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NEntrevistas a Artistas Plásticos
por Cecilia Sosa Manzotti »n
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Así en la vida como en el arte.
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Perla Benveniste


"La Amistad"


"Recuerdos"


"Equilibrio"
Perla Benveniste se define como pintora, "corporalista" e investigadora de performance. Confía en su intuición y sensibilidad. Aplica en el arte el concepto del movimiento: "Lo efímero es parte de la vida", dice. La artista, aporta a su obra lo que necesita de otros campos.
En la docencia, evita imponer estéticas. Considera la capacidad individual y al mismo tiempo, estimula el intercambio de vivencias para enriquecer al grupo y fortalecer la construcción de la propia identidad.

-¿Siempre supiste que serías artista plástica?

-No. Primero exploré el campo de la danza, entre los seis años y la adolescencia. Quería estudiar profesionalmente, pero no aprobé el ingreso y eso quedó trunco. Pero siempre supe que me interesaba el arte. Estudié dibujo en la Panamericana de Arte y como ya había hecho el magisterio, un profesor me comentó que podía hacer la carrera en la Prilidiano Pueyrredón. Terminé el profesorado en esa escuela de Bellas Artes. También había cursado un año de arquitectura. Me gustaba pintar.

-Algunos artistas opinan que se debe tener cierta formación para disfrutar de una obra de arte ¿Cuál es tu opinión?

-Yo creo que no, cualquier persona puede disfrutarlo. Básicamente tenés que relacionarte desde la obra con lo que sentís a partir de lo que ves. Desde allí se establece un diálogo de comunicación. No desde un hecho intelectual, desde lo que "entendés" que es el arte en el campo de la historia del arte. Ahora, si querés ampliar el conocimiento, puede ser más interesante porque le das una vuelta a lo que estás sintiendo o viendo. Cuando uno se comunica con lo que ve, eso que le transmitió, es lo único válido. Lo otro sería como una impostura: yo estudio historia del arte, voy a mirar un cuadro y me emociono. Son dos situaciones paralelas que se dan. Una cosa es conocer la historia del arte y otra que disfrutes de una obra, la entiendas o no. Por ejemplo una vez asistí a una puesta de teatro, en alemán, idioma que no conozco, sin embargo me emocioné, lloré y sentí totalmente lo que se transmitía. Sin entender una palabra, a través de lo simbólico y las imágenes y el tono de voz. El código del arte no es el código de la palabra, es otro mucho más profundo, tiene que ver con la sensibilidad y la intuición. Es justamente una de las capacidades más difíciles de desarrollar para sentir y disfrutar.

-¿Qué diferencias hay entre la formación en las escuelas de arte y los talleres?

-Son distintos. Una cosa es hacer una carrera donde hay un título, tenés que rendir exámenes, hay notas. Se estudia un ramillete de material teórico y práctico. Es un planteo con un objetivo distinto al taller. En éstos vas a pintar o a hacer escultura o dibujo. Podés ir porque te gusta, para perfeccionarte o porque sí y no implica una carrera académica. La diferencia está en el objetivo.

"Los une la idea de crear a través del color y de la forma, con distintos materiales, herramientas, técnicas y estilos. Los tiempos del proceso y su continuidad dependen del tiempo y del espacio que cada alumno se haga para esta búsqueda". De "Crearte".

-En tu libro "Crearte" al que subtitulaste: "Aprender a enseñar o crear enseñando", entre otras cosas, compartís procesos y experiencias de tus alumnos. Allí confesás: "he aprendido a convivir y aceptar lo diferente sin renunciar a mi verdad"
-Uno de los aspectos más interesantes que aprendí fue a respetar las diferencias. Justamente por eso, al principio de los 80, llamé en un momento a mi trabajo "Taller de lo diferente". Primero lo viví íntimamente. En un grupo familiar hay edades, historias y momentos diferentes. Cada uno y todos deben convivir simultáneamente, en un mismo tiempo y espacio. Compartir los procesos, respetando individualidades. Es difícil. Para mí fue una búsqueda personal muy profunda. Después lo llevé, profesionalmente, a mi taller. Me planteé: por qué todos los alumnos tienen que hacer escultura, después solamente pintura; por qué separar tanto el lenguaje artístico. Por qué todo el mundo debe empezar el mismo año y terminar el mismo ciclo; por qué tiene que estar reglamentado de esa forma. Al cuestionarlo, razoné que así como yo había podido ver estos procesos en mi familia y valorar el resultado, también podía llevar la experiencia al taller con mis alumnos. Es bastante duro para ellos. Deben aceptar que uno está pintando, otro haciendo escultura, otro dibujando y uno es figurativo y el otro abstracto y otro tal vez no sabe lo que hace. La diversidad de cada uno es lo que enriquece. Encontrar lo diferente es encontrar un poco más quién soy. Aunque uno y otro hagan cosas distintas, al compartir, poder ver, pensar, tener las vivencias juntas, genera una situación de paciencia y reflexión acerca de la vida. Se comprende que todos somos diferentes. Pero al mismo tiempo, a través de la multiplicidad de esas diferencias se va construyendo a sí mismo. (Con respecto a este tema, - agrega Benveniste- leí una nota muy interesante de José P. Feinman, planteada desde el Teatro por la Identidad, donde, expresa que existir es ser diferente y la búsqueda de la identidad se alimenta de lo diferente). A mí me apasiona que otros pensadores, hoy legalicen este concepto. Yo lo trabajo desde hace más de veinte años. Ahora siento que no me equivoqué al aventurarme por este camino, estaba en el correcto. Aún cuando, de hecho, me lo demuestra a diario, el trabajo con mis alumnos.

-Decís que es duro para los alumnos, pero también requiere mayor exigencia del maestro, acompañar cada proceso.

-No, yo creo que puedo hacerlo porque primero lo hice conmigo y porque hubo otros quienes también acompañaron el proceso, de lo contrario tampoco lo hubiera logrado. Por allí otros artistas no pueden trabajar del mismo modo porque carecen de esa experiencia. Pienso que nadie surge de la nada, que uno es como es, también por lo que recibe de otro. Quizá al principio fue más difícil porque era nuevo y comprender esto resultaba difícil a los alumnos, pero yo no sentía exigencia. Era una necesidad personal, encausar la búsqueda desde un lugar que sentía como un aporte.

"El resultado no interesa, lo importante es el devenir de los trabajos, pues te pone
en actitud de recibir y a veces sucede". (Eduardo Vendersky, pintor cordobés)

-¿Tenés claras tus distintas etapas dentro del arte?
-Tengo claras las etapas de mi búsqueda después de haberlas transitado. No las pienso antes. He encontrado una manera de ir andando y me entrego. Sé que es la única, la más válida. Me lleva al destino que yo estoy queriendo y una vez que la transito, miro hacia atrás y puedo hacer una lectura, diferenciar las etapas. Pero básicamente, me he dado cuenta de que en los últimos diez años he encontrado síntesis en el proceso de búsqueda.

-Si lo mirás en retrospectiva, ¿cómo clasificarías las etapas o no lo harías?
-No las clasificaría, digo que soy ecléctica, no sé si esta es la palabra exacta, pero voy hacia donde necesito y si tengo que ayudarme tomando de otro campo lo hago. He ido a la cinética habiendo sido formada en la pintura y el dibujo y después al corporal, luego he vuelto a la pintura, al dibujo, a la performance. Hay un hilo conductor que me guía y es el movimiento como concepto, como temática de mi búsqueda. Fue lo que impulsó mi camino en el arte. Puedo usar otros recursos, siempre desde una mirada plástica, abordo otros campos para enriquecer el propio.

-¿Resumiría la performance, los campos que abordás?
- Creo que sí. Comencé a hacerla en el 70´, cuando participaba del Di Tella. Si hubiera tenido recursos económicos, quizá hubiese sido mi dedicación absoluta y podría haber incursionado en el teatro como lo hicieron otros pintores. La performance sintetiza lo que quiero y desde dónde quiero decir: es un arte efímero. Es una ruptura importante dentro del concepto tradicional del arte, considerado a éste, como la obra que permanece, con un valor estético y económico. De la performance queda una foto o un video, pero nunca es lo mismo. Me gusta el concepto de lo efímero. Es como la vida, a cada rato pasa otra cosa y eso que pasó ya está, quedó en el recuerdo. Para mí la vida y el arte están muy unidos. Lo efímero es parte de la vida.

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