
Carlos José
Pérez De La Riestra
(Charlo) |
Antes
que El cantor de las mil novias, se convirtiera
en esotérico apodo de íntima remembranza,
espetó su primer agudo –7 de Julio
de 1905– en aquella habitación estanciera
de La Pampa, ubicada entre Avestruz y Guatraché,
cercana a la localidad de Darregueira. Su espíritu
levantisco lo acompañó siempre;
cursando el sexto grado, en la ciudad de Puán,
y más tarde, cuando llevado a la Plata
por su padre, ingresó al Internado Nacional
de esa capital bonaerense, para principiar el
camino que lo motivara a continuar la carrera
de abogacía. Las consecuencias pronto se
hicieron notar, debiendo ser retirado por su progenitor
de aquella institución, y que para darle
un escarmiento lo hizo trabajar en un banco. Cuatro
meses de tardías llegadas fueron suficientes.
Con apenas ocho años estudió piano
y guitarra en el conservatorio de Puán,
involucrándose con la música, que
lo llevaría, a su debido tiempo, a ser
un notable compositor.
Su incipiente altivez denostaba la simpleza de
su apellido, siendo Enrique Del Ponte –conmovido
por el personaje de Charlot, representado por
Charles Chaplin– el que le sugirió
el nombre artístico de Charlo.
La excelente afinación de su particular
voz –escaso atributo de la mayoría
de los cantores conocidos, a excepción
de Gardel– le permitió alcanzar un
merecido plano de relevancia. Debutó como
pianista y vocalista en radio Cultura (1924),
siendo el prolegómeno de una extensa y
prestigiosa carrera.
Cabe mencionar que la exquisita elección
de su vestuario para cada actuación, siempre
destacada por algún aplique de oro y brillantes,
le dio un perfil de elegancia diferente respecto
al resto de los artistas.
En 1925, graba diez temas en la empresa discográfica
Electra, acompañado por las guitarras de
Miguel Correa y Vicente Spina. Luego, se involucra
con Francisco Canaro y Roberto Firpo, llevando
al acetato de RCA Víctor temas de gran
atractivo popular. Durante 1928, el sello Odeón
le abre las puertas como estrebillista-cantor
de Pirincho Canaro y Francisco Lomuto, llegando
a grabar, durante los próximos tres años,
cerca de quinientos temas. El éxito de
Charlo le da la posibilidad de cambiar su rol
de partenaire a protagonista, momento en el que
logra su mayor difusión y de la que hoy
tenemos conocimiento por la perduración
de su obra siempre latente. A mediados de 1935
inicia sus giras, que se prolongarán por
cuarenta años recorriendo América,
Portugal y España. También ese año
coincide con su debut como protagonista en nuestra
cinematografía, filmando una considerable
cantidad de celuloide.
Cantó con los mejores exponentes de nuestra
música ciudadana: el guitarrista Roberto
Grela; la agrupación conformada por el
pianista Lucio Demare y el violinista Elvino Vardaro;
Osvaldo Pugliese y Federico Scorticati; la orquesta
de Héctor Stamponi; y los guitarristas
Iglesias Yriarte, Besada y Edmundo Rivero –antes
de conocerse como otro cantautor inolvidable–.
Charlo, acariciado por aquellas manos de amor
oriental, musitó su último sayonara,
el 30 de octubre de 1990.
Lo más importante de su obra
“Sin cariño”, “No me
olvides”, “Pinta brava”, “Santa
Lucía”, “Lindo tipo de varón”,
"Cobardía", "Rencor",
"Tormento", “El viejo vals”,
"Sin lágrimas”, "Sin ella",
"Fueye", "Tu pálida voz",
"Ave de paso”, "Rondando tu esquina",
"Viejas alegrías", "La barranca".
Filmografía
Intérprete:
Los troperos (1953).
Imitaciones peligrosas (1949).
Carnaval de antaño (1940).
Puerto nuevo (1936).
El alma del bandoneón (1935).
Producción:
Pesadilla (1963).
Música:
Un sueño y nada más (inédita,
1964).
Intérprete de la música:
Puerto nuevo (1936) |