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NST. JOHN´S, Terra Nova, Canada
por Eduardo Frank»n
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El Cable Atlántico.
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Hola, bonaerenses! De seguro que ustedes tienen también una historia telegráfica.

El telégrafo fue en sus comienzos el milagro tecnológico de las comunicaciones de la época. Es por eso que en los museos de muchos sitios alrededor del mundo existe referencia histórica sobre la primera vez que se intercambiaron mensajes telegráficos con otro país o con otro continente.

Buenos Aires posee un museo postal y telegráfico, fundado en 1888 y que hoy día radica en el Palacio de Correos, en la calle Sarmiento 151. Ahí se muestran colecciones de réplicas de vehículos utilizados en el transporte postal, buzones, aparatos telegráficos, colecciones numismáticas, etc. El edificio está declarado Monumento Histórico Nacional y en él pueden recorrerse varios salones para admirar la arquitectura y el mobiliario histórico.

Pero Terra Nova posee algo muy especial en este caso. Fue precisamente en la Bahía de Trinity donde por primera vez llegó el cable submarino, traído desde Valentia, Irlanda. Porque la isla, situada casi en el medio de las rutas de navegación entre el viejo y el nuevo continente –además de ser el sitio de Norteamérica más cercano a Europa–, habíase convertido en un vínculo crucial de las comunicaciones desde el siglo 17. Es por ello que Terra Nova desempeñaría un papel vital en la revolución tecnológica que siguió a la invención del telégrafo eléctrico en 1837.

Aunque no fue fácil atravesar las dos mil millas de Océano Atlántico mientras se depositaba, metro a metro, el cable conductor sobre los fondos marinos. Hubo de hecho varios intentos de conectar a Europa con América vía Terra Nova, que terminaron en fracasos.

Mas el norteamericano Cyrus W. Field no se dio por vencido. Lo intentó de nuevo en el verano de 1855 y su empresa New York, Newfoundland & London Telegraph Company pudo situar exitosamente un cable submarino a lo largo del Estrecho de Cabot un año más tarde. Pero esta fue sólo la línea que estableció la comunicación entre la ciudad de Nueva York y St. John’s, capital de Terra Nova, y su costo fue de más de un millón de dólares, que en aquella época sí representaba una enorme cantidad de guita.

Una vez logrado este enlace, Cyrus Field estuvo muy ocupado en Inglaterra con los problemas técnicos del diseño de un cable submarino que atravesaría el Atlántico, amén de las negociaciones financieras de su costo, que ascendía a un millón y cuarto de dólares.

Los gobiernos estadounidense y británico aportaron garantías financieras y dos buques especialmente modificados para llevar y depositar el cable: el USS Niagara y el HMS Agamemnon. A pesar de las severas condiciones del Atlántico Norte casi todo el año, ambos buques lograron llevar aquel enorme cable hasta sus destinos en el área de Bull Arm, en la Bahía de Trinity en julio de 1858. Tanto el entonces presidente Buchanan como la reina Victoria intercambiaron mensajes de felicitación y nombraron a Cyrus Field el Hombre del Año.

Empero, el entusiasmo no duró mucho. Debido a una ruptura desconocida, la conductividad del cable se arruinó y todo acabó en menos de dos meses.

El recaudar dinero para un siguiente intento resultó muy lento, además de que el estallido de la guerra civil norteamericana añadió más dificultades al proceso. No obstante, la construcción de un nuevo cable atlántico comenzó en 1864, por supuesto, con mucha mayor calidad que el anterior y hecho de un solo cuerpo que medía 2 mil 300 millas náuticas de largo y pesaba 5 mil toneladas.

Para acarrear y situar un cable de tales dimensiones sólo había un barco entonces: el Great Eastern, de 700 pies de eslora y 22 mil 500 toneladas de desplazamiento (cinco veces más largo que el mayor barco de entonces). Sin embargo, los dos primeros intentos resultaron fallidos y hubo que reforzar el cable con mayor fuerza de tensión y un galvanizado más fuerte. Fue entonces que el 1ro de septiembre de 1866 el Great Eastern logró llevar a tierra el extremo del cable en el área de Heart’s Content. Fue aquí donde se enlazaron otros cables durante las décadas siguientes, fundándose la Estación de Heart’s Content, la cual se convirtió en un centro vital de la entidad Western Union Inc. para el sistema de cable internacional en el siglo 20.

Hoy este sitio es el famoso museo llamado “La Estación del Cable”, en el pueblo de Heart’s Content, donde los visitantes pueden admirar todos los equipos y accesorios utilizados a partir de aquella época y durante casi cien años.
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