
Cromwell
Charles II
William III
Mary II |
Los
Grandes Bancos de Terra Nova han sido siempre un recurso pesquero
extraordinario por la gran abundancia y variedad de especies
marinas que poseen. Esto produjo una fiera competencia por
su control y explotación desde principios del siglo
16 entre los pescadores migratorios ingleses y sus competidores
del continente. Por otra parte, la locación estratégica
de la isla en medio de la ruta de navegación entre
Europa y el llamado Nuevo Mundo atrajo inevitablemente la
codicia expansionista de las potencias europeas.
Al
principio, poco después que Sir Humphrey Gilbert anexó
a Terra Nova en 1583, las tripulaciones de los barcos mercantes
y pesqueros ingleses que utilizaban las calas y puertos de
la isla sólo contaban con sus propios medios para defenderse
de los ataques armados de sus enemigos, entre ellos también
piratas y corsarios. Las actividades de la estación
pesquera se veían interrumpidas a menudo por incursiones
piratescas, especialmente turcos que merodeaban por la región.
Durante la guerra civil en Inglaterra (1640-1649) ocurrieron
batallas y escaramuzas marítimas entre embarcaciones
de Terra Nova que pertenecían a mercaderes pesqueros
realistas y naves enviadas por simpatizantes parlamentarios
en Nueva Inglaterra para hostigar a la flota pesquera terranovense.
Fue solamente después del establecimiento de una Armada
fuerte bajo la Mancomunidad de Cromwell (1649-1660), que pudieron
prevalecer las condiciones pacíficas en el comercio
de Terra Nova.
Con la restauración en el poder de Charles Segundo
en 1660, el gobierno británico continuó el conflicto
de Cromwell con Holanda por la supremacía en el comercio
marítimo y, además, concluyó un acuerdo
diplomático secreto con Francia. En Terra Nova esta
política permitió la creación del primer
cuartel permanente de tropas regulares en la isla: la guarnición
francesa en Placentia, en 1662.
El advenimiento al trono de William y Mary en 1688 produjo
un cambio completo en la política exterior británica,
y aunque se declaró formalmente la guerra contra Francia
en 1689, muy poco se hizo para garantizar la seguridad de
los ingleses en Terra Nova. Al igual que había ocurrido
antes durante la rivalidad marítima entre Inglaterra
y Holanda, que había producido ataques holandeses contra
Terra Nova –especialmente la toma de St. John's en 1665–,
año tras año los ingleses fueron víctimas
de ataques sorpresivos a sus asentamientos y puertos pesqueros.
Incluso los intentos de la Armada Real con su poderosa flota
para destruir los fuertes en Placentia, en 1692 terminaron
en fracaso y la misión fue abandonada por imposible.
En el otoño de 1696 una fuerza expedicionaria de más
de 400 soldados franceses, asistidos por indígenas
y auxiliares franco-canadienses, fue enviada a Placentia bajo
el mando de Le Moyne D'Iberville para unirse a la guarnición
del lugar y algunos voluntarios del área con el fin
de lanzar un asalto contra los asentamientos ingleses en la
península de Avalon. Esta enorme fuerza destruyó
todas las comunidades inglesas de la costa sur sin mayor oposición.
Sin embargo, poco antes de entrar en St. John's fue sorprendida
por 84 milicianos locales que se habían parapetado
en las lomas al sur de la ciudad y durante media hora este
pequeño grupo de residentes locales logró eliminar
o neutralizar a la mitad de los atacantes. Durante dos días
los bravos defensores de St. John's, que se habían
replegado para protegerse dentro de una pequeña fortaleza
preparada en el perímetro urbano, resistieron heroicamente
hasta que tuvieron que rendirse y los franceses los embarcaron
de regreso a casa. Para febrero de 1697 los franceses retornaron
a Placentia luego de haber destruido cada asentamiento en
la península de Avalon, excepto Carbonear.
En el próximo artículo concluiremos esta historia
acerca de un siglo de conflictos armados en Terra Nova, que
finalizaron en 1762. |