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Llamamos
por teléfono a las productoras y nos atiende
una niña o un niño y nos preguntan
“¿Qué hacen ustedes? ¿Tienen
algún disco grabado?” Entonces es
allí cuando me enojo y les respondo: “En
realidad somos strippers”.
Roberto
Goyeneche es el bajo del grupo. Alude que su sobrenombre
es “Pepino” (para los amigos) y destaca
no tener parentesco con el Polaco Goyeneche. Recuerda
a un tío fallecido quien llevaba por nombre
Roberto Goyeneche pero éste, a diferencia
del cantante, era carpintero y vivía en
González Chávez. De este modo, entre
anécdotas y otro poco de humor, nos internamos
en el diálogo.
Hoy “Las voces blancas” realizan un
programa en Radio Nacional donde los artistas
del quehacer musical, específicamente vocal
del folclore, tienen la posibilidad de mostrar
sus trabajos. Ya sean conocidos o desconocidos
por el gran público, allí difunden
sus canciones. Sin embargo, Roberto Goyeneche
y sus integrantes rectifican que el espacio no
es sólo de ellos sino de todos y para todos
los grupos vocales.
–¿Cómo se constituyen
hoy los registros de Las voces blancas?
Roberto: Se integra por los registros de soprano,
mezo-soprano, contralto, tenor y bajo. La idea
es apoyar, difundir y acompañar el movimiento
no sólo de aquellos consagrados sino de
los que están en algún punto distante
de Buenos Aires y tal vez nunca lleguen a tocar
o cantar en algún escenario importante,
pero están allí con sus ilusiones
y sus sueños intactos esperando el momento
para encontrar su oportunidad.
–¿Cuáles
son los nombres actuales del grupo?
Roberto: Está la soprano, que es una de
las creadoras del grupo de la primera formación.
Aclaro que el año que viene “Las
voces blancas” ya cumple cuarenta años
porque allá por el año 1964 Stella,
comenzaba a cantar con esta idea. Desde el comienzo
el nombre originario era “Carlos Langou
y sus voces blancas”, entonces él
cantaba y las cuatro chicas hacían el coro.
Luego, “Las voces blancas” se produjeron
por un desprendimiento del coro de la Facultad
de Arquitectura. Decimos que, de cada coro, siempre
se desprende un grupo vocal. De esta manera, hoy
“Las voces blancas” está integrada
por Stella Crisis (soprano, guitarra y charango),
Lorena Meilán (mezo-soprano), Paula Vázquez
(contralto y aerófonos), Alberto Pastor
(tenor y guitarra), Ricardo Josa (percusión)
y yo “Juan Carlos Goyeneche” (bajo).
Roberto explica que “Las voces blancas”
hoy cuentan con una nueva integrante llamada Lorena
Meilán. Ella destaca que, más allá
de la enorme responsabilidad que implica formar
parte de estos músicos de inmensa trayectoria,
vale resaltar el valor humano que caracteriza
a al grupo.
–¿Cómo es que llegaste
a formar parte de Las voces blancas?
Lorena: Llegué porque yo estudiaba con
Stella, la soprano del conjunto, desde hacía
dos años entonces la mezzo-soprano del
grupo se radicó en Brasil y allí
me tomaron una prueba, y pude entrar con mucho
orgullo –recuerda emocionada.
–¿Ustedes consideran que
el folclore hoy en día tiene tanta difusión?
Roberto: No toda la que quisiéramos. De
todos modos, hay mucho esfuerzo. Han aparecido
nuevas peñas y hay cierto movimiento. Gusten
o no, las nuevas agrupaciones folclóricas
o solistas, llámase Nocheros, Soledad o
Luciano Pereyra van acercando juventud o gente
nueva a lo que es el quehacer del folclore y siempre
algo queda. Hay una especie de tamíz. Se
acercan porque les da curiosidad o porque les
gusta el repertorio romántico. Tal vez
porque Los Nocheros son pintones...
–¿Y si yo te dijera que para mi no
son pintones?–bromeo para sacarlo de contexto
y luego nos reímos.
Roberto: ¡Pero enloquecen a las chicas!
–insiste y ya no deseo pelear más–
...entonces siempre ese público queda enamorado
de alguna zamba o prendido de una chacarera con
ganas de escuchar y bailar esos ritmos. Por eso,
vale la pena el movimiento.
–¿Qué opinan los folcloristas
de Soledad?
Roberto: Ella ha luchado mucho y ha vendido varios
discos. Es una folclorista neta y su sacrificio
ha dado frutos.
Posteriormente, luego de un impasse en la charla,
Roberto me explica, entre ironías, sonrisas
y cierta molestia justificada, el arduo trabajo
del músico y del escaso reconocimiento,
más allá de la inmensa trayectoria
de “Las voces blancas”, que existe
en las productoras donde gente novata desconoce
dicha labor y la de otros grandes.
Roberto: Nos ocurre que, teniendo cuarenta años
de trayectoria, llamamos por teléfono a
las productoras y nos atiende una niña
o un niño y nos preguntan “¿Qué
hacen ustedes? ¿Tienen algún disco
grabado?” Entonces es allí cuando
me enojo y les respondo: “En realidad somos
strippers”.
–Roberto, no me esperaba esta respuesta
y tampoco sabía acerca de tu doble vida
–bromeo y nos reímos junto
a Lorena.
Roberto: Es que estas cosas me ponen un poco loco.
Si vivís en la Argentina y no conocés
un poco la vida de tus artistas entonces no estás
preparado para trabajar en el ambiente musical.
Como siempre hago, cuando realizo las entrevistas,
escuchamos discos y, entre tantas geniales canciones
que hoy recordamos, oímos un tema titulado
“Tiernamente amigos”. Una canción
compuesta por Víctor Heredia. Por supuesto
ésta no es la única ya que el CD
contiene otros temas de este reconocido compositor
argentino como es el caso de “Ojos de cielo”.
–Por lo visto, Víctor Heredia
es un clásico de su repertorio vocal.
Roberto: Sí, Víctor Heredia fue
uno de los pocos que nos dio una mano, ya que
dejamos de cantar por doce años, pero en
el ‘97, al regresar al escenario, nos abrió
sus puertas, su corazón, sus manos y nos
hizo subir al escenario a cantar con él.
También Mercedes Sosa nos invitó.
En verdad, muchos contribuyeron a ponernos a disposición
del público.
–Sí, es importante cuando se produce
la hermandad entre los artistas y Víctor
Heredia ha luchado y ha sufrido mucho. Por eso
es importante su reconocimiento y ayuda.
Roberto: Sí, Víctor se quedó
en el país cuando estaba prohibido. Cantaba
donde podía. Me acuerdo que él vivía
escondido y yo lo pasaba a buscar por su casa
para luego ir a jugar al fútbol, entonces
íbamos al Vieytes donde había una
canchita. Me acuerdo que ahí conocí
a “La Raulito”, y en ese lugar jugábamos
todos al fútbol con otros músicos
y representantes. Lo hacíamos los Sábados
por la mañana. Por eso recuerdo a Víctor
como un hombre muy coherente. Él no se
fue al exilio a hacer dinero. Se quedó
aquí con sus ideas y cantaba donde podía.
–Apostó al país.
Roberto: Exactamente.
De esta manera, con anécdotas de por medio
y canciones inolvidables, me encanto al oír
“Zamba Azul”, el tema musical que
identifica a “Las voces blancas”,
según lo dicho por Roberto y Lorena.
Tal vez alguien diga, cuando escuche sus discos,
“Parece que fue ayer”. Discos de pasta,
Casettes, CD o minidisk. Lo cierto es que “Las
voces blancas” se han afincado en el recuerdo
para traernos con todo su talento las vivencias
que mueven las emociones de siempre en un sentir
especial con la calidad de lo actual. |