Taxis en la Ciudad
de Buenos Aires


Taxis que circularon
por St. John´s |
Hola,
porteños. Como ven, aún continúo
escribiendo, como Charles Dickens, mi "Historia
de dos ciudades". Este mes les traigo comparaciones
acerca de la transportación por taxi. Algo
cotidiano que todos utilizamos.
Siempre hay gentes que, como yo, no estamos conduciendo
vehículos en estos momentos y nos movemos
gracias a ese servicio urbano de alquiler llamado
taxi. Sobre todo acá en Terra Nova, cuando
las acumulaciones de nieve llegan hasta poco más
de un metro y las aceras desaparecen, cubiertas
por la capa blanca y fría, las orillas
de las calles y avenidas sirven a los transeúntes
de vía para salir a ejercitarse un poco
y estirar los huesos. Sin embargo, no lo recomiendo,
es muy peligroso cuando el tráfico le pasa
a uno rozando, a centímetros del cuerpo,
por lo que existe el peligro de que en vez de
estirar los huesos, estire uno la pata si nos
golpea algún vehículo. Y esto no
es difícil que ocurra, ya que podemos resbalar
con el hielito que se forma sobre las orillas
del pavimento.
Esta es una de las desventajas del invierno en
el norte del planeta. Los bonaerenses no tienen
que preocuparse de esto; además, Buenos
Aires es una de las capitales del mundo que cuenta
con mayor cantidad de taxis. Baste mencionar que
hace 30 años había en Buenos Aires
más de 30 mil taxis (el doble que en New
York). Hoy día no tengo idea. No obstante,
según crónicas publicadas en los
años 90, a más de 34 mil llegaban
los taxis empadronados que pasan la noche en la
calle. Se dice que la Sociedad de Propietarios
de taxis ha planteado que mantiene los vehículos
en "el garaje de la luna o de las estrellas".
Bueno, felicidades, ustedes pueden darse el lujo
de hacer eso porque en Terra Nova hay que guardar
los coches a buen recaudo bajo techo y con calefacción;
hay que tratarlos como si fueran personas o animalitos,
pues un auto que pase afuera una noche invernal
acá, al día siguiente lo primero
que hay que hacer es desenterrarlo –perdón,
mejor dicho, desennevarlo–, pues estará
probablemente oculto bajo una montañita
de nieve. Luego, echar al motor un anticongelante
para, al final, encenderlo con rapidez (si tenemos
suerte).
Ustedes identifican a sus taxis porque están
pintados de negro con el techo amarillo y llevan
un cartelito rojo luminoso con la palabra "Libre".
Acá eso no es necesario, pues existen 28
compañías y cada una pinta sus taxis
de diferentes colores, con el nombre y el número
telefónico de la compañía.
¿Se imaginan? 28 compañías
de taxis en una ciudad de 170,000 habitantes.
Lindo, ¿eh? Nunca hay problemas con los
taxis acá, uno tiene 28 alternativas, 28
números de teléfono. Estas son,
en orden alfabético: Avalon Taxi, Bugden's,
Busy Bee Cabs, Cape Shore, Casino Cabs, CBS Taxi,
Cheeseman's Transportation Ltd., Co-Op, CY's Taxi,
Foote's Taxi, Goulds Taxi, Gulliver's City Wide,
Halleran's, Healey's, Island Cabs, Jiffy Cabs,
King's Bridge Cabs, Paradise Cabs, Lawlor's Taxi
Service, Morgan Bruce West, North West Taxis,
Power's Taxi, Shirran's Taxi, Thoms Taxi, Tickle
Taxi, Town Cabs y Valley Cabs (sí, ya sé
que esto lo tomé del directorio telefónico).
Algunos de estos taxis brindan servicio entre
ciudades y pueblos, y también llevan correspondencia
(courier). Y, de la misma forma que existe en
Buenos Aires, con un pequeño recargo adicional
recogen al pasajero donde éste se halle
(radio llamada).
Muchos de los taxistas porteños son profesionales
que no han encontrado trabajo en su profesión.
En Terra Nova, sobre todo en St. John's, ocurre
lo mismo en algunos casos. En otros, se trata
de inmigrantes europeos.
Lo que no ocurre en Terra Nova es la existencia
de alquileres clandestinos. Todo está bien
controlado legalmente por las compañías
y el gobierno de la provincia. Aquí no
hay lugar para lo que los porteños llaman
"autos truchos".
Así que ya saben, pueden venir a visitarnos
en cualquier momento. Jamás tendrán
dificultades para tomar un taxi, mucho menos en
el aeropuerto, a las 2 de la mañana cuando
llega el último vuelo diario a St. John's.
Y tampoco tienen que temer a ninguna mafia taxista
que pueda estafarlos alterando los relojes. No,
no hay "camarillas" ni "delegados".
Tranquilo, che, se lo aseguro.
Pero, por favor, vengan en el verano. No se les
ocurra aparecerse acá en enero. No quiero
tener sobre mi conciencia la muerte por congelamiento
de ningún ciudadano de Buenos Aires. |