Aféresis
es un término de origen griego que significa suprimir
sonidos al principio de una palabra. Algo así como
si costase trabajo pronunciarla en todo el tiro de su
extensión. Si la aféresis hablara, casi
con seguridad, nos diría: a buen entendedor pocas
sílabas. Y a continuación comenzaría
a desparramar ejemplos: tungo, en vez de matungo, por
caballo viejo y achacoso; tano, en vez de napolitano,
como sinónimo de italiano; rante por atorrante;
yengue por canyengue; fiolo en vez de cafiolo; y el ta,
sin el pu adelante, como una manera de expresar con disimulo
una palabra que puede ser considerada de mal gusto, inoportuna
o malsonante. De ahí que una archiconocida expresión
de cólera, indignación o sorpresa, se nos
presente con antifaz bajo esta forma: ¡Ta que lo
tiró!
En cambio las apócopes, preferidas por los pibes,
son las omisiones al final de las palabras. Son las que,
no obstante la amputación, parecen caminar ligero:
el cole; la seño; la dire; la bici; la compu; la
tele; pudiendo agregar, también, maso por más
o menos, y el porfi en lugar del por favor.
En cuanto a las síncopas, que en el lunfardo aparentemente
no se dan, la omisión se produce en medio de las
palabras. Y en este punto, sin recurrir al ejemplo de
velorio por velatorio, citaré únicamente
el de navidad por natividad. Es una forma de no irme a
los extremos. |