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NPáginas Lunfas
por Luis Alposta »n
« PAGINA INICAL DE TANGO
Acerca de otros lunfardos
El lunfardo apareció entre nosotros como una especie de Babel al revés.

Lo que en los tiempos bíblicos, y por castigo divino, fue sólo caos y dispersión, a fines del siglo XIX, en Buenos Aires, sería confluencia e integración. Confluencia en un determinado punto geográfico de hombres de distintas nacionalidades que, al integrarse al nuevo medio, habrían de aportar entre otras muchas cosas palabras y modismos.

Un conjunto de voces de muy diversos orígenes que se ha ido introduciendo en la conversación familiar de todas las clases sociales con fines expresivos, irónicos o humorísticos.

Digamos ahora que no se trata de un fenómeno privativo de los porteños. Todos los pueblos de Europa y de Asia tuvieron y tienen todavía su hablar en jerga, su argot o lunfardo, desde las tribus nómades, bohemias y gitanas hasta los parias y los “thugs” de la India. En Inglaterra se lo conoce con el nombre de slang o cant; en Alemania con el de rotwelsch; en España como gerigonza o germanía; en Rusia como zhargon; en Rumania como smechearasca; los gitanos lo llaman caló; los portugueses calao; los griegos koiná; los holandeses bargoens; los bohemios hantynka; los indostanos bailabalán; los chinos hiang-chang. En América, para no ser menos, tenemos el malespín de los costarricenses y nicaragüenses; la giria de los brasileños, la replana de los peruanos, el caliche de los mejicanos y el coa de los chilenos.

Toda ciudad tiene sus arrabales y todo arrabal tiene un peculiar modo de expresión. Como vemos, la “sórdida verba” no es un invento exclusivo de los argentinos, como lo son, en cambio, el colectivo y la pelota sin tiento.
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