Adolfo
Marino Ponti (1957) nació, en Quimilí
(Santiago del estero). Publicó los siguientes
libros: Poemas de amor y silencio (1982), La guerra
de los pájaros y una luna acribillada en el olvido
(1986), Opera salvaje (1993). Ejerció el periodismo,
tarea en la que se desempeñó como redactor
del Suplemento cultural del diario `La voz´ (Bs.
As. l983 - 1985). Fue columnista de la revista `De mis
pagos´, publicación orientada a la divulgación
de la música popular, colaboró en el suplemento
de cultura del Nuevo diario de Santiago del Estero.
Actualmente escribe en diversas revistas literarias.
JG: Entiendo que hace mucho tiempo que te dedicas
a escribir poesía. ¿Sentís alguna
retribución de tal ejercicio?
AMP: La poesía acontece y cuando sucede siento
gratitud. No espero ninguna retribución, en todo
caso lo contrario, una suerte de falta permanente, de
imposibilidad. La poesía es una página
en blanco, porque solo el tiempo determina si lo que
uno ha escrito adquiere la cualidad que exige su significado.
Quienes esperan de la poesía, otra cosa que no
sea una sublime virtud de los sentimientos, lejana de
toda pomposidad, es porque están en la antípoda
de su espíritu. Con esto no quiero sacralizar
el hecho poético, simplemente considerarlo un
arte que excede la voluntad y la determinación
de quienes detentan su oficio. La poesía te elige.
Es música del pensamiento, latido que se inscribe
tanto en el lodo como en una flor, y cuya resonancia
baña de luz el corazón de quien la escucha.
Sólo te puedo decir que cuando escribo un verso,
me siento un hombre feliz y agradecido.
JG: ¿Cuándo publicaste tu primer
libro?
AMP: En 1982. Lo titule Poemas de amor y silencio.
JG: La mayoría de los poetas abjuran
a su primer libro. ¿Cuál es tu sentimiento
al respecto?
AMP: Creo que nunca fui mas poeta que cuando
publiqué mi primer libro, fue mi bautismo. El
carácter cualitativo de una obra poética,
no sólo depende de su perfección técnica,
sino también de su autenticidad emotiva.
JG: ¿Cuántos libros has publicado?
AMP: He publicado cuatro libros de poesía: Poemas
de amor y silencio, La guerra de los pájaros
y Una luna acribillada en el olvido, Ópera salvaje
y Crash.
JG: ¿Qué poetas iluminaron tus
comienzos?
AMP: El primer libro que fascinó mi imaginación
fue Platero y Yo de Juan Ramón Giménez,
luego descubrí algunos tesoros ocultos en la
biblioteca de mis hermanas, que me acompañarían
para siempre, las Rimas de Bécquer y los Veinte
poemas de amor de Neruda. Para entonces ya percibía
que estaba dotado de una sensibilidad especial como
para garabatear algunos versos e indagar sobre la poesía
y sus cultores, descubrí a Cesar Vallejo, Lorca,
Octavio Paz, Rubén Darío, y Vicente Huidobro
entre otros. El conocimiento poético es casi
siempre inverso, uno se inicia leyendo a los poetas
contemporáneos. Ellos establecen una suerte de
puente para acceder a los clásicos.
JG: ¿Cómo definirías a
la siempre caprichosa dama poesía?
AMP: Como una fruta invisible que sólo revela
y produce la naturaleza del pensamiento humano.
JG: ¿Y al amor, una de las búsquedas
centrales del ser humano y pirámide de sus actos,
como lo definirías?
AMP: “Como la única religión
cuyo Dios es falible”. Es una definición
que alguna vez escuché y que personalmente me
representa. El amor es uno de los materiales fundamentales
que construyen la arquitectura del lenguaje lírico.
Es un detonante de obras memorables como El cantar de
los cantares, si uno graba en la memoria alguno de sus
versos, entenderá que el amor está en
el mundo para salvarnos del mundo.
“Me golpearon, me hirieron;
me quitaron mi manto de encima
los guardas de los muros.
Yo os conjuro, oh doncellas de Jerusalén,
si halláis a mi amado,
que le hagáis saber que estoy enferma de amor.”
Por supuesto, otro me puede refutar diciéndome
que todo artista está protegido por la astilla
de hielo clavada en su corazón.
JG: ¿Te parece que la poesía
actual ocupa el lugar que le corresponde?
AMP: Me parece que no. La poesía no le interesa
al mercado. No es un producto de vidriera. No cabe en
el celofán de la oferta y la demanda.
JG: ¿Entonces, vale la pena seguir escribiendo
poesía en este contexto?
AMP: La poesía antecede al contexto, sucede con
el hombre, con sus emociones, con aquellos fenómenos
que no tienen precio. Opera como lágrima de una
flor cuando un pétalo deja su mancha de hermosura
sobre la tierra.
JG: ¿Pensás que hay poesía
mala que daña la buena literatura?
AMP: Cesar Vallejo decía “Un buen verso
a veces justifica un libro”. Además, erigirme
en comisario de la poesía me parece repulsivo.
JG: ¿Consideras que hay diferencias
entre la poesía de tu generación y la
actual?
AMP: Todo presente dispara estéticas que muchas
veces adquieren un rango artificioso de status categórico.
Pasado el tiempo, muchas de esas presuntuosidades, sólo
quedan como literatura efímera, como algo que
se escribió sobre un cristal cuando la bruma
lo empañaba.
Lo cronológico es un accidente que interviene
con su carga histórica. Si la poesía también
es historicidad, debemos admitir que todo período
deja su impronta, muchas veces indeleble.
JG: ¿Qué rasgos destacas como
corrosivo o canibalesco en la poética actual?
AMP: Creo que lo más grave es la confusión
entre poesía y construcción crítica
del lenguaje. Para mí la poesía sigue
siendo un don que tiene que ver con la belleza y no
un tratado psicoanalítico o semiótico.
Para ello esta el ensayo.
Creo que se ha borrado el lugar de la poesía,
que para mí es la emoción. Borges decía
“Si bien la poesía esta hecha con palabras,
la palabra no es la sustancia de la poesía, sino
la emoción”.
Me parece que existe un experimentalismo discursivo
que ha bañado de sombras el lenguaje y le ha
quitado sus constelaciones.
JG: ¿Qué opinas de los premios
literarios?
AMP: Son sospechosos, carecen de transparencia, no están
exentos de corrupción. Me parece que requieren
de políticas institucionales para hacerlos transparentes.
Es un juego peligroso porque se matan los sueños
de quienes participan de los mismos, sin saber que muchos
premios están vaciados de contenido ético.
Hace poco un grupo de poetas franceses participó
de un certamen literario enviando poemas (desde luego
con seudónimos), de Rimbaud, Verlaine, Baudelaire
y otros clásicos. Ninguno fue premiado, el hecho
tuvo como objetivo, desenmascarar no sólo la
ignorancia de los jurados sino el carácter inmoral
de los mismos.
Aquí en la Argentina hubo casos de exhibicionismo
impúdico, de corrupción explicita, como
por ejemplo recibir un premio donde su cónyuge
era jurado, o jurados que premiaron a sus amantes.
JG: Recorriste un camino. ¿Volverías
a transitar por el mismo si pudieras retroceder?
AMP: No. A medida que pasa el tiempo, uno advierte que
hubo caminos que desechó por el espejismo de
otros. Pero bueno estoy hablando de lo irreversible,
prefiero detenerme y pensar en lo que dijo Machado “Caminante
no hay camino, se hace camino al andar”, me alivia,
es un verso que de alguna manera redime los errores
pasados y me da esperanza.
JG: ¿Sentís alguna asignatura
pendiente con la literatura?
AMP: Por supuesto, me falta posar un pájaro en
la hoja en blanco y que su vuelo escriba lo que nunca
pude, lo que nunca podré.
JG: ¿Le tenés miedo o respeto
a la muerte?
AMP: La respeto. Sé que lo inexorable se contrae
con la aparición. A los seres humanos nos gusta
coquetear con la muerte. Ejerce una seducción
especial sobre todo en los poetas. Una suerte de desafío;
conjeturo que tiene que ver con la vanidad de todo artista,
suponer que su obra se esculpirá en el bronce
de la inmortalidad. Es un juego de vanidades, de espejos
donde la verdad está en el revés de la
refractación.
JG: ¿Qué te inspira más,
el dolor propio, el dolor ajeno, el amor o la rabia?
AMP: Todo. Todo eso y todo lo que tiene que ver con
las pasiones humanas. El reverso de una moneda en la
mano de un mendigo, una hoja que cae y te lastima los
hombros, una madre que escarba en la tierra, los huesos
de su vientre desaparecido, un graffiti alumbrado por
la luna, donde uno pueda leer “te extraño,
amor mío”, un criminal que llora frente
a su víctima. La vida es un material de inspiración.
JG: ¿Tenés algún proyecto
literario?
AMP: Si, estoy escribiendo un libro cuyo título
tentativo es Poemas del asesino serial. También
estoy trabajando en un epistolario de amor, que pretende
en el futuro ser otro libro.
JG: Siendo El asesino serial, un libro aún
inédito ¿por qué crees que despierta
tanta expectativa?
AMP: Sé que es un libro muy esperado, las pocas
veces que lo leí en algún ciclo literario
suscito una suerte de ansiedad, de atolondramiento.
Tal vez lo atractivo resida en la belleza como ejercicio
de la crueldad.
JG: A propósito del “asesino serial”,
se que es un libro muy esperado en los círculos
literarios, ¿Te animas a darme un anticipo, como
primicia?
AMP: Como no, pero solo te lo doy a vos, por
la amistad que nos une, son varias las revistas que
me pidieron algo de este nuevo libro, pero prefiero
dejarlo en silencio hasta que llegue su hora.
Anticipo de El asesino serial
(Exclusivo)
VII
Cuando la miré, le dije,
no tengo moral para la belleza.
soy el podador
de las corrientes eléctricas
que deja la primavera
en un cuerpo de mujer
y la desnudé en un parque de chatarras,
sobre nubes de plástico
y rosas carbonizadas;
con niños azules
como los cadáveres de los autos,
niños,
que suben por los violines de los árboles
para decapitarse.
IX
Si pudiera como él,
ponerte cenizas de relámpagos en el pelo
y las cintas que duermen en la lluvia,
juro que no te arrancaría
esa lágrima de agua de lujuria
que me siembra el corazón
de perlas estalladas;
pero es tarde en el poema
y le han puesto precio a mi palabra.
Sabrán de ti,
cuando un pájaro salga de tus huesos
y cante en otro idioma.
JG: Es de una belleza impresionante, además
tiene mucha altura poética, a propósito
de un nuevo libro ¿Qué sensaciones te
invaden cuando publicas un nuevo libro? ¿Qué
esperas del libro, de su probable lector?
AMP: Siento alegría, dudas, nostalgia,
una multiplicidad de sensaciones. Quien tenga la posibilidad
de leerlo abrirá una caja mágica de sueños,
y le otorgará sentido a mi lenguaje, en definitiva
bautizará mi alma. Sólo el lector significa
el mensaje
JG: ¿Por qué aparece la nostalgia?
AMP: Porque uno nunca se quiere deshacer de lo amado,
de esa intimidad que acompañó un período
de tu vida y se fue tejiendo con lagrimas y asombrosa
felicidad. Cada palabra que se estampa en una pagina
es un latido de tu corazón.
JG: ¿Qué le dirías a los
jóvenes poetas de hoy?
AMP: Les diría que la poesía es una de
las aventuras más terribles, pero también
la más maravillosa, pues transgrede la realidad
desde la belleza y establece una ética que se
construye a partir de la ruptura de la ley normada por
la tradición. Les diría que deben estar
preparados para soportar el silencio, las omisiones,
las críticas. Deben saber que actualmente todas
las producciones humanas se materializan como producto
social cuando los medios la categorizan y la instituyen
como tal, es decir actualmente no hay producción
individual, ni colectiva, sin la etiqueta mediática;
y no todos los poetas tienen la suerte de acceder a
los medios. Es aquí entonces cuando su obra se
constituye como una botella al mar. Les diría
sea tu lágrima el ojo del mundo.
JG: En una presentación de un libro nuevo
o en un recital de poesía, por lo general siempre
se ve la misma concurrencia, ¿crees que la poesía
se ha alejado de la gente o la gente de la poesía?
AMP: Quienes cultivamos el género poético
pertenecemos a un sector muy reducido de la sociedad.
Somos una minoría que se exilió en las
catacumbas de la post-modernidad globalizada. Nos agrupamos
en capillas invisibles para los demás y me parece
que sólo escribimos para nuestros pares. Presumo
que a veces ni siquiera nosotros nos leemos, puedo deducir
entonces que tenemos gran parte de responsabilidad en
la falta de comunicación con la gente. El hecho
poético se reproduce de manera fragmentaria como
en una suerte de comprimidos de cristales preciosos,
dentro de un envase hermético por lo cual no
llegan sus efectos al cuerpo social colectivo. Esto
explica de alguna manera que público y protagonistas
siempre sean los mismos. Deberíamos preguntarle
a la gente, por qué no lee poesía, y los
poetas deberíamos preguntarnos qué estamos
escribiendo, ¿expresamos sentimientos auténticos?
¿Nuestros versos representan las emociones colectivas?
¿o estamos en un período donde hemos excluido
de nuestras escrituras las sensaciones humanas? No sé,
creo que falta un debate serio al respecto. No podemos
atribuirle a la gente, ni a las editoriales la responsabilidad
exclusiva de la imposibilidad del género poético,
de convertirse en un fenómeno de lectura masiva.
JG:¿Qué palabras usarías
para estimular a los jóvenes de hoy, que escriben
poesía?
AMP: Les recomendaría que lean a los grandes
poetas. El arte se construye sobre el arte, un libro
detona otro libro, un poema resignifica otro poema.
Les recomendaría que descandaden el corazón
y dejen que su musicalidad fluya como un río
sonoro y misterioso. La poesía excede a cualquier
tratado científico, no hay gramática que
la resista ni realidad que la soporte, porque es la
metáfora del hombre en proyección, les
diría que expresen sus sentimientos como si lanzaran
una piedra al infinito
JG: Cuando escribís, ¿cuál
es tu interés principal?
AMP: Expresar mis sentimientos con palabras, liberar
alguna idea que me oprime el pecho, sublevarme, ejercer
la tiranía de la belleza contra cualquier otra
tiranía, y si puedo cristalizar todo eso en un
libro, mejor.
JG: Que pensás de Adolfo Marino Ponti?
AMP: Jamás abdicará de sus principio éticos
y estéticos. Jamás pactará con
aquellos que vulneran la condición humana. AMP
sabe que sin caos no hay producción, sin turbulencias
no hay vuelo. AMP sólo pretende convertir alguno
de sus versos en un remanso para los cansados y en un
rayo para los opresores. Arrojar un relámpago
para encandilar el corazón de quienes ofrecen
sus latidos. |