de viajes hasta una película
sobre escritoras que estuvieron detenidas en campos clandestinos
en los 70, ya escribí una investigación
en ese sentido. Por otro lado hace años que estoy
escribiendo un libro de poesía que tiene como núcleo
a la selva, para ello viajo a algunos lugares de Centroamérica
donde puedo mezclarme con la naturaleza. Ya tiene título:
Palma Real.
JG: ¿Le tenés miedo o respeto a
la muerte? ¿Pensas en ella como algo cotidiano
o solo la recordas cuando alguien deja este mundo?
JB: Viví 8 años en México y eso me
acercó a una cultura en la que la muerte es parte
de la vida. Cardoza y Aragón dice: “Respiramos
la muerte”.
JG: ¿Que es lo que te inspira mas en esta
sociedad nuestra de cada día?, ¿El dolor
propio, el ajeno, el amor, la rabia, injusticia?
JB: No creo en la inspiración, pero entiendo tu
pregunta. Me motiva la intensidad. Y la intensidad viene
amasada con barro de lágrimas y chispas de risas,
con amor y sufrimiento y broncas.
JG: ¿Qué tipo de sensaciones te
invaden cuando un nuevo libro tuyo sale a exposición
publica? ¿Qué esperas del libro o del lector
que lo reciba?
JB: La parte mejor de un libro es cuando lo estoy escribiendo,
corrigiendo. A veces me dilato mucho en terminarlo y recibo
el reto de mis amigos que me apuran a terminarlo, no entienden
que es como sacarme de un juego para mandarme a dormir
la siesta. No les hago caso. Ya cuando se publica no es
mío, es de otros. Aspiro, eso sí, a que
esos otros vibren, no se aburran.
JG: “Escribir es de alguna manera ir a una
cita” ¿Quién esta del otro lado esperando
al escritor?
JB: Es una cita con el misterio, la intensidad, el silencio,
el diálogo, la imaginación. Y a veces con
nadie.
JG: “Apenas el viudo de tu lengua”
¿Has sentido alguna vez un vació profundo;
saber que no tenias nada para decir? La famosa hoja en
blanco del escritor.
JB: Constantemente. Porque la poesía es resbalosa.
Aún cuando haya mucho para decir, hay que encontrar
la respiración para decirlo y no siempre se presenta.
Respecto a la metáfora de la hoja, ya dije que
hay escritores que más que la hoja en blanco tienen
la vida en blanco.
JG: Ha sido para mi un gran placer compartir
estas palabras con vos, aunque me quedaron preguntas que
hubiera querido hacerte. Me despido con una pregunta última.
¿Qué opinas de Jorge Boccanera?
JB: Diría que es un laburante. Pero a
ratos, siento que lo conozco poco. |
| . |
| «
VER INDICE DE ENTREVISTAS |
| M
|
|
|