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NEntrevista a Músicos
Ana Leguísamo Rameau »n
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La Llave abre el blues argentino.
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Mis novias se me colgaban del cuello desmayadas de amor al escucharme tocar la guitarra y a los dos meses se colgaban del mismo cuello pero para ahorcarme porque no soportaban mi estilo de vida.

Muchos definen el blues y el rock como un mundo de notas asonantes, sin sentido y armonía violenta, o tal vez temas lánguidos y superficialmente aburridos que nada tienen que ver con el barro de sus partituras. Nos venden grupos musicales, que son malas producciones, como excelentes discos para coleccionar. Nos dicen blues y, cuando escuchamos el CD, nos encontramos con temas realmente insulsos para oír, y lo que es peor, están totalmente alejados de la esencia y orígen del género. Ocurre que el ranking y los primeros puestos de algunas bandas, nada tienen que ver con la calidad de su inspiración. La posición no marca la calidad sino la cantidad de los que llegan sin categoría.

La Llave es una de esas excepciones que nos muestra como el blues se hace presente en su armonía. Ésta es una banda integrada por Julio A. Martínez (cantante, guitarrista y director musical), Diego Vázquez (otra guitarra), Roberto Luis Moreno (bajo eléctrico) y Carlos Cavagnaro (batería), quienes constituyen un grupo de gente que sabe combinar estilo y buen gusto. Ellos saben música y no tocan de oído. Hay buenas composiciones propias que merecen los primeros puestos de calidad. Julio A. Martínez es uno de sus compositores y, al igual que muchos, su blues se escucha en el under de alguna esquina escondida que merece el primer puesto de las listas.

Conversamos con Julio Martínez y nos habló sobre los orígenes del grupo:
–Hay varias hipótesis sobre el inicio de la banda. –Comienza a relatar– La Llave nació un 4 de abril de 1999, cuando comencé a grabar mi primer disco Hierro y Madera junto a Fabio Martota (piano), Miriam Martíno (voz) y Carola Besaso (voz). Varios temas de aquel disco, hoy son parte del repertorio de La Llave. Tal vez se gestó un 30 de marzo de 2003, cuando debutamos junto a Diego Vázquez con una formación llamada Tiburón Coya o quizá aquel 28 de febrero de 2004 cuando, junto a Diego, incorporamos a Guadalupe Angueira en voz, a Maxi Piscione en piano y a Federico Rodríguez. Luego hicimos una serie de cinco shows en distintos escenarios para finalmente arrancar el 12 de junio de ese mismo año con Diego, Guadalupe, Jorge Geminiani en armónica, Daniel “El Bus”, Martínez en bajo y Carlos Cavagnaro en batería. Así nos formamos –recuerda– Desgraciadamente sucedió la tragedia de Cromagnón, imposibilitando una serie de conciertos a realizarse durante el verano de 2005 en Capital y Gran Buenos Aires. Esta situación hizo tambalear la continuidad de la banda, y entre otras cosas se alejó de la formación el bajista “El Bus”.

–¿Cuál es el bajista actual?
–Roberto Moreno. De esta manera el grupo queda integrado como sexteto. Julio, en voz masculina, guitarras y dirección, Guadalupe en voz femenina, Diego en guitarra, Roberto en Bajo, Carlos en Batería, y Maxi en piano y teclados.
El disco actual se titula “Blues Argentino”. Es la primera placa no oficial e independiente de la banda, que fue grabado en vivo y sin cortes. Julio lo denomina “Súper estresante”, éste se grabó durante 3 horas y media tocando 18 temas sin parar, de los cuales quedaron 12 en el disco.

–¿Qué referentes nacionales e internacionales tiene el grupo?
–Nacionales: Pappo, Botafogo, Las Blacanblús, Charly García, Soda Stéreo, León Gieco, Manal. Internacionales, todos los negros y negras que hacen blues, más Eric Clapton, Mark Knofler, Pink Floyd, Led Zeppellin, Deep Purple, John Mayall, Carlos Santana, Stevie Ray y Jimmy Vaughan, Johnny Winter, Sting, Paul McArtney. De la actualidad, Robert Cray, Kenny Shepherd y Johnny Lang. Con respecto a las Mujeres: Bonnie Raitt, Etta James, Sara Vaughan, Shannon Curfman, Deborah Coleman Cassandra Wilson Nora Jones, Susan Tedeschi, entre tantas otras.

–¿Qué significó la muerte de Pappo Napolitano para el blues?
–La muerte de alguien en sí mismo ya es un acontecimiento muy triste. Es la interrupción de la vida y todo lo que promete esa vida, y si es de forma violenta, trágica, absurda e inesperada como la de Pappo, le agrega un cariz mas doloroso. Por ello es tan importante dejar algo de uno en este mundo para los demás. Eso hará que Pappo sea recordado siempre. Cualquier argentino que haya intentado aprender a tocar la guitarra trata de tocar una de Pappo. Al blues Argentino, a la música nacional, al folclore rockero, Pappo le ha dado todo de sí, pero sobre todo le dio autenticidad. Él nunca se casó con el éxito, siempre fue “PAPPO”. Eso le costó caro en su carrera, ya que estuvo a punto de colgar la viola, cuando se dedicaba solo a los fierros. Yo prefiero pensar que en cada tema sigue vivo y por ello en los últimos recitales le dedicamos un humilde y sincero homenaje.
Escuchamos el disco de La Llave titulado “Blues argentino”. En sus contratapa se visualizan nombres como Soy de Villa Centenario, El árbol, Con el agua hasta el cuello, Cenizas de los olvidos, El fuego intenso, Nena: no corras, Key to the highway y Que caiga el telón. Son canciones que nos muestran la realidad sin caretas, sin estereotipos, y sin copias de estilo. Son auténticas.

–¿El repertorio de La Llave incluye temas propios?
–Sí, La Llave, Hace gran parte de su show con temas de mi autoría. Algunos comparto la letra con Ariel Larthirigoyen, que es mi hermano de la vida, con el cual nos conocemos desde hace mas de 20 años. Luego, los terminamos de arreglar con toda la banda en los ensayos y todos aportan alguna idea para embellecerlos. Pero también hacemos versiones de temas conocidos, ya que los adaptamos a nuestro estilo, con arreglos propios, y hacemos muy pocos covers. Generalmente son covers de Clapton, Dires Strites o Pappo.

–De los Tangos conocidos ¿Cuál considerás podría ser adaptado a un blues?
–Yo siempre digo que el tango es auténtico Blues Argentino. Desde lo cultural y sus letras podría hacerse una analogía del tango con el blues. Pero para hacer versiones Bluseras de tangos, hay que ir a los clásicos del género, sino no tiene sentido. Sería deformar por capricho. Lo veo difícil, pero no imposible. Te confieso que la idea se me ha cruzado varias veces, y no se ha dado por el tiempo y seriedad que implicaría dedicarle a los arreglos. Pero lo mas difícil de todo es que la gente lo acepte. Cuesta mucho hacer una “Novedad”, lo dejo para cuando la gente me siga un poco más. Ergo, cuando sea mas conocido y venda lo suficiente para que un sello acepte incluir en un disco una versión blusera de “Cambalache” y lograr que no nos demanden.

–Mencioname uno o dos cantantes argentinos (hombre o mujer), melódicos, rockeros, tangueros o pop, que consideres interesantes para cantar blues.
–En la escena nacional hay gente que, a mi humilde criterio, puede cantar lo que le venga en gana. Por ejemplo, Jairo o Julia Zenko pues están muy identificados con lo melódico-popular. Sería un sueño convencer a alguno de los dos para grabar un blues con La Llave. Otro que me parece muy grosso y lo escuche cantar blues es al Negro Rada, esos dentro de los conocidos, ahora existen otros no tan conocidos como Cristina Aguayo, y mi ex compañera de banda Guadalupe Angueira, y tanta gente dando vueltas por los boliches under que te sorprenderías al escucharla.

–¿Vivir de la música actualmente es una utopía?
-Hace poco una tía mía decía en un almuerzo de familia “Que suerte tenés, julito, vos si que podés vivir haciendo lo que te gusta” –¡Suerte! ¿Sabes lo que me costó? -le dije- Mis padres me retaron toda la vida porque no era un chico responsable. Mis novias se me colgaban del cuello desmayadas de amor al escucharme tocar la guitarra y a los dos meses se colgaban del mismo cuello pero para ahorcarme porque no soportaban mi estilo de vida. Tengo dos divorcios en carrera. He resignado casas, autos, y mucho para los que viven los chicos “políticamente correctos”. Mis amigos me escuchaban, sonreían y me palmeaban la espalda diciendo: “Por tu esfuerzo, mereces llegar” y miraban el reloj esperando la hora de mi caída ¿Vos a ésto le llamàs suerte, tía? –le pregunté– En verdad me la hicieron difícil –prosigue–..., ya que él vínculo con el medio lo fabriqué yo solito entrando como técnico, y ahora me cuesta horrores despegarme definitivamente de él. Porque es verdad, vivir de la música es difícil pero no una utopía. La única fórmula es ser consecuente hasta la médula, venga lo que venga. Por mi cultura culpógena-cristiana, ante el llanto del ser querido, me echaba atrás y luego era peor dado que la vida me volvía a colocar en ese camino: el del arte, la música y con el tiempo, el Blues.

–¿Con quién te gustaría compartir escenario?
–Me hubiese encantado participar del Live AID 8, ya que mi estilo de hacer arte se identifica con ese tipo de motivos.

Dicen que el tango y el blues son partituras melancólicas en la rutina musical de sus canciones. Nada de ésto ocurre en la vida de Julio A. Martínez, (cantante, guitarrista, y director musical de La Llave), quien concluye: “Siempre digo que podría haber sido político, abogado, cura o médico, pero me tocó ser músico artista. Tocar y cantar no lo hago por vanidad. Intento hacer que este mundo sea más sensible y así lograr, cada día, conmoverlo desde mis canciones. Siento que esa es mi misión en la vida.
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