
Roberto Firpo
Vicente Grecco

Pedro Maffia

Juan Pacho Maglio

Genaro Espósito

Francisco Canaro

Eduardo Arolas

Domingo Santa Cruz

El bandoneón concertina

El bandoneón |
Antes
de proseguir con el itinerario, acerquémonos
un poco a sus orígenes. Durante su periodo
prehistórico (el que precede a 1850), aún
en estado absolutamente embrionario, concentraba
elementos de la música española
y de la música africana. Sus antepasados
son el tango andaluz, la habanera, el candombe
y la milonga. Los investigadores discuten sin
cesar sobre la exactitud de esta aseveración.
Pero el tema que abordamos hoy es el TANGO A PARTIR
del momento en que nace (alrededor de 1880) y
N0 su etapa de incubación. Recordemos,
pues, que, los primeros grupos estaban compuestos
por tres músicos, y a veces la guitarra
era suplantada por una pequeña arpa (una
especie de lira), formando el trío con
el violín y la flauta.
A finales del siglo XTX –y durante los primeros
años del siglo XX– la vida nocturna
de Buenos Aires se extendía con el crecimiento
de la ciudad: era la época de los Cafés
y de los "Clandestinos" (variación
de los "piringundines", pero algo menos
sórdidos). Se llamaban “EL SARANDI",
"LA PICHONA”, "LO DE LAURA",
“MARÍA LA VASCA”. Asimismo
existían “casas de baile" un
poco más refinadas: “LO DE HANSEN”,
"EL PABELLON DE LAS ROSAS", "ARMENONVILLE'·,
"PALAIS DE GZACE”. Los hijos de la
burguesía de entonces comenzaban a frecuentar
esos sitios llegando a bailar el tango con la
misma habilidad que la gente del arrabal. Y no
olvidemos que en aquellos años al tango
aún se lo consideraba música prohibida
en las familias que "pasaban por ser respetables.
Ahora veamos –musicalmente hablando–
qué sucedió entre 1880 y los primeros
años del siglo XX. Ante todo digamos que
se incorporaron el piano y el bandoneón,
con lo que surgió una verdadera evolución
musical. El piano reemplazó a la guitarra.
El bandoneón ocupó el lugar de la
flauta. Y así llegamos al nacimiento de
la Orquesta Típica: pleno período
de la "Guardia Vieja".
Con el bandoneón (llamado familiarmente
“fueye", "jaula" o "bandola")
el TANGO encontró su medio de expresión
más auténtico, más fiel a
su esencia porteña. El bandoneón
es el instrumento que prolonga las vibraciones
del alma del porteño; es su propia voz;
es la transfiguración –en música–
de sus emociones, sus angustias, sus esperanzas,
sus desvelos, sus tristezas, su humor, su pasión
por la vida, su alegría y su soledad. Para
un porteño, y –por extensión–
para un argentino el bandoneón es el corazón
mismo del TANGO. Aunque es preciso destacar que
el bandoneón es un instrumento de origen
alemán, inventado por HEINRICH BAND allá
por el año 1835. Se lo tocaba en las fiestas
campesinas de Baviera y de Hamburgo. A veces también
en ceremonias litúrgicas. Los primeros
bandoneones fueron introducidos en Buenos Aires
hacia 1870.
No podemos continuar hablando del. TANGO sin tratar
do comprender el espíritu del porteño,
quien ha sufrido la influencia de distintos factores
de orden social, político, económico
y cultural.
El desarrollo rápido de la Ciudad de las
orillas del Rio de la Plata, la llegada de millones
de seres humanos plenos de esperanzas (los inmigrantes
de las postrimerías del siglo XIX) –esperanzas
en muchos casos abortadas o cumplidas a medias–,
la nostalgia por su tierra natal y por su familia
lejanas, los resentimientos de los últimos
gauchos desplazados de aquello que fuera su ámbito
natural, la sensación de inseguridad sufrida
por esos seres –puesto que todo se volvía
frágil en un mundo que se transformaba
a un ritmo vertiginoso–, el hecho de no
hallar un sentido sólido a la existencia
–dado que las jerarquías sociales
quedaban desvanecidas–..., todo esto desembocaba
en un sentimiento de soledad punzante que duró
hasta el ocaso de la década de 1930, y
se manifestó en el TANGO. Esa gente, entonces,
sintió profundamente el peso del tiempo
que no dejaba nada en el camino. Muchos de sus
sueños quedaron incumplidos; tantas veces
la vejez resultaba un mal precoz, y la muerte
aguardaba siempre en acecho para dar su zarpazo.
Y el porteño de aquellos años –con
su orgullo peculiar– llegaba a expresarse
asís "Yo quiero morir solo. Sin confesión
y sin Dios; crucificado a mi queja, como abrazado
a un rencor", tal como lo escribiera., en
su tango ANTONIO PODESTÁ, de cuyo lamento
lacerante hizo una creación –con
su arte interpretativo– el cantor EDMUNDO
RIVERO.
Vamos a retomar la trayectoria musical del género
tanguístico a partir de lo que podríamos
denominar "el momento de adaptación
del bandoneón al tango"; y esto debido
a que los músicos llegaron a crear una
técnica realmente original que influyó
en el desarrollo de dicho género. Debemos
citar a algunos de los bandoneonistas pioneros:
el "Pardo" Sebastián Ramos Mejía
y Antonio Chiappe (a fines del siglo XIX); poco
después, Vicente Greco, Domingo Santa Cruz,
Juan Maglio ("Pacho"), Ricardo Brignolo,
Genaro Espósito, Graciano de Zeone y EDUARDO
AROLAS.
Entre 1900 y 1915 en el Barrio de la Boca había
una esquina famosa (Suárez y Necochea),
en donde el TANGO señoreaba en cuatro Cafés.
Se podía escuchar, allí, a cuatro
de los primeros grandes músicos del TANGO:
el pianista ROBERTO FIRPO, el violinista FRACISCO
CANARO y los bandoneonistas VICENTE LO DUCA y
EDUARDO AROLAS.
El poeta –y también compositor–
ENRIQUE CADICAMO escribió una hermosa página
("TRES AMIGOS"), en la que resume parte
de la amplia temática del TANGO: nos habla,
sobre todo, de la amistad, de la muerte, de la
pasión de vivir y de los recuerdos, evocándonos
el Barrio de la Boca durante aquellos años
en que los tres amigos se daban cita en la esquina
de Suárez y Necochea. Nos queda una grabación
memorable de ese TANGO, efectuada el 11 de abril
de 1944., por la Orquesta de ANÍBAL TROILO
("PICHUCO") y “la voz de oro"
de ALBERTO MARINO.
"Te amasaron en barro" (dijo el poeta
CELEDONIO FLORES, hablándole al TANGO).
¡Y el TANGO se hizo en barro, sí!
Y se convirtió en la tristeza del arrabal
–tristeza sublimada por la música,
y la poesía–. Pero el TANGO fue trepando
el empedrado, conquistó los barrios y el
centro de la ciudad. Se lo escuchaba en los Cafés
como así también ejecutado por las
bandas populares en las plazas; lo tocaban los
organitos callejeros; y dejaban escapar algunas
notas en su cornetín los mayorales.(asi
se les llamaba, en aquellos años, a los
guardas de los tranvías tirados a caballo).
Precisamente "CORNETIN" es un TANGO
que nos hace revivir esa época, y se debe
al músico PEDRO MAFFIA y a la conjunción
de esos dos poetas, exquisitos: HOMERO MANZI y
CATULO CASTILLO. Una versión
imprescindible es la del Conjunto de CARLOS DI
SARLI con el cantor ROBERTO RUFINO (entonces,
un muchacho de apenas 20 años, ¡ya
que se trata de un registro del 5 de marzo de
1943!). |