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NST.
JOHN´S, Terra Nova, Canada |
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| St.
John’s y Buenos Aires: dos ciudades portuarias. |
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Puerto de St´John’s

Puerto de St´John’s

Puerto de Buenos Aires,
entrada a la Dársena Norte

Mapa del Puerto de Buenos Aires

Puerto de Buenos Aires
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Siempre
me gustó estar cerca del mar. Por eso siempre
he vivido en ciudades costeras, tengan o no un
puerto de importancia.
El puerto de St. John’s es el más
importante de la isla de Terra Nova. En la actualidad,
aunque la pesca ha disminuido casi hasta el desastre,
aquí se sigue recibiendo cruceros turísticos,
cargueros, buques de investigación científica
y embarcaciones particulares de recreo. Las pesqueras
se limitan hoy a los pequeños puertos aledaños
como el de Battery Village (a la entrada del estrecho
de la bahía “The Narrows”),
donde a todo lo largo de las costas terranovenses
existen cientos de asentamientos y pueblitos donde
viven los pescadores.
Durante la colonización, cuando aún
había una población de sólo
doce mil habitantes, los mercaderes, que en ocasiones
servían de intermediarios en la venta de
pescado, obtenían sus abastecimientos generales
de otros mercaderes de más relevancia en
los puertos de mayor envergadura, incluido el
de St. John’s. Pero también los propios
pescadores organizaban sus mercados diariamente
y la población adquiría el pescado
fresco, recién sacado del mar y del río,
al cual años después se le daría
el nombre de Rennie.
La calle principal del downtown de St. John’s,
hoy llamada Water Street, era en aquella época
un camino angosto y lodoso llamado El Paso Inferior
(Lower Path). A partir de aquí se realizaba
todo el comercio de la ciudad. Barcos de gran
porte y embarcaciones diversas de pequeña
eslora descargaban pescado, pieles de focas y
aceite, provenientes de otros puertos de importancia
en la isla, tales como Harbour Grace, Carbonear,
Bonavista, Fogo, Trinity, Belleoram, Twillingate
y Harbour Breton. Casi todos sus habitantes eran
pescadores y tenían que trabajar muy duramente
para ganarse la vida.
Los barcos que descargaban pescado, pieles y aceite
cargaban entonces alimentos, provisiones de todo
tipo y avíos de pesca. Igualmente, barcos
de mayor porte cargaban pescado seco para llevarlo
a los puertos españoles, portugueses, italianos,
de las llamadas Indias Occidentales por los ingleses,
y hacia América del Sur. De seguro que
muchos de estos barcos llevaron alguna vez mercancías
y pescado de Terra Nova al puerto de Buenos Aires.
Tanto Inglaterra como España habían
establecido normas para todas sus ciudades ribereñas
bajo las llamadas “Leyes de Indias”,
mediante las cuales se realizaba todo ese tráfico
de mercaderías. Por eso, Buenos Aires,
desde su fundación, utilizó el “Riachuelo
de los Navíos” para este tipo de
tráfico, pues constituía un canal
hondo dentro de la misma playa y, originalmente,
llegaba hasta la calle Corrientes y aun más
al norte. En la época colonial no existían
muelles, por lo que los botes acercaban a los
pasajeros y a los fardos y cajas hasta las orillas
luego que los barcos fondearan a prudente distancia.
Hasta 1770 se habían propuesto más
de sesenta proyectos de puertos y malecones fuera
de la zona del Riachuelo, sobre la rivera de la
ciudad. Sin embargo, ninguno de estos proyectos
supieron dotar a Buenos Aires de una infraestructura
portuaria acorde a sus necesidades, por lo que
fueron abandonados a la postre. Buenos Aires era,
de hecho, una ciudad portuaria sin puerto.
Este fenómeno no ocurrió en Terra
Nova. Aun cuando la mayoría de sus puertos
eran pequeños, la edificación de
los mismos brindó trabajo a cientos de
pobladores ribereños muy pobres que casi
siempre estaban desempleados y hambrientos. En
el caso de St. John’s mucha de esta gente
pobre vivía en vetustas casuchas de madera
erigidas sobre las laderas de las lomas que circundan
a la bahía. Imagino que cuando en 1872
se construye el muelle y los depósitos
de Las Catalinas en Buenos Aires, llamados así
por su proximidad con la Iglesia de Santa Catalina
(en San Martín y Viamonte), esto ofreció
también una buena fuente de trabajo a la
gente pobre.
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Tanto
en St. John’s como en Buenos Aires atracaban los
barcos de la Marina Real (la inglesa y la española,
respectivamente), y en esas áreas vivían
los gobernadores de ambas ciudades, jueces de la Corte
Suprema, los recolectores aduanales y otros funcionarios.
Pero al contrario de Buenos Aires, todos estos funcionarios
en St. John’s no miraban a esta ciudad ni a Terra
Nova como su hogar. Regresaban a Inglaterra cuando se
retiraban, por lo que nunca les importó realmente
construir una bella ciudad en aquella época.
El ritmo de construcción portuaria en Buenos Aires
continuó incrementándose luego de desaparecida
la etapa estancada de los muelles. Se propuso al fin la
creación de un puerto completo. El 1º de abril
de 1887 se echó a andar el proyecto de Eduardo
Madero, el cual finalizó el 31 de marzo de 1898.
Luego se edificó el llamado Puerto Nuevo, que es
apto para buques de navegación y, junto con la
Dársena Norte, constituye la sección operativa
del actual puerto.
Puerto Nuevo es la parte más moderna y su construcción
comenzó en 1914. En su cuarto espigón funciona
el mayor elevador terminal de la República Argentina,
con una capacidad de 170 mil toneladas. Por su parte,
Puerto Madero corresponde hoy al viejo puerto bonaerense.
Se extiende desde La Boca hasta cerca de Retiro. Posee
un sistema de esclusas para comunicarse entre sí
debido a las variaciones de altura del río.
Naturalmente, el puerto de St. John’s es más
chico que el de Buenos Aires y hoy, por culpa de la casi
desaparición de la actividad pesquera, muestra
menos actividad que el bonaerense. No obstante, hay ciertas
características similares. Por ejemplo, en su Dársena
Oeste radican el muelle de carga de contenedores y un
taller naval con dique seco. En Puerto Madero, en Buenos
Aires, la Dársena Norte abarca el Apostadero Naval
y los talleres navales (Tandanor). En St. John’s,
la Dársena Sur da espacio a una escuela de cadetes
navales, a un centro de entrenamiento de supervivencia
en el mar por cuyos cursos pasan anualmente cientos de
personas que trabajan costa afuera –principalmente
en las plataformas petrolera – y otros pequeños
muelles de carga general. En Buenos Aires, la Dársena
Sur, que es la primera parte de Puerto Madero, recibe
en su muelle oeste a los barcos que cumplen servicio regular
al puerto de Montevideo, en Uruguay, así como a
los que se dirigen a Paraguay; mientras, el muelle este
sirve de amarre a las dragas y chatas, y posee un pequeño
varadero de los talleres de la Prefectura Naval Argentina.
Al igual que en St. John’s, en Buenos Aires hay
varias dársenas dedicadas al tráfico del
petróleo y sus derivados. Este se realiza con gran
cuidado debido a sus riesgos. En las laderas de las Colinas
del Sur de St. John’s se han situado tanques de
almacenamiento del crudo. Al igual que en Buenos Aires,
desde el comienzo de la explotación petrolera,
el tráfico de petróleo es una actividad
constante. Hace años, también el carbón
era una actividad básica, como ocurría en
Puerto Dock Sud, sobre la margen suroriental del Antepuerto
de Buenos Aires (en el partido bonaerense de Avellaneda).
Luego, al igual que aquí, se añadieron productos
químicos, gasíferos y subproductos agrícolas.
También la Dársena de Propaneros, construida
en 1982, permite al puerto de Buenos Aires aislar las
operaciones de carga y descarga de gases altamente inflamables.
En toda su ribera septentrional, el Riachuelo muestra
muelles que se prolongan poco más de 3,400 metros
desde su desembocadura hasta el puente Pueyrredón.
Existen igualmente muelles en la ribera meridional con
una longitud de 2,491 metros. Y pueden observarse en esta
área diversos astilleros con sus correspondientes
barracas, varaderos, depósitos de carbón
y de arena, elevadores e instalaciones industriales.
En fin, el Riachuelo, del cual hablamos en el trabajo
anterior, hace del puerto de Buenos Aires un sitio atrayente,
bello, activo y palpitante. |
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