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NPáginas Lunfas
por Luis Alposta »n
« PAGINA INICAL DE TANGO
De la patología de algunas palabras
Las palabras, como las personas, también suelen enfermarse. Por lo tanto, intentaré el diagnóstico de las que se escuchan dentro del ámbito hospitalario, clasificándolas médicamente.

Hay palabras que empiezan mal y terminan bien, llevando el problema en una letra, como si fuera una úlcera. Por ejemplo, gómito por vómito y cangrena por gangrena. Otras, en cambio, serían palabras con hemorroides, o sea que empiezan bien pero llevan el problema en su cola: quister por quiste, biopsis por biopsia y diabetis por diabetes.

Están, también, aquellas que se nos presentan como desadaptadas según el lugar y el momento en que se las emplee. Por ejemplo: no es lo mismo hablar de materia fiscal en un laboratorio de análisis clínicos que en la Dirección General Impositiva.

Y no debemos olvidar tampoco las palabras con accidentes de trabajo, en las que el accidente se produce, precisamente, porque parece que cuesta trabajo pronunciarlas. Me refiero a las mutiladas. Es así como escuchamos prosta por próstata; apendis por apendicitis; varis por várices y analis por análisis. Los médicos, también solemos amputar y lo hacemos por comodidad cuando decimos eritro por eritrosedimentación o electro por electrocardiograma. Pero la comodidad nos juega una mala pasada cuando decimos gesta por gestación. Porque gesta significa un conjunto de hechos memorables vividos por algún personaje.

Si en algo nos diferenciamos de las demás criaturas es precisamente por el don de la palabra. Solamente el hombre puede narrar un cuento, recitar un poema, manifestar una opinión o decir una mentira. Esto ya es suficiente para que seamos más cuidadosos de la salud de nuestro lenguaje, y nos recuerda que hablar bien no cuesta trabajo y nos reporta beneficios.
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