
St. John’s
en el año 1890

St. John’s, incendio
del año1892

Centro (Down Town)
de St. John’s

Casas de St. John’s

Centro commercial
de St. John’s |
Una
de las herencias culturales de cada pueblo y región
son sus construcciones. Desde su fundación
la arquitectura comienza a contarnos una historia.
La arquitectura bonaerense y la de St. John’s
nos narran dos historias diferentes debido a las
tradiciones española, por un lado, y a
la inglesa y la irlandesa por el otro, además
de otras influencias.
En 1817 St. John’s sufrió un terrible
incendio que dejó a la ciudad en ruinas.
La herencia arquitectónica colonial desapareció.
Dos años después un segundo siniestro,
tan desastroso como el primero, convenció
a las autoridades británicas de que las
primeras calles aledañas al pueblo tenían
que ser ensanchadas y crear una estructura de
calles que minimizaran los efectos de los incendios.
Mas esto se cumplió en parte; sólo
se reedificaron calles y se hicieron más
anchas. Los edificios renovados alimentaron otro
fuego mayor en 1846, el cual hizo desaparecer
desde la calle Springdale, en el oeste, hasta
Signal Hill, al este, a la entrada de la bahía.
Solamente quedaron en pie algunas casas privadas
diseminadas por las afueras de la ciudad y algunos
edificios que tenían secciones de ladrillos,
como la Casa del Gobierno.
Fue entonces que se incrementó el uso de
la piedra y el ladrillo para levantar nuevos edificios
en el centro de la ciudad. Pero la ciudad victoriana
que resurgió de las cenizas en 1846 nada
tenía en común con Wexford o con
Waterford en Irlanda o muchos otros pueblos de
las islas británicas. Eran filas de casas
de dos o tres pisos, entrecruzadas con caballetes
sobre largas vigas. Y menos de cincuenta años
después todo fue reducido nuevamente a
escombros en el gran fuego de 1892. Este fuego
dejó a diez mil personas sin hogar y destruyó
dos tercios de la ciudad. No obstante, algunos
ejemplos notables de edificios victorianos escaparon
de este siniestro, incluidos el Edificio Colonial,
la catedral católica de San Juan Bautista,
Devon Row y dos manzanas de tiendas a ambos lados
de Water Street.
A este último gran incendio siguió
una etapa de prosperidad comercial. La cantidad
de negocios creció en el centro de St.
John’s y pronto se extendió ligeramente
hacia los suburbios inmediatos. Sin embargo, las
edificaciones de los comerciantes, al menos al
principio, no fueron realmente pretenciosas. Por
lo general, los comerciantes y sus familias vivían
detrás de sus locales comerciales –la
trastienda— o en un segundo piso del local.
El hecho es que el crecimiento de tanto comercio,
sobre todo a partir de lo que hoy constituye el
downtown, produjo cierto hacinamiento y ello resultó
en poco cuidado respecto a diseño y decoración,
excepto a lo que se limitaba a la funcionalidad
para atraer a la clientela con las vitrinas de
exhibición.
Aún pueden verse algunas de estas modestas
viviendas tipo “cottage” en comunidades
alrededor del puerto, tales como Battery Village
y, a decir verdad, éstas poseen una belleza
tradicional que atrae a cualquier visitante. Este
estilo fue reemplazado poco a poco por las casas
de faldones y aleros, aunque esta forma fue igualmente
común en siglos anteriores. En su interior,
todavía hoy, no se ha fijado o establecido
un sitio para la entrada principal de las casas.
Puede ser en el centro o a un costado, y en ocasiones
las entradas se hallan al lado de la cocina. Sólo
las mansiones construidas en terrenos suficientemente
amplios poseen un pórtico después
del cual está la puerta principal.
En general, las casas de vivienda en Terra Nova,
en las que predomina la madera por brindar ésta
buena protección contra la frialdad y otras
inclemencias del tiempo, son mayormente de dos
pisos. Los pisos superiores poseen por lo general
ventanas tipo buhardillas, como vertedores inclinados,
que brindan recámaras adicionales para
utilizar como closets u otros espacios para almacenamiento.
Ya para mediados del siglo 19, las salas con grandes
estufas fueron desapareciendo para dar lugar a
especies de parrillas más pequeñas
en las cuales se quemaba carbón y también
servían para cocinar.
Continuaremos nuestro paseo arquitectónico
por St. John’s en la segunda parte de esta
columna y empezaremos a hablar brevemente de la
arquitectura bonaerense. |