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| Alejandro
Tantanian |
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Es
autor y director teatral. Se desempeña como
docente de Dramaturgia e Historia del Teatro en
la Escuela Municipal de Arte Dramático (EMAD).
Realiza seminarios de Dramaturgia y de Actuación
en diversas provincias del país. Dicta seminarios
privados de Dramaturgia (junto a Daniel Veronese).
Es responsable de la programación del área
teatral del Centro Cultural Ricardo Rojas, Universidad
de Buenos Aires. Co-programador, junto a Rubén
Szuchmacher, del Festival del Rojas (Área
Teatro). Integrante del grupo El Periférico
de Objetos y del grupo de dramaturgos Caraja-ji.
Actualmente puso en escena “El Idiota”,
trabajo basado en la novela del mismo nombre, de
Fedor Dostoievsky.
DM: Me encantaría que me cuentes cómo
se entronca tu historia personal con la obra de
Dostoievsky y cómo surge la idea de este
espectáculo.
AT: Hace muchos años que tengo una relación
especial con este autor, y siempre tuve la idea
de trabajar sobre su universo como autor y como
hombre. Trabajar sobre los procedimientos de Dostoievsky.
Como autor él utiliza mucho su biografía
personal, no es que otros autores no la usen, sino
que en su obra aparecen de manera muy directa y
conciente. Me pareció que este podía
ser un punto de entrada al material Dostoievsky.
Porque además eso tiene mucho que ver con
mi propia vida. Yo sentía que tenía
mucha vida compartida con él. Él compartía
cosas de su vida en su obra. Entonces me pareció
bueno trabajar el material de Dostoievsky con material
propio y biográfico. A partir de ahí
comenzamos a trabajar con hechos de mi propia biografía
y la biografía de los actores que acompañaron
el proceso.
En principio no hubo un texto único, trabajamos
4 ò 5 meses sobre ideas e improvisaciones
sobre el material de Dostoievsky. El origen de la
cosa se basaba en dos novelas sobre las que iba
y venia, hasta que en un momento del proceso decidí
tomar “El idiota” como material base.
Trabajar sobre diversos motivos. La obra no es una
adaptación teatral de “El idiota”.
No creo que una novela de setecientas páginas
pueda traducirse en un espectáculo teatral.
Puede traducirse lo anecdótico, pero no el
trabajo. Asi que tomé ciertos motivos, ciertas
ideas, como ese triángulo de personajes que
yo tomo como centrales de la obra. Y a partir de
eso ligar la experiencia de nuestro trabajo biográfico,
con ciertas actitudes de Dostoievsky, como autor
y en su novela.
Uno de los motivos para mí centrales del
trabajo es la relación que Dostoievsky tiene
con la figura de Cristo y lo que significa para
el autor el Cristo en “El idiota” particularmente.
Con lo cual ahí también hay otro punto
de anclaje que tiene que ver con la novela y con
Dostoievsky como autor.
DM:
¿A partir de ahí se abre también,
digamos, lo que es tu historia personal y la de
los actores?
AT: Sí. La historia personal está
ahí metida en momentos que quedan bastante
claros, de cuando se habla en primera persona, y
de cuando ese actor es un personaje. Esta distinción
tiene que ver también con el poder de la
idea del yo en el teatro. En el teatro también
el personaje dice “yo”, y no cree plenamente
que ese “yo” es su identidad desde la
psicología. Lo que hice es que ese “yo”
fuera el mismo “yo”. Porque ahora, acá
si yo digo “yo”, la gente va a ver que
hay dos personas. Pero si vos decís “yo”
y yo digo “yo” van a estar pensando
que somos la misma persona. En ese mismo juego también
está basado el espectáculo. Son procedimientos,
esto no es temático, ni aparece claramente.
Son procedimientos de cómo se fue construyendo
la obra.
DM:
A vos eso te sirve dramáticamente.
AT: Claro. Si yo tengo un actor trabajando con otro
actor y en la interacción en lugar de pensar
que estoy frente a otro personaje, pienso que estoy
frente a mi mismo; hay otra forma de escuchar, otra
forma de esperar, otra forma de reaccionar.
DM:
¿Cuánto tiempo estuvieron trabajando?
AT: Mirá, que yo estoy buscando y tratando
con Dostoievsky en mi cabeza hace dos años.
Que estamos ensayando, desde Enero.
DM: El trabajo con los actores ¿Cómo
lo encaras?
AT: El trabajo fue a partir de un montón
de ideas que yo tenía. Otras veces doy dinámicas.
Otras tira idea, otras tira acción. Fuimos
probando cosas. A mi se me ocurría sobre
la marcha que traigan tal o cual material, e improvisar
sobre su propia biografía. Eso fue construyendo
un universo. Luego en un punto hubo que parar porque
si no iba a ser un material que iba a durar 25 horas
y que no iba a interesar a nadie. A partir de ese
universo y de todo lo que se construía a
mí me interesaba mucho el lenguaje de actuación
que empezó a aparecer. Ahí empezó
a construirse un material más del orden de
la emoción, cruzándolo con ese otro
registro.
DM:
¿Qué querés lograr con esta
obra?
AT: Es un trabajo muy para mí. Para la emoción.
Me parece que es un espectáculo muy conmovedor.
Me interesa que el espectáculo tenga un contenido
emocional, que sea bien pregnante. Un espectáculo
que pueda conmover. Creo que está vinculado
a la infancia. “El idiota” para mí
está anclado en ese lugar que no se puede
recuperar, por eso el actor que elegí tiene
19 años, pero para mi el personaje tiene
40. Tiene que ver con lo que perdió en la
infancia. Busca su propia infancia y debería
conmover por eso.
DM:
Algo más que quieras agregar.
AT: No. Gracias. |
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