
Casas y edificios de
oficinas de St. John’s
Encendio de St. John’s,
año 1892
Vista de la Basilica
de St. John’s
Ejemplo de arquitectura
neocolonial en
Buenos Aires. Frente
que reproduce la Casa
de Tucumán. Hoy Casa
Museo de Ricardo Rojas
Buenos Aires, edificio
La Inmobiliaria,
construido para renta |
Con
la llegada de los equipos eléctricos de
calefacción, las parrillas adornadas con
capiteles quedaron, en algunos casos, sólo
de adorno para conservar cierta tradición
de antaño y muchas familias todavía
se calientan en invierno de esta forma. Casi todas
las edificaciones en Terra Nova poseen chimeneas.
De la misma manera en algunas de las viviendas
más antiguas en St. John’s y en los
campos han sobrevivido, inalterados, los rasgos
góticos o medievales. Estos rasgos arquitectónicos
requieren de mucho cuidado y mantenimiento. Las
indulgencias del clima terranovense han destruido
una buena cantidad de estas estructuras. Por su
parte, los techos cóncavos y curvas con
ventanas de buhardilla con topes como gorros,
así como los ventanales tipo miradores,
constituyen una variante del estilo del Segundo
Imperio. Este estilo, adoptado por los mercaderes
a partir de 1885, se generalizó en St.
John’s luego del fuego de 1892, cuando se
edificaron filas enteras de casas así por
toda la ciudad.
El desarrollo de la tecnología de la construcción
trajo consigo los materiales impermeables que
permitieron la edificación de techos planos
cubiertos con capas de papel de alquitrán.
Este estilo, acompañado de ripias decorativas,
fue mayormente adoptado por las compañías
comerciales a principios del siglo 20 (ca. 1904)
hasta la Primera Guerra Mundial en 1914. Por primera
vez se notaban las diferencias entre las casas
de los ricos y de los que no lo eran, pues a lo
largo del siglo 19 el estilo era básicamente
el mismo; las diferencias sólo radicaban
en los tamaños y, hasta cierto grado, en
la decoración.
Hoy St. John’s no muestra, en lo tradicional,
mucha heterogeneidad como la que ofrece Buenos
Aires. Pero la pérdida de muchos rasgos
arquitectónicos bonaerenses no se debió,
como en St. John’s, a repetidos incendios;
fueron, de hecho, las demoliciones de obras arquitectónicas
claves. Por otra parte, de la misma manera que
el estilo victoriano influyó grandemente
en Terra Nova, en Buenos Aires la aristocracia
miraba hacia París desde aproximadamente
1880 y hasta los años 20, pues la capital
gala se consideraba el modelo a alcanzar por cualquier
nueva metrópolis.
Pero antes de esta época ya existían
marcadas diferencias en ambos estilos arquitectónicos.
Todos sabemos que, en general, el clima de España
es mucho más cálido que el de las
islas británicas e igualmente el de las
regiones colonizadas por el imperio español
de la época. Es por ello que en la América
latina, sobre todo en las zonas calientes de Centroamérica
y el Caribe, las altas y amplias ventanas de enrejados
y las tejas de arcilla cocida han predominado
en la arquitectura regional. Pero hay un elemento
que se diseminó por toda la América
hispánica: los vitrales.
Mientras que este elemento sólo se desarrolló
en la edificación de iglesias en las zonas
colonizadas por el imperio británico, los
vitrales –sobre todo en Buenos Aires–
sirvieron de arma para romper la monotonía
de las paredes de cal del estilo mediterráneo.
En Buenos Aires pueden obtenerse piezas de “vitraux”,
quizás maltratadas por los siglos, que
son restos del antiguo esplendor de las residencias
porteñas.
Las viviendas de planta única y tejas,
típicas de su origen español, comenzaron
a ser sustituidas por otros estilos europeos.
Las primeras casas de tres pisos aparecieron alrededor
de 1887. En años sucesivos, la tendencia
a “crecer hacia arriba” (inexistente
en St. John’s y en casi toda Terra Nova)
hizo surgir en Buenos Aires edificios de hasta
siete pisos en el casco céntrico de la
ciudad. Esto ha estado facilitando que muchas
personas de escasos recursos financieros puedan
albergarse como precarios inquilinos en edificaciones
cuyos dueños los acogen al estilo de hoteles.
Y, como también sucede en todos los países
del Tercer Mundo, las estrategias de sobrevivencia
ante la pauperización se completan con
las llamadas “casas tomadas”, las
cuales están permanentemente bajo el riesgo
del desalojo.
En medio de este batallar, cuando Buenos Aires
comenzó a desplazarse hacia el norte (Recoleta,
San Nicolás, Retiro), la modelación
arquitectónica era encargada a expertos
franceses que, por lo general, nada sabían
de la Argentina… (no, no se sorprenda. Todavía
al europeo no le interesa mucho el Nuevo Mundo).
Pero a nosotros sí. Por lo tanto, en la
próxima y última parte de este tema
finalizaremos brevemente nuestra charla sobre
la arquitectura bonaerense.
Hasta la próxima. |