 |
Nuestra
Quilmes, situada en el Gran Buenos Aires
a unos 20 kms. al Sur del centro, es la
segunda ciudad del Río de la Plata -Fundada
en 1.666, sesenta años antes que Montevideo-
y se convirtió en el primer gran centro
balneario de la Argentina a comienzos del
Siglo XX y en una de las urbes industriales
más importantes del país. Fue pionera de
la industria nacional en el período pre-fabril
con sus saladeros, en el fabril con su fábrica
de cerveza, una de las más grandes del
mundo y en la industrialización plena lograda
después de la guerra del 14 sólo en
pocos centros. Con sus más de 600 mil habitantes,
es la única gran ciudad nuestra que se originó
como una reducción indígena, fundada con
los aborígenes que le dieron nombre.
Los Quilmes, integraban en el noroeste,
entre las actuales provincias del Tucumán
y Catamarca, la cultura preincaica de Santa
María, la que alcanzó un desarrollo agroalfarero
de los más relevantes de lo que hoy es la
Argentina. Excelentes cultivadores, construyeron
un notable sistema de canales y represas
y dejaron muestras interesentísimas de su
arte, especialmente en sus urnas funerarias.
Fueron nuestros aborígenes que más encarnizadamente
resistieron el dominio español y sólo depusieron
esa decidida actitud, cuando la táctica
europea de quemarles las cosechas comenzaba
a dar resultados y sus niños se encontraban
al borde de la muerte por hambre. Traídos
cautivos desde sus sus tierras altas, con
aire puro y seco, a estas bajas y húmedas,
cruzaron gran parte del país en condiciones
infrahumanas, lo que constituyó un verdadero
genocidio. Aquí vivieron reducidos hasta
que como consecuencia de la emancipación
argentina, el 14 de agosto de 1812 fueron
declarados libres.
La población fue cabecera de un extenso
partido surgido en el siglo XVIII por la
subdivisión de esta gran zona llamada entonces
Pago de la Magdalena y se convirtió en madre
de las ciudades, ya que en su jurisdicción
y a su amparo nacieron y se desarrollaron
algunas de las urbes más populosas de la
Argentina actual, como Avellaneda, Lanús,
Lomas de Zamora y otras. En la segunda mitad
del siglo XIX se benefició totalmente con
la actuación de extraordinarios dirigentes,
apasionados por el bienestar de la población
y en particular por la educación pública,
como Andrés Baranda, el ciudadano que durante
más períodos encabezó la Municipalidad;
el Dr. José A. Wilde, solidario y talentoso
médico, edil y escritor; Robustiano Pérez,
el primer gran maestro que tuvo Quilmes.
Así fue como el 1º de mayo de 1860 se sancionó
la ordenanza que estableció la enseñanza
elemental obligatoria, la que al cumplirse
rigurosamente hizo que nuestra ciudad se
adelantara un cuarto de siglo a la Nación
en ese terreno tan importante.
El progreso de Quilmes se aceleró mucho
con la llegada del ferrocarril en 1872,
la fundación en 1886 de la amplísima fábrica
de cerveza y otros importantes adelantos.
Con todo, su estructura social seguía siendo
eminentemente campesina como se constata
por las cifras y porcentajes del censo de
1895, realidad que experimentó una verdadera
mutación en sólo dos décadas, ya que en
el recuento de 1914 muestra que en esos
pocos años se produjo un acelerado proceso
de urbanización. El desarrollo se profundizó
mucho con la fundación en 1915 del balneario
-el primero de concurencia masiva del país-
y con la instalación de gran cantidad de
fábricas de todo tipo en años subsiguientes.
Hoy Quilmes es sede del Obispado, Universidades
y Tribunales de Justicia, se destaca señaladamente
en la cultura argentina, especialmente por
su excepcional actividad pictórica y encara
el futuro con bases muy sólidas, férrea
voluntad de trabajo e imaginación creadora. |