Mis
novias se me colgaban del cuello desmayadas
de amor al escucharme tocar la guitarra
y a los dos meses se colgaban del mismo
cuello pero para ahorcarme porque no soportaban
mi estilo de vida.
Muchos definen el blues y el rock como
un mundo de notas asonantes, sin sentido
y armonía violenta, o tal vez temas
lánguidos y superficialmente aburridos
que nada tienen que ver con el barro de
sus partituras. Nos venden grupos musicales,
que son malas producciones, como excelentes
discos para coleccionar. Nos dicen blues
y, cuando escuchamos el CD, nos encontramos
con temas realmente insulsos para oír,
y lo que es peor, están totalmente
alejados de la esencia y orígen
del género. Ocurre que el ranking
y los primeros puestos de algunas bandas,
nada tienen que ver con la calidad de
su inspiración. La posición
no marca la calidad sino la cantidad de
los que llegan sin categoría.
La Llave es una de esas excepciones que
nos muestra como el blues se hace presente
en su armonía. Ésta es una
banda integrada por Julio A. Martínez
(cantante, guitarrista y director musical),
Diego Vázquez (otra guitarra),
Roberto Luis Moreno (bajo eléctrico)
y Carlos Cavagnaro (batería), quienes
constituyen un grupo de gente que sabe
combinar estilo y buen gusto. Ellos saben
música y no tocan de oído.
Hay buenas composiciones propias que merecen
los primeros puestos de calidad. Julio
A. Martínez es uno de sus compositores
y, al igual que muchos, su blues se escucha
en el under de alguna esquina escondida
que merece el primer puesto de las listas.
Conversamos con Julio Martínez
y nos habló sobre los orígenes
del grupo:
–Hay varias hipótesis sobre
el inicio de la banda. –Comienza
a relatar– La Llave nació
un 4 de abril de 1999, cuando comencé
a grabar mi primer disco Hierro y Madera
junto a Fabio Martota (piano), Miriam
Martíno (voz) y Carola Besaso (voz).
Varios temas de aquel disco, hoy son parte
del repertorio de La Llave. Tal vez se
gestó un 30 de marzo de 2003, cuando
debutamos junto a Diego Vázquez
con una formación llamada Tiburón
Coya o quizá aquel 28 de febrero
de 2004 cuando, junto a Diego, incorporamos
a Guadalupe Angueira en voz, a Maxi Piscione
en piano y a Federico Rodríguez.
Luego hicimos una serie de cinco shows
en distintos escenarios para finalmente
arrancar el 12 de junio de ese mismo año
con Diego, Guadalupe, Jorge Geminiani
en armónica, Daniel “El Bus”,
Martínez en bajo y Carlos Cavagnaro
en batería. Así nos formamos
–recuerda– Desgraciadamente
sucedió la tragedia de Cromagnón,
imposibilitando una serie de conciertos
a realizarse durante el verano de 2005
en Capital y Gran Buenos Aires. Esta situación
hizo tambalear la continuidad de la banda,
y entre otras cosas se alejó de
la formación el bajista “El
Bus”.
–¿Cuál es
el bajista actual?
–Roberto Moreno. De esta manera
el grupo queda integrado como sexteto.
Julio, en voz masculina, guitarras y dirección,
Guadalupe en voz femenina, Diego en guitarra,
Roberto en Bajo, Carlos en Batería,
y Maxi en piano y teclados.
El disco actual se titula “Blues
Argentino”. Es la primera placa
no oficial e independiente de la banda,
que fue grabado en vivo y sin cortes.
Julio lo denomina “Súper
estresante”, éste se grabó
durante 3 horas y media tocando 18 temas
sin parar, de los cuales quedaron 12 en
el disco.
–¿Qué referentes
nacionales e internacionales tiene el
grupo?
–Nacionales: Pappo, Botafogo, Las
Blacanblús, Charly García,
Soda Stéreo, León Gieco,
Manal. Internacionales, todos los negros
y negras que hacen blues, más Eric
Clapton, Mark Knofler, Pink Floyd, Led
Zeppellin, Deep Purple, John Mayall, Carlos
Santana, Stevie Ray y Jimmy Vaughan, Johnny
Winter, Sting, Paul McArtney. De la actualidad,
Robert Cray, Kenny Shepherd y Johnny Lang.
Con respecto a las Mujeres: Bonnie Raitt,
Etta James, Sara Vaughan, Shannon Curfman,
Deborah Coleman Cassandra Wilson Nora
Jones, Susan Tedeschi, entre tantas otras.
–¿Qué significó
la muerte de Pappo Napolitano para el
blues?
–La muerte de alguien en sí
mismo ya es un acontecimiento muy triste.
Es la interrupción de la vida y
todo lo que promete esa vida, y si es
de forma violenta, trágica, absurda
e inesperada como la de Pappo, le agrega
un cariz mas doloroso. Por ello es tan
importante dejar algo de uno en este mundo
para los demás. Eso hará
que Pappo sea recordado siempre. Cualquier
argentino que haya intentado aprender
a tocar la guitarra trata de tocar una
de Pappo. Al blues Argentino, a la música
nacional, al folclore rockero, Pappo le
ha dado todo de sí, pero sobre
todo le dio autenticidad. Él nunca
se casó con el éxito, siempre
fue “PAPPO”. Eso le costó
caro en su carrera, ya que estuvo a punto
de colgar la viola, cuando se dedicaba
solo a los fierros. Yo prefiero pensar
que en cada tema sigue vivo y por ello
en los últimos recitales le dedicamos
un humilde y sincero homenaje.
Escuchamos el disco de La Llave titulado
“Blues argentino”. En sus
contratapa se visualizan nombres como
Soy de Villa Centenario, El árbol,
Con el agua hasta el cuello, Cenizas de
los olvidos, El fuego intenso, Nena: no
corras, Key to the highway y Que caiga
el telón. Son canciones que nos
muestran la realidad sin caretas, sin
estereotipos, y sin copias de estilo.
Son auténticas.
–¿El repertorio de
La Llave incluye temas propios?
–Sí, La Llave, Hace gran
parte de su show con temas de mi autoría.
Algunos comparto la letra con Ariel Larthirigoyen,
que es mi hermano de la vida, con el cual
nos conocemos desde hace mas de 20 años.
Luego, los terminamos de arreglar con
toda la banda en los ensayos y todos aportan
alguna idea para embellecerlos. Pero también
hacemos versiones de temas conocidos,
ya que los adaptamos a nuestro estilo,
con arreglos propios, y hacemos muy pocos
covers. Generalmente son covers de Clapton,
Dires Strites o Pappo.
–De los Tangos conocidos
¿Cuál considerás
podría ser adaptado a un blues?
–Yo siempre digo que el tango es
auténtico Blues Argentino. Desde
lo cultural y sus letras podría
hacerse una analogía del tango
con el blues. Pero para hacer versiones
Bluseras de tangos, hay que ir a los clásicos
del género, sino no tiene sentido.
Sería deformar por capricho. Lo
veo difícil, pero no imposible.
Te confieso que la idea se me ha cruzado
varias veces, y no se ha dado por el tiempo
y seriedad que implicaría dedicarle
a los arreglos. Pero lo mas difícil
de todo es que la gente lo acepte. Cuesta
mucho hacer una “Novedad”,
lo dejo para cuando la gente me siga un
poco más. Ergo, cuando sea mas
conocido y venda lo suficiente para que
un sello acepte incluir en un disco una
versión blusera de “Cambalache”
y lograr que no nos demanden.
–Mencioname uno o dos cantantes
argentinos (hombre o mujer), melódicos,
rockeros, tangueros o pop, que consideres
interesantes para cantar blues.
–En la escena nacional hay gente
que, a mi humilde criterio, puede cantar
lo que le venga en gana. Por ejemplo,
Jairo o Julia Zenko pues están
muy identificados con lo melódico-popular.
Sería un sueño convencer
a alguno de los dos para grabar un blues
con La Llave. Otro que me parece muy grosso
y lo escuche cantar blues es al Negro
Rada, esos dentro de los conocidos, ahora
existen otros no tan conocidos como Cristina
Aguayo, y mi ex compañera de banda
Guadalupe Angueira, y tanta gente dando
vueltas por los boliches under que te
sorprenderías al escucharla.
–¿Vivir de la música
actualmente es una utopía?
-Hace poco una tía mía decía
en un almuerzo de familia “Que suerte
tenés, julito, vos si que podés
vivir haciendo lo que te gusta”
–¡Suerte! ¿Sabes lo
que me costó? -le dije- Mis padres
me retaron toda la vida porque no era
un chico responsable. Mis novias se me
colgaban del cuello desmayadas de amor
al escucharme tocar la guitarra y a los
dos meses se colgaban del mismo cuello
pero para ahorcarme porque no soportaban
mi estilo de vida. Tengo dos divorcios
en carrera. He resignado casas, autos,
y mucho para los que viven los chicos
“políticamente correctos”.
Mis amigos me escuchaban, sonreían
y me palmeaban la espalda diciendo: “Por
tu esfuerzo, mereces llegar” y miraban
el reloj esperando la hora de mi caída
¿Vos a ésto le llamàs
suerte, tía? –le pregunté–
En verdad me la hicieron difícil
–prosigue–..., ya que él
vínculo con el medio lo fabriqué
yo solito entrando como técnico,
y ahora me cuesta horrores despegarme
definitivamente de él. Porque es
verdad, vivir de la música es difícil
pero no una utopía. La única
fórmula es ser consecuente hasta
la médula, venga lo que venga.
Por mi cultura culpógena-cristiana,
ante el llanto del ser querido, me echaba
atrás y luego era peor dado que
la vida me volvía a colocar en
ese camino: el del arte, la música
y con el tiempo, el Blues.
–¿Con quién
te gustaría compartir escenario?
–Me hubiese encantado participar
del Live AID 8, ya que mi estilo de hacer
arte se identifica con ese tipo de motivos.
Dicen que el tango y el blues son partituras
melancólicas en la rutina musical
de sus canciones. Nada de ésto
ocurre en la vida de Julio A. Martínez,
(cantante, guitarrista, y director musical
de La Llave), quien concluye: “Siempre
digo que podría haber sido político,
abogado, cura o médico, pero me
tocó ser músico artista.
Tocar y cantar no lo hago por vanidad.
Intento hacer que este mundo sea más
sensible y así lograr, cada día,
conmoverlo desde mis canciones. Siento
que esa es mi misión en la vida. |