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Son muy diversos
los idiomas regionales que bajo el nombre de español se hablan en
la América hispánica. Hay bastante que discutir sobre este
asunto y todos los hispanoparlantes deben conocer cuál ha sido la
evolución que el idioma castellano sufrió en los territorios
colonizados, razón por la que hoy debe llamársele español
y no castellano.
La aclaración servirá especialmente para muchos españoles
que manifiestan que "los hispanoamericanos hablan mal el castellano",
lo cual es una opinión equivocada. En primer lugar, en la América
hispánica no se habla el castellano, por lo tanto, no puede hablarse
mal. Dejó de hablarse por los criollos poco después de comenzar
la colonización.
El idioma español de los países de la América hispánica
forma parte integrante de la diversificación del llamado Nuevo Mundo
por los conquistadores: un mosaico lingüístico formado por
la mezcla del castellano y los idiomas regionales. Con el correr de los
años fue modificándose, amoldándose a la manera de
una época nueva. Al castellano se le debe identificar sólo
con España, y éste, aunque es el idioma oficial de la nación,
es uno de los idiomas que se habla en España. También existen
el gallego y el catalán, que muchos castellanos consideran "dialectos"
por culpa de la discriminación regional.
En las regiones colonizadas donde no existían grandes civilizaciones
nativas* los colonizadores importaron mano de obra gratis desde Africa
mediante ese crimen de lesa humanidad llamado Esclavitud, cuando seres
humanos fueron aherrojados y traídos como animales en los buques
de la Trata.
Especialmente en la región del Caribe el castellano fue enriqueciéndose
también con lenguas africanas tales como el lucumí, el congo
y otras en menor proporción (la antigua Dahomey, hoy Benin, aportó
gran cantidad de mano de obra al Caribe insular). Por su parte, en las
regiones continentales como el istmo panameño, Colombia y Venezuela,
los vocablos negros se añadieron a los aborígenes y se introdujeron
en el hablar de la gente.
Entretanto, en los sitios donde se habían desarrollado grandes civilizaciones
antes del llamado "descubrimiento" (la Azteca, la Maya, la Inca,
etc.), los colonizadores no tuvieron necesidad de importar esclavos de
Africa; tenían suficiente mano de obra indígena. Es por ello
que en la mayoría de los países andinos, particularmente
en los del Cono Sur, así como en México y Guatemala, la parte
de la población mezclada con africanos es casi inexistente. En otros
países centroamericanos existe una proporción de negros y
mulatos, especialmente en Honduras y Nicaragua. En este último,
la población de la zona de Bluefields es casi enteramente de origen
africano, así como en la antigua colonia británica de Bélice
y en las islas caribeñas (Antillas Menores) que fueron colonias
británicas, francesas y holandesas. Estos mestizajes distintos hacen
a la gente distinta; los mestizos de español y aborigen son diferentes
a los mestizos de español y africano.
En resumen, de la misma manera que los españoles de habla castellana
se sienten orgullosos de su idioma, cada nación hispanoamericana
debe sentirse orgullosa de su español mestizo, que tanto se enriqueció
a partir de las postrimerías del siglo XV y que hoy posee identidad
y médula propias.
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