| Hola, porteños!
Hoy quería contarles acerca del "descubridor" de Terra
Nova, el italiano Giovanni Caboto. Pero antes se hace menester hablar
sobre el concepto de descubridor y descubrimiento.
Cuando se trata
el tema de la conquista y colonización de América, siempre
se habla de descubrimiento. Es un concepto relativo, sólo desde
el punto de vista del
que descubre, pues esas tierras ya estaban habitadas cuando los barcos
se asomaron por la línea del horizonte. Es como si alguien llegara
ahora de otro planeta y dijera que ha descubierto este y, por consiguiente,
quiera reclamarlo como su propiedad.
La misma idea,
en un ejemplo diferente, podría aplicarse al concepto de América
y americano, acaparados por los estadounidenses desde la época
de la Revolución. Porque, de hecho, todo aquél que nació
desde Alaska hasta Tierra del Fuego, Chile, es americano.
Pero eso es
harina de otro costal. Echemos a un lado las disputas filosóficas.
Estoy seguro de que los europeos que llegaron a la región donde
hoy se alza la ciudad de Buenos Aires, también dijeron que "habían
descubierto" el sitio. Por otro lado, el tema de esta columna es
sobre el navegante Giovanni Caboto, quien
llegó a las costas rocosas de la hoy Terra Nova el 24 de junio
de 1497 para tomar posesión de la isla a nombre del reinado británico.
De la misma
manera que los españoles "rebautizaron" al viejo Almirante
Colombo como Cristóbal Colón, los ingleses, para no quedarse
atrás, "inglesaron" el nombre italiano del pobre Giovanni,
y hoy en los textos de la historia canadiense aparece como John Cabot.
Yo prefiero seguir llamando a los "descubridores" por sus
nombres originales.
Los argentinos
deben saber de memoria los datos biográficos de Cristoforo Colombo
(o Cristóbal Colón), pero es posible que pocos conozcan
quién fue Giovanni Caboto, "descubridor" de Terra Nova.
Giovanni Caboto
nació en Italia alrededor de 1450, tal vez en Génova o
en Gaeta. Aún no está claro. Lo que sí sabemos
es que, de joven, se convirtió en ciudadano
de Venecia, uno de los puertos más importantes del mundo. Podemos
asumir que Giovanni se fue a Venecia para desarrollar su vocación:
la de ser marino.
Debo señalar
que no estoy seguro de que el verdadero nombre patronímico de
Giovanni sea Caboto. Ello se debe a que la palabra caboto significa
"hombre de mar costero" y era un nombre muy común dado
a los ciudadanos y navegantes venecianos.
Giovanni Caboto
contrajo nupcias con una veneciana llamada Mattea, la cual se cree fue
la que inspiró El nombre de su barco: el Matthew. Caboto conoció
a Cristoforo Colombo y desarrolló cierta amistad con él.
Al conocer que al otro lado del mar existía un mundo nuevo, Caboto
se acercó a los regentes de España y de
Portugal para que le apoyasen en una expedición que hallara también
una ruta hacia el codiciado Oriente. Sin embargo, España y Portugal
rechazaron ese auspicio, por lo que Caboto enfiló sus ojos hacia
más al norte. Allí obtuvo lo que buscaba.
Para competir
con España en el "descubrimiento" de nuevas tierras
y evitar que los ibéricos se adueñaran de todo el "Nuevo"
Mundo, el rey Henry VII aceptó
apoyar la expedición de Caboto con el objetivo de buscar, descubrir
y hallar nuevas tierras.
Esto fue en
marzo de 1496. Y como Caboto conocía a muchos marinos mercantes
que viajaban a menudo al Mediterráneo y a otros aventureros en
Bristol, éstos pusieron entre todos el dinero para los gastos
del viaje.
El 2 de mayo
de 1497, convertido en John Cabot, Caboto partió del puerto de
Bristol con una tripulación de dieciocho marinos y el 24 de junio,
luego de un viaje de casi cuatro mil kilómetros, pisaba las costas
rocosas de "la nueva tierra encontrada", que en el inglés
de la época se escribía the New Founde Lande.
No se sabe con
precisión dónde llegó primeramente la embarcación
de Caboto en Terra Nova, pero los ciudadanos de acá mantienen
la teoría tradicional de que fue en el llamado Cabo Bonavista.
La expedición
de Caboto estuvo navegando a lo largo de aquel territorio que no aparecía
en las cartas marítimas, antes de retornar a Inglaterra en agosto.
Recibido como un héroe, el rey Henry VII le otorgó un
premio de diez libras, así como una pensión de 20 libras,
que representaba bastante guita en aquella época.
Caboto recaudó
apoyo financiero para un segundo viaje y en 1498 salió al mar
con cinco embarcaciones, una tripulación de 300 y provisiones
para un año. Se supone que Caboto murió en el transcurso
de este viaje, pues sólo uno de los barcos regresó a un
puerto en Irlanda. Se desconoce qué suerte corrió el resto
de la expedición y cuál fue el destino de Giovanni Caboto.
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