»
Agregar a Favoritos
GUIA DE ARTISTAS
» Literatura
» Artes Plásticas
» Música
» Danza
» Teatro
» Cine
» Fotografía
» Arquitectura
SECCIONES
» Agenda Cultural
» Direccionario
» Publicaciones
» Concursos
» Página Abierta
COLUMNISTAS
» Buenos Aires
» Desde Argentina
» Desde el Mundo
» Entrevistas
GALERIA ON LINE
» Artistas de El Muro
» Obras en Venta
TANGO | Nuevo
EVENTOS
BENEFICIOS
MEMORIA URBANA
SERVICIOS
PUENTE CULTURAL
.
CONTACTENOS
» Info
» Publicidad
» Gacetillas
» Ventas
» Expo
» Webmaster
NST. JOHN´S, Terra Nova, Canada
por Eduardo Frank»n
m
Rennies River y el Rio de la Plata.
m


Río Rennier


Obras de entubamiento
en el Arroyo Maldonado


Barcas en el Riachuelo,
óleo de Benito Quinquela Martín

Hola, bonaerenses. Continúo haciendo comparaciones –mientras se pueda—entre St. John’s, capital de Terra Nova, y Buenos Aires porque, a pesar de las grandes diferencias en origen y cultura, siempre existen elementos de similitud. Si no es entre la gente, es la Naturaleza. Por ejemplo, antes hablé de la historia del “descubrimiento” y la colonización, que en todas partes ha sido más o menos lo mismo. Hoy conversaré con ustedes acerca de las vías fluviales que tanta belleza brindan por doquier.

Muchas ciudades alrededor del mundo poseen uno o más sistemas fluviales que las atraviesan o que pasan cerca de ellas. Buenos Aires y St. John’s no son excepciones. La única diferencia es que St. John’s no posee arroyos; éstos se hallan en otros sitios de la isla, pero no en la urbe capitalina, mientras que Buenos Aires está plagada de infinidad de arroyos que forman un vasto sistema hidrográfico que aún recorre la ciudad.

Ustedes tienen, en la zona del Sudeste, el arroyo Cildáñez, que en la actualidad fue rectificado. Según se dice, la gente conocía el Cildáñez como el “arroyo de la sangre” porque allí se vertía la sangre de las reses sacrificadas en el matadero. (Por suerte, nosotros no tenemos cosas tan sangrientas).

Pero Buenos Aires también cuenta con riachuelos. El llamado Riachuelo-Matanza nace en la zona de Cañuelas y en él desaguan numerosos riachos y arroyos. Este riachuelo recibió diversos nombres: Río Pequeño, Río de Buenos Aires, Río de la Trinidad y Riachuelo de los Navíos. El río Matanza-Riachuelo tiene una cuenca de 2,240 kilómetros cuadrados, con un ancho de 40 Km. y un largo de 79 Km. En la época lluviosa este río crece y provoca inundaciones.

Al igual que el río Rennie en St. John’s, de lo cual hablaré más adelante, el Riachuelo no se ha escapado de la contaminación. Este fenómeno ocurre en la mayoría de las vías fluviales que pasan cerca o atraviesan zonas industriales y pobladas. Por su parte, el arroyo Maldonado se desliza entubado desde 1929 hasta que desemboca en el Río de La Plata. Otros tres arroyos o zanjones, llamados Primero, Segundo y Tercero, cruzan por el área llamada “La Meseta”.

Anteriormente había un grupo de arroyitos y cañadas que ya hoy han desaparecido. Por ejemplo, por el área de la calle Centenera se puede aún ver el cauce de un antiguo arroyo que desembocaba en el Riachuelo, así como las huellas de una cañada en la actual Río de Janeiro.

A la capital de Terra Nova la atraviesa un río hermoso llamado Rennie. Este nombre proviene de la compañía que comenzó a operar una fábrica en 1896 a orillas del río: The Rennie Baking Co., la cual producía galletas y bizcochos de alta calidad para vender a los barcos que tocaban puerto en St. John’s. A lo largo del río Rennie se construyó luego una senda para el disfrute de los
caminantes y, en especial, de los niños. Y en ocasiones, en el verano, algunos aún toman un baño en sus claras y limpias aguas.

Pero eso es ahora. No siempre fue así. Durante la segunda mitad del siglo XX la contaminación provocada por los desechos del auge industrial envenenó las aguas del “Viejo Rennie” (como le decimos con cariño) y por un tiempo la gente ya no pudo pasear a lo largo del río debido a los malos olores y todo el mundo alejaba a sus hijos de la zona.

Pero volvamos atrás brevemente para brindarles una panorámica básica del “Viejo Rennie”.

Su cauce comienza en las llamadas Lomas del Nordeste de la ciudad, y con sus 3 Km. y medio de largo alimenta primeramente al estanque Long Pond, luego se vierte sobre el lago Quidi Vidi y sale de él para entonces internarse en el mar. En 1927, el Club Rotario de St. John’s construyó una alberca para el disfrute de las familias en los fines de semana. Esta alberca o piscina fue hecha donde antes había existido la fábrica mencionada del señor Robert J. Rennie, la cual quedó en ruinas por culpa de un enorme incendio que comenzó en la noche del 7 de diciembre de 1920. Para mantener la alberca, fueron eregidos muros de concreto y piedras a ambos lados del sitio, así como escaleras de piedra y un puente de madera. Por supuesto, se pusieron asientos para que los mayores mantuviesen la vigilancia de los niños, así como casetas para cambiarse de ropa.

Como mencioné antes, al contaminarse el río por los años 50, nadie pudo utilizar aquel espacio para bañarse. Fue por ello que con el fin de resolver la situación fue creada en 1985 la Fundación para el Desarrollo de Quidi Vidi y del río Rennie por un grupo sin ánimo de lucro, preocupado por los intereses del pueblo de St. John’s. Su objetivo se logró en tres años a un costo de 5 millones de dólares obtenidos mediante recaudaciones. Aparte de la limpieza del río, el salmón fue nuevamente introducido y hoy en día se permite la pesca controlada (como se ve en una de las fotos). Este sistema fluvial es en la actualidad una de las mayores bases en el mundo de alta concentración de truchas marrones.

St. John’s tiene mucha suerte en contar con un río tan bello que la atraviesa. El “Viejo Rennie” es muy popular, es “el abuelo de la ciudad”, y tanto los habitantes de St. John’s como las autoridades del gobierno cuidan continuamente al Rennie para evitar cualquier polución que pudiera afectarle.
m
<< ANTERIOR SIGUIENTE >>
m
Pagina de Inicio Escribanos Agregar a Favoritos