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NBuenos
Aires desde Barcelona, España |
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| "Grącia"
a la Fiesta. |
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En España
siempre hay algún motivo para el festejo y la marcha, que vienen
acompañados por la música, el vino y la buena comida,
pero las celebraciones de agosto son especiales, porque se trata de
las fiestas mayores. En esta época del año los pueblos
de Cataluña y los barrios de Barcelona las celebran cada uno
a su manera, los ingredientes que nunca faltan son el humor, la alegría
y la participación de la gente.
En
Sant Hilari, pueblo de 100 manantiales de donde se abastece de agua
mineral a toda Cataluña, el último sábado de
agosto se organizan, como parte de los festejos por la fiesta mayor,
la carrera de carretones. El desafío es largarse por la carretera
enfrentando curva tras curva cuesta abajo hasta la plaza principal
del pueblo (15 minutos de zigzaguear entre el bosque de los prepirineos
catalanes); los carros de madera y rulemanes, dirigidos con los pies
y en caso de necesidad, en raras ocasiones necesario, "frenado
a mano", los construyen los mismos participantes: las familias
del lugar con la ayuda de los amigos invitados.
Aquí en Barcelona el epicentro de la movida está en
el barrio de Gràcia, antiguo municipio independiente anexado
a la ciudad condal en 1897, que aun conserva el espíritu innovador
de fines del SXIX, cuando se editaban revistas de avanzada, algunas
de abierto tono feministas, y abundaban los artesanos, los grupos
anarquistas, naturistas y espiritistas.
Las primeras noticias de estas fiestas son del año 1827, aparecieron
en el "Diario de Barcelona", y poco tiempo después
comienza la tradición de decorar las calles (... y con lo que
se tenga a mano ¡qué va!) ; desde entonces y con altibajos
la celebración continua, ni siquiera se suspendió durante
los días oscuros de la dictadura franquista, cuando estaban
prohibidas en toda España este tipo de fiestas populares.
Entre el 15 y el 21 de agosto las actividades organizadas por los
vecinos hacen de la Fiesta Mayor de Gràcia un acontecimiento
que los barceloneses (los que no se fueron de vacaciones) esperan
todo el año, y en el que los turistas participan cantando y
bailando por las calles. No se vive el vértigo de las curvas
de Sant Hilari, pero también tiene sus emociones fuertes, como
el desbande del público ante la explosión de petardos
durante el correfoc de las diabólicas y los dracs (diablos
y dragones) el día de la inauguración, cuando también
marchan los bastoners, los gigantes y cabezudos, y los castellers,
las famosas torres humanas.
Si el día es para las familias, para pasear y observar los
carrer decorados (25 calles engalanadas) por los vecinos con material
descartable y con mucha creatividad y esfuerzo sobretodo (los preparativos
comienzan en enero y con los voluntarios que se anoten), de noche
la gente joven invade la villa, la música suena fuerte y las
ganas de bailar contagian, y aunque corre de a litros la cerveza y
la cubata (coca con ron), nadie se descontrola y el ambiente se mantiene
tranquilo. Otra actividad popular en la que se anotan todos los vecinos
en estas fiestas de la participación, es la sopada, las tradicionales
cenas en la calle a la que todos aportan manjares y licores de la
propia cocina. En algunas plazas hay espacio para la manifestación
política y social, porque este año la fiesta mayor de
Gràcia esta dedicada a la solidaridad con las mujeres del tercer
mundo, otro motivo mas para enamorarse de este barrio y su gente. |
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