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Bella
Clara Ventura pasa del cine donde hace
carrera durante 25años (como guionista,
editora, productora y directora) a la palabra
para fortalecer su creatividad y sacar verbos
en acción y en metáforas. Tiene
publicadas 4 novelas, Almamocha (1993), por editorial
Oveja Negra (la misma editorial de Gabriel García
Márquez en sus inicios); Lo que la vida
quiera (1996), Oveja Negra; Armando Fuego (2000),
Oveja Negra; EL Viento de la Sombra (2003), editorial
Centauro, reseñada en el Nuevo Herald en
Nov. de 2003 como un best seller en Miami; una
5ª novela Contigo Aprendí, actualmente
en proceso de edición y 6 poemarios Diáspora
y Asombro (1993); Hechizos de Bosque 1996; A lo
Lejos (2000); Magias y Retablos (2003), editado
en La Habana por colección Sur; Huésped
de la luz (2003), editado en Uruguay grupo Abrace;
Niña de Adentro (2004), editado por Linajes
editores de México. Aparecen en varias
antologías de otros países, invitada
a múltiples encuentros en Suecia, USA,
Francia, México y en casi todos los países
de América Latina. Varios premios tanto
en cine como en poesía. Actualmente se
desempeña como co directora de 2 programas
radiales en 2 cadenas diferentes y es profesora
de yoga. En proceso la sexta novela La Voz.
A
su paso por Buenos Aires donde vino invitada por
La Fundación de Poetas de Mar del Plata
para sus 12° maratónicas que se realizaron
en la Capital Federal, además de ser invitada
a leer en la casa de la poesía, por el
Centro Cultural Recoleta y por diferentes cafés
literarios leyendo sus poemas y dando distintas
charlas, accedió a charlar con nosotros
y a desgranar algunos conceptos poéticos.
JG: ¿Pensas como Virginia Wolf
que las mujeres para escribir solo necesitan “Un
cuarto propio y una renta”?
BCV: De hecho las mujeres precisan de
un techo y algo de renta ya que dichos elementos
dan la posibilidad de disponer de un tiempo para
dedicarse a la escritura, pero sobre todo se necesita
mucho qué decir, sacar del adentro una
información ancestral y conocer al ser
humano como al vecino de alma, además de
utilizar el sortilegio del verbo para crear magias
con las palabras.
JG: Novelista, poeta, productora de cine,
profesora de yoga, ¿Cual de todas estas
facetas se llevan mejor con vos?
BCV: Las facetas mencionadas así como otras
tantas se orquestan para hacer de mí ese
yo que se lleva bien con sus otros yo y le dan
dimensión a mi ser interior. Logro un buen
equilibrio y me proyecto con más fuerza.
JG: Contame como es la historia de algunos
de los títulos que elegiste para tus libros,
muchos llaman la atención por su poética
intrínseca...
BCV: La primera novela Almamocha el título
responde a un neologismo, al no encontrar la palabra
significativa para hablar de un padre o una madre
que haya perdido a un hijo. Su referente es huérfano
de hijo u hija, pasando por dos conceptos para
definir lo deseado, así que me invento
la palabra a mi manera y le hago el binomio de
lo elevado con lo bien terrenal. Otros títulos
como Lo que la vida quiera se acercan al fluir
de la existencia. Armando Fuego, la tercera novela
a un nombre propio que se adapta bien a un apellido
para hablar de una historia de amor imposible.
La cuarta novela El Viento de la Sombra, se asocia
a ese viento que crea sombras como son las guerras
o los actos de violencia. En cuanto a los títulos
de los poemarios, Diáspora y Asombro, Hechizos
de Bosque, A lo lejos, Huésped de la Luz,
Magias y retablos, Niña de Adentro, el
último publicado y Atisbos de Luz en proceso
de edición, definitivamente llevan la carga
poética del contenido de cada libro. Me
gustan los títulos que sugieren la esencia.
JG: ¿Porque “Mujer de mil
mundos” como te mencionas en uno de tus
poemas?
BCV: Ese apelativo corresponde a mis orígenes,
soy mujer de mil mundos, mis abuelos turcos y
griegos, mi padre Surafricano, mi madre mexicana,
todos de origen judío como el judío
errante, y yo nazco en Colombia con un hijo venezolano,
otro francés y dos maridos, el primero
panameño y el segundo rumano israelí.
Si con ese bagaje no soy de los mil mundos, ¿entonces
con cuál?
JG: ¿Que crees que llevo al primer
hombre a escribir poesía, a convertir la
palabra en alquimia?
BCV: El hecho de pararse sobre sus pies
y mirar las estrellas con ese misterio que encierra
el Cosmos y el adentro del ser. Indescriptible
con palabras de centavo, había que hallar
la alquimia que producen las palabras.
JG: ¿Cuál pensás
que es el deber o la obligación de la poesía
para con el hombre?
BCV: Pienso que es darle un reconocimiento
a ese mundo sensible y quizá espectral
que intuye el poeta y que sólo con el lenguaje
del alma puede dar a conocer a sus semejantes
bajo la mirada de aquellos que saben llegar más
lejos que la simple observación.
JG: ¿Cómo ves el rol de
la mujer poeta en nuestros días, tiene
el espacio que se merece o la poesía sigue
estando en manos de hombres?
BCV: Diría que en Colombia, sí,
sigue estando en manos de los hombres ya que hasta
ahora ninguna mujer poeta ha recibido el premio
nacional de poesía. Pero los tiempos empiezan
a cambiar y ya la poesía de la mujer despierta
interés. En cuanto a su rol, es quizá
hablar desde su sesgo de todo aquello que la mueve...
y en ese sentido, pienso que el poeta debe ser
un ser sin género, debe primar su lenguaje
y su sensibilidad. A la buena poesía no
se le da sexo.
JG: ¿Cuál es la obligación
de la poesía con el lenguaje?, ¿Debería
cuidarlo, protegerlo, incluso inventar palabras
para aquello que pueda parecer inefable?
BCV: La poesía debe responder a su propia
esencia, cubrir con palabras la expresión
perfecta de lo que se quiere decir. Cada poema
es inherente a sí mismo, se busca y se
encuentra con la gracia de las palabras. Obedecen
a un orden que sólo el poema conoce, ni
siquiera el poeta que luego ve la obra con el
mismo asombro con qué se produce.
JG: ¿Cómo crees que la poesía
ha influido en la historia, en la sociedad, en
la vida de los hombres, si crees que ha influido
de alguna manera?
BCV: Por supuesto que debe influir porque responde
al pensamiento de una época, y cada época
se forja su propia evolución con la búsqueda
de un lenguaje, de un estilo, de cambios y sobre
todo del proceso que conduce al hombre a definirse
en la Historia. Lástima que la poesía
no sea comercial. Vemos que sólo los cantautores
logran filtrar de manera más masiva mensajes
elevados por medio de las notas en palabras que
producen ecos sublimes. No hay que olvidar que
cualquier forma de hacer poesía y de acercarla
al hombre es válida. La metáfora
se torna lenguaje popular en algunos casos y el
poeta la recoge para reciclarla a su manera.
JG: ¿Pensas que la poesía
puede cambiar algo de la situación presente,
o conlleva algún alivio?
BCV: Sí bien el cambio no es tan evidente,
ya que la gente prefiere otras manifestaciones
artísticas, quizás más burdas,
poco a poco el poeta se hace a la mar y mueve
océanos para llegar a las orillas de nuevos
seres dispuestos a escuchar otra voz. Tal vez
necesitemos una buena dosis de paciencia.
JG: Entiendo que desde hace muchos años
abrazaste el camino imperemne de la poesía.
En todo este tiempo, ¿Has sentido alguna
retribución de la poesía hacia tu
trabajo?
BCV: No diría que desde hace tantos
años, ya que sólo llevo 13 escribiendo
con disciplina y disposición profesional,
pero es evidente que la poesía ha llenado
mi propia vida de alivio, he sanado mis heridas,
he buscado el contacto con mi niña interior,
he viajado para difundir mi palabra, he visto
nacer mis hijos, los poemas con el don de la palabra
y la iluminación de musas que ya son amigas
y guías, he obtenido premios y sobre todo
he multiplicado los amigos desde el sentido y
uso del verbo crear.
JG: En estos años de dedicarte
a la poesía ¿Se modificó
el concepto original con el cual te habías
acercado a la poesía?
BCV: Por supuesto que todo se modifica, y la poesía
siendo tan vital obedece al mismo proceso. Todo
proceso me es gozoso y sé que responde
a hallazgos interiores y a dejar fluir una sensibilidad
desbordada donde me topo cada día con nuevos
ingredientes que me alejan del interés
inicial aunque a veces regresa el primer encuentro,
el asombro.
JG: Con los años a tus espaldas
de experiencias de altos y bajos ¿Cómo
definirías a esta dama a veces caprichosa
llamada poesía?
BCV: Si debo ser corta en la apreciación,
la definiría como mi mejor y más
fiel amiga. Es una dama incondicional que siempre
está dispuesta a dar lo mejor de sí
y con el afán de dejarme bien parada primero
conmigo misma y luego con los demás.
JG: ¿La definiría entonces
como un templo donde quien lo necesite pueda hallar
consuelo?
BCV: Definirla como un templo se ajustaría
a mi realidad, pues la vivo de manera sagrada
sin dejar jamás mi lado espontáneo
y fresco, aquel que me permite percibir lo más
profundo de mi ser, la voz del alma.
JG: ¿Cuándo publicaste
tu primer libro? ¿Y él último?
¿Te gustaría ser recordada con algún
poema en especial?
BCV: Publicaron mi primer libro en 1993,
Almamocha por editorial Oveja Negra, el último
fue Niña de Adentro 2004, pero ya en el
2005 están en proceso Contigo Aprendí
(novela) y Atisbos de Luz (poemario.) Me gustaría
ser recordada por lo que dirá mi epitafio:
¡Aquí yace alguien que quiso ser
y fue!
JG: La mayoría de los poetas desdeñan
a su primer libro. ¿Cuál es tu sentimiento
al respecto?
BCV: Es como desdeñar el primer
paso, es parte de un proceso y es tan valioso
como el último paso que nos acerca a la
sabiduría.
JG: ¿Con que palabras describirías
un sentimiento tan esencial como peligroso para
el ser humano, como es el amor?
BCV: El amor lo es todo, nace de la nada y se
convierte en el todo, el sentido más profundo
y esencial del ser pero en dicho sentimiento incluyo
también todas sus manifestaciones hasta
llegar al amor universal, aquel que nos hace más
humanos y nos determina como seres de luz. Nací
con el número 33, significa maestra en
el amor... antes de llegar a entender este concepto
o misión de vida, pasé por etapas
de odio conmigo misma y con los demás,
hasta comprender que el amor en toda su extensión
nos redime y nos salva.
JG: ¿Que opinión te merecen
los jóvenes poetas de tu país, Colombia,
alguno que a tu parecer se destaque del resto?
BCV: Me siento impedida de hablar de la poesía
de los demás, creo que como lo mencioné,
la poesía es el lenguaje del alma, entonces
quién soy yo para enjuiciar otras voces.
Respeto profundamente la voz poética siempre
y cuando se cargue de poesía, aún
si me resulta ajena o extraña. Existen
excelentes poetas en mi país.
JG: ¿Y del nivel actual de la poesía,
estas cómoda con las nuevas corrientes
estéticas, y con el lenguaje que sé
esta usando por algunos poetas del momento?
BCV: Vuelvo al punto de partida, la poesía
es expresión del alma... por ello el poeta
la acomoda con la palabra y está en su
derecho de inventar y renovar tendencias. No me
gusta generalizar. Prefiero referirme a un caso
en particular pero no hay duda que las búsquedas
de nuevas formas de lenguaje nos muestran nuevos
caminos.
JG: En una presentación de un libro
nuevo o en un recital de poesía, por lo
general siempre se ve la misma concurrencia, ¿crees
que la poesía se ha alejado de la gente
o la gente de la poesía?
BCV: Pregunta brillante que no sabría responder,
pues para el alejamiento se necesitan dos... quizá
si la poesía se proyectara como un espectáculo
tendría más adeptos, y quien dice
que no deba tener brillos y pálpitos para
conquistar nuevos lectores.
JG: En este contexto ¿Vale la
pena seguir escribiendo poesía?
BCV: Por supuesto, la poesía se impone
igual que la vida.
JG: ¿Qué poetas iluminaron
tus comienzos?
BCV: Tengo una formación pitifrancesa ya
que estudié el bachillerato en París.
Mis primeros acercamientos al verso responden
a los bien conocidos que enaltecen a los galos.
No puedo obviar a Prevert, a Baudelaire, a Verlaine
etc. Tardíamente descubro a los poetas
del Continente.
JG: ¿Crees que la poesía
en la actualidad ocupa el lugar que le corresponde?
BCV: No, la poesía debería ocupar
un primer lugar en sintonía con el universo,
debería ser el puente entre los seres y
la unión de la voz del Cosmos. Tan es así
que los pueblos se reconocen por su poesía
y todos acuden a las mismas metáforas y
las palabras juegan con los seres para situarlo
en un contexto de altura, cerca a la montaña
mágica con la mirada hacia el cielo, con
el aliento de una esperanza que perpetúa
a la raza humana.
JG: ¿Qué palabras usarías
para estimular a los jóvenes de hoy que
escriben poesía?
BCV: Les daría el mayor secreto
para hacerlo ¡Atrévanse!
JG: ¿Crees que hay poesía
mala que daña la reputación de la
buena literatura?
BCV: De lo malo también se aprende...
y creo que no son siempre los best sellers los
mejores libros, por ende la buena literatura es
aquella que siempre dejará huella aún
sino se vende en su momento. La buena literatura
no respeta tiempos, trasciende como el vuelo del
ave fénix.
JG: Sos una persona que viaja mucho y
que ha ganado varios premios internacionales de
poesía ¿Qué opinas de los
premios literarios, crees que hay transparencia
en estos certámenes o solo son un buen
negocio para ciertos mercaderes de la cultura?
BCV: Los premios no siempre responden
a la imparcialidad del jurado pero sí a
la justicia del que merece en ese momento el premio.
La vida se encarga de buscar sus canales para
darle a cada cual su merecido, aún si es
cuestionable... pero le pertenece y sobre ese
fenómeno me metería más en
la parte metafísica de la ley de correspondencia.
A cada cual lo suyo, duélale a quien le
duela!!!
Hay diferencias marcadas con la poesía
de otros años a la de hoy, el lenguaje
se hace más cotidiano, la influencia del
cine nos trae otros temas y las posibilidades
visuales del poema se amplían.
JG: ¿Que rasgos destacas como
más dañinos en esta nueva poética?
BCV: A la verdadera poesía no
la daña nadie ni nada.
JG: Sos una persona joven todavía
pero; ¿Que opinas del camino que te ha
tocado recorrer, si pudieras retroceder volverías
a pisar las mismas piedras y caminar bajo las
mismas sombras?
BCV: No hay duda que los caminos del
escritor son difíciles pero el reto de
hacer camino es tan valioso que no importan los
obstáculos con tal de andar cogidos de
la mano de la palabra. ¡Y si doy una mirada
hacia atrás, mi camino me ha llevado hasta
donde estoy... no conocería el recorrido
de otro camino, y la dureza de las piedras me
han hecho madurar y apreciar mi proceso!
JG: ¿Que cuentas pendientes con
la literatura pensás que tenés?
BCV: Volver a releer obras con la óptica
que despierta un nuevo estado de conciencia. Tener
el tiempo para saborear escritos que me ayudaron
a crecer... poder leer mucho más y conocer
cada vez más autores, deleitarme con sus
universos.
JG: ¿Le tienes miedo o respeto
a la muerte?
BCV: Desde hace un tiempo le perdí miedo
a todo, quizá sea el precio de madurar
y saber que la vida mientras fluya o uno la deje
fluir no hay por que temerle. Ella es sabia y
sabe lo que quiere para cada uno. La muerte sólo
es un cambio de vestido que nos llevará
a nuevas instancias y a otros ecos.
JG: ¿Qué te inspira mas:
el dolor propio, el ajeno, el amor, la sociedad
o la rabia?
BCV: Mis personajes se tinturan de todos esos
sentimientos, ya que son de carne y hueso y sienten
lo mismo que los de la vida real. En cuanto a
la gestación del poema, responde a una
comunión de mi sensibilidad con el momento
que vivo y los afanes de mi mundo interior. Es
toda una conjunción.
JG: ¿Qué tipo de sensaciones
te invaden o que cuerdas intimas se tensan cuando
un nuevo libro tuyo sale a exposición publica?
¿Qué esperas del libro o del lector
que lo reciba?
BCV: Vivo en el aquí y el ahora,
cuando entrego el libro ya no lo veo como mío...
le pertenece al Universo y a lo que buenamente
quiera hacer con él. Ya no me preocupo,
me ocupo en la necesidad de escribir un nuevo
libro... y sigo dándole rienda suelta a
la fantasía y a la existencia, sin temor
a que el libro no sea un suceso. Será parte
de mi andar...
JG: Cuando escribes tu interés
principal es: ¿Interesar al lector, expresar
o trasmitir lo que sentís o solo sentís
la necesidad interior que como un grito quiere
salir en busca de libertad?.
BCV: Puede ser que se sumen todos esos
factores, pero francamente mis escritos responden
a una pulsión interior que me permite ser.
Creo que si no escribiera, estaría encerrada
en un manicomio hablando con las paredes e inventado
historias.
JG:
¿Hoy estas trabajando en algún proyecto
literario?
BCV: Nunca ceso de inventar proyectos. Me dan
la fuerza para seguir viviendo y responde a la
necesidad de crear. Actualmente escribo una novela
con un poeta peruano La Voz y estoy trabajando
nuevos poemas sobre El Silencio.
JG: Agradeciéndote por tus palabras
me gustaría terminar esta entrevista con
una ultima pregunta: ¿Qué opinas
de Bella Clara Ventura?
BCV: Que no en vano llevo un nombre que me compromete,
son las cábalas del Universo. Mi nombre
no es un capricho de mis padres sino responde
a la cadena de mis ancestros, la abuela materna
se llamaba Bella, su madre Clara y mi padre Ventura.
Lo que me hace llevar un nombre que me obliga
a buscar la luz para proyectarla a mis semejantes
con la voz de una sabiduría que se quiere
ancestral... y me susurra que jamás debo
desfallecer aunque la sombra se haga presente.
Bella Clara Ventura es una eterna buscadora de
la luz en toda la extensión de la palabra. |