
Rubén
López
Rodrigué
Director de
RAMPA
(Foto:
Carlos
Alberto Puerta) |
Partiendo
de su etimología griega, crítica es el arte de discernir
o juzgar producciones literarias, obras artísticas, etc.
Hay dos tipos de crítica, la constructiva y la destructiva.
Por desgracia, en la actualidad de Colombia prácticamente
no existe (se considera que la crítica moderna la inició
el ensayista antioqueño Baldomiro Sanín Cano, quien
vivió ocho años en Buenos Aires) y predomina el criticar
despiadado que mata una mosca a cañonazos, las críticas
virulentas que afilan sus colmillos, los críticos de café
que lapidan a piedra, las viejitas chocolateras que bajo la nieve
glacial de las valoraciones moralistas envuelven la pequeñez
del yo y hacen extensivo su fracaso a los otros. Y tratan a los
demás como a unos condenados, como a leprosos que hay que
evitar; esa crítica, decíamos, predomina sobre el
develar la mistificación para revelar la realidad, sobre
el invertir para tener la verdad sin velos, sobre el criticar a
una sociedad de gustos ramplones superficiales (aunque en este
caso se trate de una crítica ética, no estética).
En esa onda de pensamiento, RAMPA
de Medellín y el portal de cultura EL
MURO de Buenos Aires, iniciamos un intercambio (nosotros
les publicamos, ellos nos publican) destinado a escritores y artistas
que no se amedrenten por la tempestad de críticas que sus
ideas puedan suscitar; críticos sobrios, clarividentes,
anunciadores de nuevos mundos como consecuencia de enfrentar, dominar
y trascender las convenciones y esquemas imperantes; sabedores
que el texto o la obra publicada pertenece al público y
tiene que enfrentar las críticas por sí sola; sin
confundirse con la prepotencia del crítico académico,
pues entendemos que la literatura es una crítica de la vida
y los artistas son críticos no de palabras, ya que su arte
posee en sí mismo un atributo crítico.
Es necesario el estímulo intelectual de otros escritores
(especialmente de otras latitudes como Argentina), pues de ellos
se tiene algo que aprender. Para este proyecto de puentes culturales
con publicaciones de otros países requerimos de escritores
no domingueros que escriban con sangre... no con tinta.
Todo lo que establezca lazos afectivos y culturales entre las personas
debe actuar contra la guerra. |