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NST.
JOHN´S, Terra Nova, Canada |
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| Sobre
las vias férreas. |
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Los tranvías recorrieron
las calles porteñas
Los primeros
tranvías eléctricos

Tranvía tirado por caballos

"Primavera", nombre que
se le daba a este modelo
abierto de tranvía

Estación Constitución a principios
del siglo XX. Los tranvías de caballo
y los coches llegaban hasta el
costado de los andenes
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Además
de los ferrocarriles que pasan por Buenos Aires
y atraviesan el país, hasta 1962 existían
en esa urbe suramericana los llamados tranvías,
por lo que la capital argentina era conocida en
Latinoamérica como “la ciudad de los
tranvías”. Hoy, toda la ciudad muestra
al visitante las huellas de aquel transporte urbano,
que son las huellas del pasado. Sin embargo, una
institución llamada la Asociación
de Amigos del Tranvía adquirió en
1980, en Portugal, un carro modelo del año
1927. Y en medio de esas huellas de otrora, este
histórico tranvía se pasea actualmente,
cada fin de semana, por el circuito electrificado
formado por las calles Emilio Mitre, Avenida Rivadavia,
Hortiguera y Avenida Directorio (barrio de Caballito),
y en 1983 otro carro, también comprado en
Portugal, fue añadido al primero.
Claramente podemos notar que los porteños
echaban de menos sus tranvías de antaño,
algo que no sucedió en mi ciudad, St. John’s,
la capital de Terra Nova. Yo no sé de registro
alguno que muestre que los de acá extrañaran
alguna vez sus viejos tranvías, los cuales
circularon hasta mediados del siglo 20. Más
bien podría decirse que prefirieron dar la
bienvenida a transportes más sofisticados
–si así pueden llamarse–, sino
que incluso toda noción de transporte por
vía férrea ha sido borrada en toda
la isla.
Ustedes, los porteños, han amado esa tradición.
Poseen un club o asociación civil sin fines
de lucro que utiliza sus recaudaciones para restaurar
y preservar la tradición ferroviaria. El
Ferroclub Argentino organiza hoy viajes en vagones
antiguos que parten de la estación “Federico
Lacroze”, en el barrio de Chacarita y se emplea
una máquina de vapor de 1880.
Pero Terra Nova tuvo su ferrocarril en una época.
Fue cuando surgieron problemas de comunicación
con tierra adentro. Los barcos podían navegar
a lo largo de las costas, mas no podían comunicarse
con las poblaciones del interior. La línea
costera de la isla es tan larga y los asentamientos
entonces estaban tan diseminados, que resultaba
demasiado caro para el gobierno el construir carreteras.
No obstante, se sabía que era preciso vincular
a todas las poblaciones del interior de la isla
antes de que pudieran desarrollarse los recursos
de minerales y de maderas, pues siempre habría
limitaciones y pobreza mientras la pesca fuese la
única industria.
Este hecho presionó para que el gobierno
decidiese construir un ferrocarril que atravesara
la isla de norte a sur y de este a oeste. Fue una
tarea difícil, pues la población de
Terra Nova era pequeña –todavía
lo es– y escaseaba la guita. A pesar de esto,
el contrato para la creación de una vía
férrea se firmó en 1881 y en pocos
años ya había comunicación
entre St. John’s, Harbour Grace y Placentia.
Tres años más tarde, el tren pudo
llegar hasta el extremo occidental de Port-aux-Basques.
Durante 20 años, el ferrocarril y las embarcaciones
costeras fueron operadas por la Reid Newfoundland
Company. Entonces, el gobierno tuvo que tomar las
riendas del asunto, pues la compañía
estaba perdiendo dinero. La administración
gubernamental se mantuvo hasta 1949, cuando el Ferrocarril
de Terra Nova(1)
se hizo parte del sistema gigante llamado Canadian
National Railways.
El ferrocarril en Terra Nova facilitó al
gobierno muchas de las cosas que éste había
esperado lograr. La costa occidental fue conectada
con la del este; esto hizo posible el desarrollo
de la industria papelera en Grand Falls y en Corner
Brook, el aeropuerto de Gander y las minas de plomo
y de zinc en Buchans.
En la actualidad, como mencioné antes, el
ferrocarril fue eliminado de la isla y ni siquiera
un vagón se mantuvo como tradición;
y mucho menos un carro de tranvía en la capital
St. John’s, lo cual ha pasado a ser parte
de las leyendas de fantasmas que se cuentan en la
capital terranovense.
(1)Newfoundland Railway. |
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La
Porteña hace su entrada en la
estación Once en 1957, como
homenaje al centenario de los
ferrocarriles en la Argentina |
Cartelera
de horarios de salidas
de trenes.
Estación Constitución, 1932
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