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| POESIAS 1 - 2 - 3 - 4 - 5 - 6 | CUENTOS | i
.
POESIAS | Página 6
.
A CÁTULO CASTILLO
Rubén Amaya
rubentucuman4@hotmail.com


¿en qué universo de sílaba total
andan tus ojos buscándole el revés
a las cosas más simples?

¿en qué estaño celeste y fraternal
acodó tu bondad arrancando secretos
a las copas más tristes?

el velamen delirante de ese idioma
nos fue dictando con su primer poema
la crueldad de tu ausencia

el afinado instrumento del adiós
se ahoga en el umbral de la ternura
que partió con tu nombre

POR UN TAJO
Milovan Pérez
milovan63@hotmail.com


Todos sabemos
que mas de
uno ha matado
por un tajo.

Se que yo mismo
podría matar
a alguien
por conseguir uno.

De una forma u otra
parece que las mujeres
siempre conducen
a un solo lado.

La muerte.

Conmigo todavía
no lo han conseguido,
pero estoy dispuesto
a que sigan
intentando.

CUERPOS SELVA
Por Georgina Luz
georluz@yahoo.com.ar


Se desnuda el sexo de todo artificio.
Se desnuda y queda selva.

Lo salvaje enciende como en ramificaciones la sangre dormida.
Lo salvaje es el encuentro entre la piel y el sabor.
Y el olfato se hace profundo hasta abrir el alma.
La saliva se hace liquida y el sexo se abre... tan natural, tan selvático.

Todo sabe a castaña, a nuez,
como fruto del bosque que se disuelve en la boca.

Cuerpos libres, vigorosos e inocentes corriendo en el Bosque del Amor.
Cuerpos humedecidos, cuerpos iluminados, cuerpos libres pariendo su estrella.

Y el sexo te toma en la naturalidad de tu pureza.

Se imantan los cuerpos abiertos y exitados. Se imantan los cuerpos gestando brillo.
Se imantan los cuerpos en tierra fértil.
Olor a tierra que llega hasta el alma
Y los cuerpos se entrelazan como ramas sedientas, como hojas despiertas,
y se nutren de la savia que de ellos brota.

Cuerpos selva en libertad.

EL CALENDARIO DE LA ETERNIDAD
Patricio Armando Sánchez, Chile
patricio.sanchez@wanadoo.fr

Chile :

amo tu jerga de codorniz locuaz, tu diminuta pasión de colmena que canta.
El sol zapatea en tus entrañas de guitarra despierta, mas tu risa es la risa de una hoja de boldo.

Tierra: pequeña, verde, blanca.
¿Es tu soledad un racimo de uva?

Los sauces y los bueyes te despiertan con la cuchilla al cinto.

Todas tus muchachas son hermosas como los calendarios que nos regala la eternidad.

Todas tus muchachas son hermosas como las vocales de los ciruelos que despiertan bajo los sauces meditativos del tiempo.

Todas tus muchachas son hermosas como las pestañas del cilantro.

Todas tus muchachas tienen las pestañas impregnadas de polen, y sus pies tienen la forma que Dios le dio a las primeras estrellas
que germinaron debajo de un almendro.


NUBE DE TABACO
Patricio Armando Sánchez, Chile
patricio.sanchez@wanadoo.fr


Nada sabes del sol cuando los amigos
te abrazan con la sonrisa en los labios.

En todas las ciudades habrá un mesón
donde tú apoyarás tus codos en invierno.

Las calles son como gacelas
de circo a la hora del crepúsculo.

Por esto tú debes perdurar
en una nube de tabaco.

Serás feliz en la quietud de un instante,
aunque en realidad sólo halles sombras
en un espejo deformado.

No mereces desvivirte si la alegría
que te ofrecen tus amigos es sincera.

Tienes un camino frente a ti: convencerte
de que la risa es el preámbulo en la fábula,

después podrás hallar en otro espacio
otra ciudad en la que el sol busque tu rostro primigenio,

pero aún no es el momento, ten paciencia.


(Lisboa, 1999)

CERTIDUMBRE
Por Julia Rossignol
jgiron@ciudad.com.ar


El viento enfría mi cara,
el viento patagónico me estremece,
entonces estoy viva.
Digo que el viento enfría mi cara,
entonces me expreso,
entonces existo.
Estoy en comunión con la naturaleza.
No se donde empiezo y donde termino,
debe ser donde el viento me estremece.
Mi paso por la humanidad es un instante,
pero hoy, estoy aquí.

CUERPOS SELVA
Por Georgina Luz   
georluz@yahoo.com.ar


Se desnuda el sexo de todo artificio.
Se desnuda y queda selva.
 
Lo salvaje enciende como en ramificaciones la sangre dormida.
Lo salvaje es el encuentro entre la piel y el sabor.
Y el olfato se hace profundo hasta abrir el alma.
La saliva se hace liquida y el sexo se abre... tan natural, tan selvático.
 
Todo sabe a castaña, a nuez,
como fruto del bosque que se disuelve en la boca.
 
Cuerpos libres, vigorosos e inocentes corriendo en el Bosque del Amor.
Cuerpos humedecidos, cuerpos iluminados, cuerpos libres pariendo su estrella.
 
Y el sexo te toma en la naturalidad de tu pureza.
 
Se imantan los cuerpos abiertos y exitados. Se imantan los cuerpos gestando brillo.
Se imantan los cuerpos en tierra fértil.
Olor a tierra  que llega hasta el alma.
 
Y los cuerpos se entrelazan como ramas sedientas, como hojas despiertas,
y se nutren de la savia que de ellos brota.
 
Cuerpos selva en libertad.
 
I
Rubén Amaya
rubentucuman4@hotmail.com


mi tristeza y yo
finalmente somos inseparables
en las noches de invierno
suele esconder las ventanas
para que la muerte no me muerda a traición
acomoda en los rincones mis ausencias
y se burla silenciosamente con las sombras
de las historias que bailan en mi memoria
cuando la lluvia regresa sola
sale preocupada a buscarme
y me habla de las mujeres desconocidas
que guardan mis pedazos en sus carteras
algunos domingos tan pálidos y viejos
que ni el viento se acuerda de mi puerta
se adormece en mi piel
y entona pequeñas canciones
para que yo invente nombres
y me atreva a escribirlos

ERA HORRIBLE FEBRERO CON SUS LLUVIAS
Por Myriam Rozenberg
elescaramujo@interlap.com.ar


Era horrible febrero con sus lluvias
y la inmediatez las canciones de Los Beatles
tarareadas en voz alta como un conjuro.
Inmejorable.
Arañar la corteza de los días mustios
inmunes al diálogo de la alegría
duro equipaje para una espalda doliente.
Padecer el mandato de la casa como jaula
pensamientos desfasados y el desamparo.
La destreza la invención o el entendimiento
la sustancia de los libros.
El verano como invierno es un bocado indigesto
a los diecisiete años.

OCHO PY TRES
Nahuel Garcia Horot
paraguayandandy@hotmail.com


Me encuentras seco, latente
Como una fruta sin pulpa
Y en tu cadencia inmanente
Me resuelves con soltura
Mientras soy helado en fiebre
por escarlata corona

Si me escurro entre tus yemas
Dejas que me libe el aire
Y eres jónica blandura
Bajo un manto de centurias
de haber visto, taciturna

Y ante el quid sobre mi tacto
Me destilas tres palabras
''Fetish de mi!'', trepidante
digo instado por tus labios

y en tu voz tinta en mercurio
''Benedicta''... y no se cuanto
se desprende... y que si caigo

creo haber entendido algo
disfrutare de presumir
el garbo del apenado

NO MUY CONVENCIDO...
Por Juan Manuel Loncar
juanmanuelloncar@hotmail.com

No muy convencido, huí de las hélades, del parnaso de
tu eterno sabor de cereza
recién mordida.
¿Dónde quedan los lugares ahora?/ este anochecer que lo alarga todo, avanza la selva por esta soledad.
Orfeo, ofrece su canción a nuestra derrota
Y con fáciles acordes nos vemos extraviados en la espesura sub-tropical/
los colores del día
se desperdician en la definitiva oscuridad, el mundo queda hundido como cuerpos agotados en la gruta del horizonte, y la música no ofrece una salida, es nuestra prisión de arpas y voces que el amor deja como señales, emblemas de narcóticos días, donde apoyar el recuerdo
y con un dedo moverlos: piezas de un inverosímil dios, que nos aplasta con el destino y nos lo reposa, lo refriega por nuestras caras: una indeleble máscara que es sangre coagulada.

Crecerá la hiedra y el espanto entre el nombre de la amante, tallado en algún lugar de la mata;
Y cómo recordarla si hoy es una pieza que mueve mi tristeza, queriendo ser recuerdo; a penas
uno más. Un hombre, que sólo es dios de sus recuerdos: tan prisionero como un dios, de esa voluntad, tan ambiguo como dios. No es la mano quien mueve las piezas; nadie más solitario y engañado que esa potestad, un ademán en las aguas como pequeñas olas de un lago, sin más música que el reposo ni más temor que el de un trueno lejano.

Abandoné tu sabor, tu nombre. Ofrecí a cambio la desdicha de los recuerdos, inmóviles, durables como la tristeza de caminar extraviado por la noche, donde la barbarie impuso torres, y edificios, ministerios encima, dentro del bosque donde Orfeo y yo solíamos olvidarte.

ISLAS VÍRGENES
Por Livia Ruth Ess
liviamdq@hotmail.com

No sé en que momento, pero mis manos, le aseguro, tomaron su propia personalidad independientemente del resto de mi cuerpo y como ávidas conquistadoras se lanzaron a la aventura de recorrer su alma hecha carne y silencio...

No sé en que precioso instante, mis manos, le confieso, comenzaron a correr frenéticas la carrera de alcanzar los pliegues de su piel con una intención tan vehemente que... le digo: todavía alguna que otra noche, me desvela...

Tampoco puedo saber, quien diría, como se sienten islas en la penumbra, inundándose en oleadas tibias con el esperma de su sangre y de pronto se ven colonizadas por las urgentes yemas de sus dedos caminándoles sus mas profundas y misteriosas líneas...

Pero le digo... cuando Ud. Se va... el hueco de mis manos se hace mas espeso, la aspereza del tacto corta el gemido de un lamento... es hasta melancólico verlas tan despobladas...

Pero, sepa,... cuando Ud. Vuelve... en medio de la flora que crece entre su sexo y el mío, mis manos atraviesan la incógnita más voluptuosa e imaginada: la pasión que una mujer puede sentir por un hombre como Ud.

Hágame el favor? Tómeme de una vez de las manos...

POR UN TAJO
Por Milovan Pérez
milovan63@hotmail.com

Todos sabemos
que mas de
uno ha matado
por un tajo.

Se que yo mismo
podría matar
a alguien
por conseguir uno.

De una forma u otra
parece que las mujeres
siempre conducen
a un solo lado.

La muerte.

Conmigo todavía
no lo han conseguido,
pero estoy dispuesto
a que sigan
intentand


ERA HORRIBLE FEBRERO CON SUS LLUVIAS
Por Myriam Rozenberg
elescaramujo@interlap.com.ar

Era horrible febrero con sus lluvias
y la inmediatez las canciones de Los Beatles
tarareadas en voz alta como un conjuro.
Inmejorable.
Arañar la corteza de los días mustios
inmunes al diálogo de la alegría
duro equipaje para una espalda doliente.
Padecer el mandato de la casa como jaula
pensamientos desfasados y el desamparo.
La destreza la invención o el entendimiento
la sustancia de los libros.
El verano como invierno es un bocado indigesto
a los diecisiete años.

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