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NST. JOHN´S, Terra Nova, Canada
por Eduardo Frank»n
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St. John’s y Buenos Aires: dos ciudades portuarias.
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Puerto de St´John’s


Puerto de St´John’s


Puerto de Buenos Aires,
entrada a la Dársena Norte


Mapa del Puerto de Buenos Aires


Puerto de Buenos Aires

Siempre me gustó estar cerca del mar. Por eso siempre he vivido en ciudades costeras, tengan o no un puerto de importancia.

El puerto de St. John’s es el más importante de la isla de Terra Nova. En la actualidad, aunque la pesca ha disminuido casi hasta el desastre, aquí se sigue recibiendo cruceros turísticos, cargueros, buques de investigación científica y embarcaciones particulares de recreo. Las pesqueras se limitan hoy a los pequeños puertos aledaños como el de Battery Village (a la entrada del estrecho de la bahía “The Narrows”), donde a todo lo largo de las costas terranovenses existen cientos de asentamientos y pueblitos donde viven los pescadores.

Durante la colonización, cuando aún había una población de sólo doce mil habitantes, los mercaderes, que en ocasiones servían de intermediarios en la venta de pescado, obtenían sus abastecimientos generales de otros mercaderes de más relevancia en los puertos de mayor envergadura, incluido el de St. John’s. Pero también los propios pescadores organizaban sus mercados diariamente y la población adquiría el pescado fresco, recién sacado del mar y del río, al cual años después se le daría el nombre de Rennie.

La calle principal del downtown de St. John’s, hoy llamada Water Street, era en aquella época un camino angosto y lodoso llamado El Paso Inferior (Lower Path). A partir de aquí se realizaba todo el comercio de la ciudad. Barcos de gran porte y embarcaciones diversas de pequeña eslora descargaban pescado, pieles de focas y aceite, provenientes de otros puertos de importancia en la isla, tales como Harbour Grace, Carbonear, Bonavista, Fogo, Trinity, Belleoram, Twillingate y Harbour Breton. Casi todos sus habitantes eran pescadores y tenían que trabajar muy duramente para ganarse la vida.

Los barcos que descargaban pescado, pieles y aceite cargaban entonces alimentos, provisiones de todo tipo y avíos de pesca. Igualmente, barcos de mayor porte cargaban pescado seco para llevarlo a los puertos españoles, portugueses, italianos, de las llamadas Indias Occidentales por los ingleses, y hacia América del Sur. De seguro que muchos de estos barcos llevaron alguna vez mercancías y pescado de Terra Nova al puerto de Buenos Aires.

Tanto Inglaterra como España habían establecido normas para todas sus ciudades ribereñas bajo las llamadas “Leyes de Indias”, mediante las cuales se realizaba todo ese tráfico de mercaderías. Por eso, Buenos Aires, desde su fundación, utilizó el “Riachuelo de los Navíos” para este tipo de tráfico, pues constituía un canal hondo dentro de la misma playa y, originalmente, llegaba hasta la calle Corrientes y aun más al norte. En la época colonial no existían muelles, por lo que los botes acercaban a los pasajeros y a los fardos y cajas hasta las orillas luego que los barcos fondearan a prudente distancia.

Hasta 1770 se habían propuesto más de sesenta proyectos de puertos y malecones fuera de la zona del Riachuelo, sobre la rivera de la ciudad. Sin embargo, ninguno de estos proyectos supieron dotar a Buenos Aires de una infraestructura portuaria acorde a sus necesidades, por lo que fueron abandonados a la postre. Buenos Aires era, de hecho, una ciudad portuaria sin puerto.

Este fenómeno no ocurrió en Terra Nova. Aun cuando la mayoría de sus puertos eran pequeños, la edificación de los mismos brindó trabajo a cientos de pobladores ribereños muy pobres que casi siempre estaban desempleados y hambrientos. En el caso de St. John’s mucha de esta gente pobre vivía en vetustas casuchas de madera erigidas sobre las laderas de las lomas que circundan a la bahía. Imagino que cuando en 1872 se construye el muelle y los depósitos de Las Catalinas en Buenos Aires, llamados así por su proximidad con la Iglesia de Santa Catalina (en San Martín y Viamonte), esto ofreció también una buena fuente de trabajo a la gente pobre.

Tanto en St. John’s como en Buenos Aires atracaban los barcos de la Marina Real (la inglesa y la española, respectivamente), y en esas áreas vivían los gobernadores de ambas ciudades, jueces de la Corte Suprema, los recolectores aduanales y otros funcionarios. Pero al contrario de Buenos Aires, todos estos funcionarios en St. John’s no miraban a esta ciudad ni a Terra Nova como su hogar. Regresaban a Inglaterra cuando se retiraban, por lo que nunca les importó realmente construir una bella ciudad en aquella época.

El ritmo de construcción portuaria en Buenos Aires continuó incrementándose luego de desaparecida la etapa estancada de los muelles. Se propuso al fin la creación de un puerto completo. El 1º de abril de 1887 se echó a andar el proyecto de Eduardo Madero, el cual finalizó el 31 de marzo de 1898. Luego se edificó el llamado Puerto Nuevo, que es apto para buques de navegación y, junto con la Dársena Norte, constituye la sección operativa del actual puerto.

Puerto Nuevo es la parte más moderna y su construcción comenzó en 1914. En su cuarto espigón funciona el mayor elevador terminal de la República Argentina, con una capacidad de 170 mil toneladas. Por su parte, Puerto Madero corresponde hoy al viejo puerto bonaerense. Se extiende desde La Boca hasta cerca de Retiro. Posee un sistema de esclusas para comunicarse entre sí debido a las variaciones de altura del río.

Naturalmente, el puerto de St. John’s es más chico que el de Buenos Aires y hoy, por culpa de la casi desaparición de la actividad pesquera, muestra menos actividad que el bonaerense. No obstante, hay ciertas características similares. Por ejemplo, en su Dársena Oeste radican el muelle de carga de contenedores y un taller naval con dique seco. En Puerto Madero, en Buenos Aires, la Dársena Norte abarca el Apostadero Naval y los talleres navales (Tandanor). En St. John’s, la Dársena Sur da espacio a una escuela de cadetes navales, a un centro de entrenamiento de supervivencia en el mar por cuyos cursos pasan anualmente cientos de personas que trabajan costa afuera –principalmente en las plataformas petrolera – y otros pequeños muelles de carga general. En Buenos Aires, la Dársena Sur, que es la primera parte de Puerto Madero, recibe en su muelle oeste a los barcos que cumplen servicio regular al puerto de Montevideo, en Uruguay, así como a los que se dirigen a Paraguay; mientras, el muelle este sirve de amarre a las dragas y chatas, y posee un pequeño varadero de los talleres de la Prefectura Naval Argentina.

Al igual que en St. John’s, en Buenos Aires hay varias dársenas dedicadas al tráfico del petróleo y sus derivados. Este se realiza con gran cuidado debido a sus riesgos. En las laderas de las Colinas del Sur de St. John’s se han situado tanques de almacenamiento del crudo. Al igual que en Buenos Aires, desde el comienzo de la explotación petrolera, el tráfico de petróleo es una actividad constante. Hace años, también el carbón era una actividad básica, como ocurría en Puerto Dock Sud, sobre la margen suroriental del Antepuerto de Buenos Aires (en el partido bonaerense de Avellaneda). Luego, al igual que aquí, se añadieron productos químicos, gasíferos y subproductos agrícolas. También la Dársena de Propaneros, construida en 1982, permite al puerto de Buenos Aires aislar las operaciones de carga y descarga de gases altamente inflamables.

En toda su ribera septentrional, el Riachuelo muestra muelles que se prolongan poco más de 3,400 metros desde su desembocadura hasta el puente Pueyrredón. Existen igualmente muelles en la ribera meridional con una longitud de 2,491 metros. Y pueden observarse en esta área diversos astilleros con sus correspondientes barracas, varaderos, depósitos de carbón y de arena, elevadores e instalaciones industriales.

En fin, el Riachuelo, del cual hablamos en el trabajo anterior, hace del puerto de Buenos Aires un sitio atrayente, bello, activo y palpitante.
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