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NEntrevista a Músicos
Ana Leguísamo Rameau »n
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Don Ata le enseñó su acuerdo con cuerdas,
entrevista a Javier Peñoñori
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Javier Peñoñori
"Yo fui alumno del maestro Atahualpa Yupanqui. Escuchaba a este genio, cuando tenía cinco años. Todavía no sabía leer ni escribir entonces me concentraba en la radio y oía sus canciones."

Javier Peñoñori es un virtuoso de la guitarra. Sus cuerdas y melodías emanan desde algún lugar melancólico con sabor a tristeza e impotencia. La crisis afecta a su música, quien sufre la situación de un país hecho trizas. La Nación envuelta en llamas por la desesperación de un pueblo hambriento, la pobreza y la desocupación es un atisbo en sus armonías de tono provinciano.
Javier nos recuerda que ha nacido en San Pedro, provincia de Buenos Aires. Su mamá fue maestra rural y allí alimentó su sensibilidad y amor por la música. Nos recuerda que su padre le regaló una guitarra cuando pequeño entonces conoció la verdadera felicidad de su vida. Luego, con guitarra en mano y el amor incondicional de su querida madre, comenzó a tocar en reuniones de la escuela, donde ella daba clases. Las calles de tierra, el esmero de su familia, las condiciones inhóspitas, el trabajo inmenso y la vida dura, crearon el escenario propicio para incentivar la vida de este artista.

Javier Peñoñori nos cuenta:

–En el campo siempre es todo más difícil. Yo recuerdo que llegaba el comisionista y le encargaba cuerdas, entonces las esperaba con ansiedad mientras él las traía desde la ciudad.

–Javier, explícame acerca del papel fundamental que ha desarrollado él maestro Atahualpa Yupanqui en esta carrera que hoy te tocar transitar.
–Sí, yo fui alumno del maestro Atahualpa Yupanqui. Escuchaba a este genio, cuando tenía cinco años. Todavíaa no sabía leer ni escribir entonces me concentraba en la radio y oía sus canciones. Los días corrían mientras me deleitaba con Yupanqui, Los Chalchaleros y todo el folclore afín. Con el tiempo, me acerqué y conocí a Atahualpa personalmente y, entre partituras y mates, aprendí sus notas y su filosofía.

–¿Tenías guitarra ya en esa época?
–No, la guitarra vino por medio de un chantaje que me hizo mi padre.

–¿Tu padre era político?
–No!

–Ah, como mencionaste chantaje pensé que era político o juez... (risas)
–No, el chantaje vino porque mi papá me obligó a entrar en la escuela. Por supuesto yo no quería ir pero ahí fue cuando utilizó su habilidad y propuso regalarme una guitarra a cambio que yo me incentivara para estudiar.

El Disco de Javier Peñoñori, el cual se titula Acuerdo con cuerdas, muestra una foto suya en primer plano junto al instrumento. Este contiene temas de Astor Piazzolla, Abel Fleury, Atahualpa Yupanqui y su misma autoría. Por su puesto, existen canciones propias que homenajean a Don Ata pero abordo, en mi curiosidad, acerca de una canción titulada Fantasía en Si y el juego de palabras se hace inevitable.

–Javier, ¿esta canción es una fantasía en si, o en sí es una fantasía? –él sonríe.
–Es coincidencia porque en sí es una fantasía que nació hace poco. Se potenció y enriqueció en estos últimos años que hemos vivido en la Argentina. No existe ningún tema donde nadie se salve o se abstraiga de esta realidad para componer el reflejo de las vivencias. Esta Fantasía en si, en sí es una utopía de deseo por salir adelante.

No en vano, sabía que hablar con Javier Peñoñori sería caer en la constante de su afección por lo social, lo cultural y artístico donde se entremezclan situaciones de incomprensiones en el marco argentino.

–¿Por qué existe en tus temas ese atisbo de aire flamenco?
–La música también marca una fusión de diversidades culturales. La guitarra en mi disco no es española, además tiene su orígen en Oriente y Medio Oriente pero considero, además, que este instrumento se ha latino-americanizado. Ésto significa que tiene un color y un sabor propio. Por ejemplo, en el Río de la Plata le damos nuestros estilos y allí encontramos tramos españoles, y en otros de milongas y candombe.

Javier sigue expresando sus vivencias con una naturalidad especial donde nos transmite paisajes de todos los colores y donde las diferencias o discriminaciones no existen.

–Atahualpa es uno de mis mayores referentes –prosigue– era oriundo de Pergamino, cercano a San Pedro. Respeto la profundidad de su filosofía yupanquiana y su significado. Su acordes, sus “decires” y su coplas merecen un recuerdo especial, por eso yo lo resalto así en mi disco con un tema titulado “Homenaje a Yupanqui”.

Luego, entre conversaciones y discos, nos internamos en las memorias de aquellos compositores inolvidables, entonces hablamos sobre Abel Fleury y Javier nos trae otro recuerdo al remembrar que en la capital de la Ex Unión Soviética, lugar que Javier conoció a través de sus giras, se festejaba el cumpleaños de este reconocido compositor todos los años. Por supuesto, me sorprendo y mezclo sus anécdotas con las mías al retrotraernos a las fiestas incomparables que se desarrollan en la ciudad de Dolores en homenaje a este gran compositor argentino.

–Mencióname alguno de tus referentes actuales. Te doy la libertad de escoger entre el género que desees.
–Para mi uno de mis principales referentes es Don Aníbal Arias, quien se destaca en el género del tango. Dentro del ámbito del tango en guitarra lo considero digno de destacar. Hemos compartido varios mates y esos encuentros significan una partitura nueva en mis canciones.

–Vos compartís mates sólo con los grandes. Cuando tomes mate de nuevo, llámame y salgo corriendo –nos reímos.

Luego de una grata conversación nos despedimos con Javier Peñoñori y olvidamos que hemos estado más de una hora recordando instantes que han sido inolvidables en nuestras historias. Pasan los segundos, los minutos, los momentos y así pasa la vida pero lo importante, según Javier, es no transitar los caminos “durando” sino darle un contenido y esencia a este destino de transa mediante la lucha, la transparencia y la honestidad para ser transgresores y diferentes sin caer en el oportunismo y la corrupción.

–Los recuerdos y las vivencias –cierra Javier– los hacemos entre todos porque la unidad tiene perspectivas.
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