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por Luis Alposta »n
« PAGINA INICAL DE TANGO
Acerca del seseo y del yeísmo
El seseo, las dos veces con ese, a diferencia del que se escribe las dos veces con ce, que es un defecto de dicción, es algo ya aceptado que nos lleva a pronunciar la ce o la zeta como ese. Muy arraigado entre nosotros, es el que nos lleva a decir sanahoria en vez de zanahoria; sángano en vez de zángano y saparrastroso en lugar de zaparrastroso.
El yeísmo, por su parte, es algo que también tenemos incorporado y que consiste en pronunciar la elle como ye, diciendo, por ejemplo, “gayina”, por gallina; “poyo”, por pollo; “caye”, por calle o yobaca, por llobaca. Forma parte de nuestra manera de hablar.
Pero el yeísmo tiene sus trampas. Y fue precisamente en una de ellas en la que cayó un cantor. La anécdota me la contó Edmundo Rivero.
Corría el año 35. Fue en un viejo club del barrio de Saavedra, en un festival en el que actuaban cantores y guitarreros de la zona. A Rivero le tocó, entonces, acompañar a un zorzal con berretín de cantor, que, previamente, le pidió ensayar el tango “Margarita Gautier”. Lo hicieron; y al llegar a la parte que dice “he traído el ramillete de camelias ya marchitas”, el cantor, en lugar de decir camelias dijo “cameyas”. Rivero le hizo notar el error, pero el hombre, ofendido en su hombría, se limitó a responder que solamente un cantor maricón diría camelias, en lugar de cameyas.
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