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Durante toda su existencia el pueblo arcaico-marítimo siguió
subsistiendo de los recursos del mar. En Port au Choix se ha hallado infinidad
de arpones, lanzas y dardos para pájaros, utilizados en las prácticas
arcaico-marítimas de caza. Uno de los rasgos más sobresalientes
de estas actividades lo constituye el abrir canales con grandes rocas a
ambos lados, con el propósito de desviar a los caribúes migrantes
de su ruta migratoria normal y guiarlos hacia las cercanías de las
aldeas, donde los diestros lanceros fulminaban a una gran cantidad de estos
animales. Un sistema similar era utilizado por los Beothuck, los cuales
desviaban al caribú hacia los cruces de los ríos. Cuando
los animales no tenían más remedio que lanzarse al agua para
alcanzar la otra orilla y continuar su ruta, quedaban a merced de los cazadores
que los esperaban sobre sus canoas.
Pero los arqueólogos
han hallado huellas de otra cultura que durante un tiempo parece haber
convivido con el pueblo arcaico-marítimo. Se sabe que fue otra cultura
por las grandes diferencias que muestran los restos de sus campamentos
y asentamientos mayores. Llegaron hace cuatro mil años al norte
de Labrador y han sido llamados los Paleoesquimales. Antes de su arribo,
eran los Arcaico-Marítimos los únicos ocupantes humanos de
la provincia, los cuales se movían, migraban y se asentaban libremente
en cualquier sitio que les brindara buenas condiciones
ambientales para desarrollarse.
Por miles de años
el pueblo arcaico-marítimo probablemente nunca vio otros seres humanos
que no hablasen su lengua y con costumbres diferentes. Se ha observado
que los Paleoesquimales no se les parecían físicamente, tenían
otro idioma y otros orígenes; y es de suponerse que no compartían
cultura y tradiciones con los Arcaico- Marítimos.
Los Paleoesquimales
continuaron su expansión hacia el sur y, al parecer, lo hicieron
a costa de sus predecesores. Se ha de señalar que hace alrededor
de tres mil quinientos años todos los vestigios de la cultura arcaica-marítima
desaparecieron de las costas septentrional y central de Labrador. Y es
muy significativo que sus asentamientos fueron reemplazados por los de
los Paleoesquimales. Y cuando digo 'reemplazados' lo digo al pie de la
letra, pues los campamentos paleoesquimales aparecieron justo en los mismos
lugares donde antes se habían edificado los arcaico-marítimos;
incluso sobre éstos, de la misma manera que los españoles
edificaron sus iglesias sobre las ruinas de muchas antiguas ciudades indígenas
(observemos aquí algo parecido a lo ocurrido en Europa entre el
hombre de Neandertal y el de Cromagnon).
Las evidencias
nos hacen pensar que los descendientes de los Paleoesquimales lograron
sobrevivir hasta hace dos mil años y continuaron allí hasta
la llegada de los exploradores, pescadores y balleneros europeos. Por ende,
no sería extraño que los nuevos colonos que se aventuraron
a lo largo de todo el territorio descubierto por ellos, hayan hecho contacto
también con poblaciones descendientes de los antiguos
Paleoesquimales. Aunque no sabemos qué nombre se daban ni cuál
era su idioma, se sabe que éstos sí fueron los primeros habitantes
de esta actual provincia.
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