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NBuenos Aires desde Cuenca, Ecuador
por Sara Vanégas Coveña »n
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De poetas y de locos.
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V irginia Wolf


Leopoldo Lugones


Edgar Allan Poe
Comencemos preguntándonos ¿qué es un poeta?

La Real Academia de la Lengua lo define como "Persona que compone obras poéticas y está dotada de las facultades necesarias para componerlas".

Ahora bien, ¿cuáles son esas facultades?
Mencionemos unas cuantas: curiosidad permanente, una potenciada capacidad para entusiasmarse y conmoverse, acendrado instinto de libertad, inconformismo, talento para "traducir" en palabras vivencias e impresiones.

Ciertamente que todos los seres humanos poseen estas aptitudes, estos poderes para despertar la magia oculta en las cosas, mas parece que solo una parte de ellos, en la dosis adecuada para obrar el milagro y cumplir así con la sentencia de Joseph von Eichendorf: "Duerme una canción en todas las cosas, /Que sueñan y sueñan, /Y el mundo se levanta a cantar, /Si tú solamente encuentras la palabra mágica".

Y es que, para encontrar esa palabra hay que acercarse al mundo con toda humildad, con una "mirada limpia e ingenua", para, de ese modo, llegar a la "esencia, descubrimiento y expresión del ritmo vital" (J. A. Portuondo), a la poesía.

Se ha dicho que los poetas son rebeldes, que son locos, que son visionarios.

¿REBELDES?
"El poeta que estuviera satisfecho del mundo en que vive, no sería poeta", dijo una vez Giovanni Papini.

Y así es. Los poetas nunca estarán de acuerdo con el orden establecido. Su sensibilidad jamás puede someterse a las reglas, y mucho menos en una época como la nuestra, tan apenas idealista, pero sí tan pragmática y materialista. En una sociedad que "poseída por el frenesí de producir más para consumir más, tiende a convertir las ideas, los sentimientos, el arte, el amor, la amistad y las personas mismas en objetos de consumo", según expresión de Octavio Paz(1). Un poeta no puede permanecer impasible: será rebelde.

No olvidemos que la poesía, de hecho, es ya fruto de rebeldía, de violencia con las palabras (y sabemos que son ellas, las palabras, nuestro principal medio de expresión y comunicación). Hay que forzarlas, atropellarlas, obligarlas, negarlas y recrearlas para que se decidan a revelar sus contenidos más puros, más elocuentes, más secretos.

De esta manera, los poetas, esos trabajadores del lenguaje, son quienes más hacen evolucionar el idioma ("el más peligroso de los bienes que han sido dados al hombre", según Heidegger), y si la lengua es una condición del pensamiento (Hegel), ellos son quienes más contribuyen a la evolución de la humanidad misma.

Pero esta actitud rebelde frente a las palabras se proyecta, en el poeta, a todos los campos de la vida: social, religioso, económico, político, cultural.

Así el poeta es, por definición, un rebelde. Y un rebelde con causa: hay que luchar por un mundo nuevo y mejor, que no esté reñido con la justicia, la belleza y el amor; hay que hacer hablar en voz alta al mundo, a la vida, al amor, a la poesía misma. Por ello es que, como proclamaban los surrealistas, estos grandes rebeldes, toda belleza, toda poesía será convulsiva o no será.
("A un poeta manso no se le puede llamar poeta", dirá el también vanguardista Maiacovski)

¿LOCOS?
Bueno, muchas veces los rebeldes son considerados locos, pues no siempre es evidente el motivo de su rebelión y entonces viene el estigma.

Incluso en el lenguaje común, aunque esta vez más bien en tono jocoso, se dice que "De poetas y locos todos tenemos un poco", con lo que prácticamente se están equiparando los dos términos.

Y es claro, pues una persona que se dedica a la poesía no puede ser tenida como "normal", dado que esta ocupación no se considera productiva, no está a tono con la marcha de la sociedad.

Los poetas viven "en las nubes", según otra expresión popular muy conocida.
Razón por la cual, como sabemos, Platón no podía tolerarlos en su República ideal, ya que los tenía por incapaces de prestar una colaboración eficiente en la administración de la misma; arrebatados por las musas, por la inspiración, estos seres se revelan como individuos inservibles para los asuntos propios de la cotidianidad, pues, como les recuerda el filósofo, "el placer y el dolor reinarán en vuestro estado en vez de la ley y de la razón" ("República").(2)

La verdad es que un poeta, difícilmente será una persona común y corriente, parte del "vulgo municipal y espeso", según la expresión de Darío.

Por otro lado, no olvidemos que, como decía Graham Greene, "las personas reales están repletas de seres imaginarios"; lo que parece ser particularmente verdadero en el caso de los niños y los poetas. Y estos últimos, los poetas, tienden a dar la palabra, a dejar manifestarse libremente a esos seres imaginarios.

Además, en esta línea no faltan numerosos estudios que hablan de ciertos desórdenes en el comportamiento de los artistas: la historia del arte y de la literatura está llena de esquizofrénicos, maníaco-depresivos, paranoicos, alucinados, suicidas... (Entre los escritores, nombraremos únicamente a Edgar Hallan Poe, Guy de Maupassant, Hölderlin, V irginia Wolf, César Dávila Andrade, Alfonsina Storni, Leopoldo Lugones, Leopoldo María Panero –que pasa gran parte de su vida en un manicomio–, María Mercedes Carranza, desaparecida hace poco).

Al respecto, Kart Jaspers, en su famosa obra, Genio y locura, afirma lo siguiente: "Para nosotros que admitimos el origen patológico de algunas obras de arte, es obvio que el espíritu en sí no puede enfermar, pues pertenece a una infinitud cósmica cuya esencia no se manifiesta en la realidad sino a través de formas particulares y bajo muy especiales circunstancias. De la misma manera que el molusco enfermo engendra una perla, la esquizofrenia puede engendrar extraordinarias obras de arte."(3)

Y es que un poeta verdadero, un artista de veras se caracteriza, básicamente, por su hiperestesia, condición que, ciertamente, determina su Weltanschauung, su cosmovisión, de una manera muy particular. ¿Le permite interpretar de mejor manera el mundo? ¿descubrir nuevas realidades a partir de la más evidente? ¿captar "el alma de las cosas"?

¿VISIONARIOS?
El verdadero artista es, de hecho, un visionario. Pensemos en Julio Verne, en Goethe, en Sor Juana, en Rosario Castellanos, en Stravinsky o en Picasso por nombrar solo estos visionarios, es decir, en sentido amplio, estos poetas. Porque todo innovador, todo precursor es un poeta, un "pequeño dios" (Huidobro). Recordemos que la palabra griega para poesía es poíesis=creación. Entonces, todo poeta es creador, es anticipador, vanguardista, un, adelantado de su tiempo.

Y, en este sentido, la poesía se asemeja a la ciencia: en cuanto que la búsqueda, la ruptura y el avance son elementos constitutivos de su esencia.

Pero el poeta va aún más allá; la ciencia, en muchas ocasiones, lo que hace es confirmar, oficializar los datos que, con anterioridad ha presentado la literatura. Como ha sucedido, por ejemplo, en los hallazgos psicológicos de los escritores, refrendados posteriormente por los científicos. Y qué decir de las propuestas de los autores de ciencia ficción.

No olvidemos, por último, que la palabra vate, sinónimo de poeta, también significa adivino, es decir, el que ve lo que aún no existe y predice el futuro. Escuchemos nuevamente al maestro de Aristóteles: "El objeto que Dios se propone al privarles de sentido (a los poetas) y servirse de ellos como ministros, a la manera de los profetas y otros adivinos inspirados, es que, al oírles nosotros, tengamos entendido que no son ellos los que dicen cosas tan maravillosas, puesto que están fuera de su buen sentido, sino que son los órganos de la divinidad que nos habla por su boca".(4)

Y, probablemente por esta misma razón, el de Estagira hace énfasis en que la poesía es "más científica y seria que la Historia, porque la poesía tiende a dar verdades generales, mientras la Historia da hechos particulares"(5)

Así, los poetas, con ser visionarios, locos y rebeldes, son también la sustancia gris que engrasa y hace girar las ruedas del porvenir . hacia un mundo de mayor justicia, belleza y amor.


Notas:
(1) Octavio Paz, La búsqueda del presente. En Solotextos, No.2, Cuenca, Casa de la Cultura Ecuatoriana, 1991, p. 20
(2) Platón, República. Citado por José Antonio Portuondo en Concepto de la poesía y otros ensayos, México, Grijalbo, 1974, p.90
(3) Kart Jaspers, Genio y locura, Madrid, Aguilar, 2da. ed., 1956, p. 190
(4) Platón, Ión o de la poesía. Citado por José Antonio Portuondo en op.cit., p.89
(5) Aristóteles, The Poetics, I, 2-3, trad. al ingles de W. Hamilton F., Londres, p.5
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