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BUENOS AIRES DESDE EL MUNDO
FLORENCIA, Italia
por Francesco Luti
El mensaje de la frontera:
el arte de Fulvio Tomizza
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Traducción al castellano de Pilar Sánchez Laílla
 
En esta colaboración con EL MURO quiero dedicar el espacio que me ha sido concedido a un escritor italiano desaparecido recientemente y al cual estaba muy unido: Fulvio Tomizza. En verdad no existe un nexo tangible entre él, Florencia y Buenos Aires. Sé, puesto que me habló de ello, que estuvo en Argentina con motivo de unas conferencias, pero ignoro las fechas y las ocasiones. Me gusta recordarlo como era, porque aunque es preferible leer a los escritores, a veces, como en el caso de Tomizza, son también personas claras y pueden transmitir mucho tanto con sus silencios como con sus miradas.
Tomizza nació en 1935 en el pueblo de Materada de Umago, en la Istria noroccidental, y precisamente Materada será el título de su primera novela, en 1960. Después de dedicarse al teatro y al cine en el ambiente cultural de Belgrado y de Lubiana, cumplidos los veinte años se traslada a Trieste para trabajar en la Rai. En aquel primer libro suyo Tomizza propone un tema constante en su narrativa: el desarraigo. El libro, de hecho, narra el éxodo de los istrianos, que ante la imposibilidad de ser ellos mismos en el seno del nuevo régimen, prefieren abandonar las tierras que han trabajado sus padres.

Tomizza ha sido rebautizado muchas veces como "escritor de frontera", escritor de una tierra primero perdida y después recuperada. Istria, Carso, Dalmacia son, por tanto, los escenarios de sus obras, publicadas durante unos treinta años (sobretodo narrativa, además de teatro y literatura infantil) y que le han permitido ganar numerosos e importantes premios. El Premio Viareggio en 1969 con el libro El árbol de los sueños, el Premio Strega en 1977 con La mejor vida, el Boccaccio en 1994 con Las relaciones culpables. En Austria recibió el Premio del Estado Austríaco en 1979.

Personalmente recuerdo así a Fulvio, con manos grandes, manos de campesino. Su delgado bolígrafo desaparecía cuando apartaba la mano del folio blanco, apenas visible durante la escritura, y como por encantamiento, se veían sus apuntes. Hace dos años, cuando falleció, tenía poco más de sesenta años y los llevaba muy bien. Recuerdo a menudo y con nostalgia un paseo juntos una tarde de hace algunos años en Murcia, en España. Fulvio había venido para hablar de su Istria, la tierra que ha narrado en cada uno de sus libros, en novelas que han sido traducidas a numerosas lenguas del mundo. En Murcia dejó a todos la boca abierta cuando contó la muerte de su padre, durante una carrera desenfrenada en ambulancia por "querer" morir al otro lado, en su tierra. Porque Tomizza era un hombre de frontera, pero tenía bien presente, siempre, sus orígenes y su lengua.

En la cena comía con calma, y con la misma calma hablaba, pero sobretodo me escuchaba cuando contaba mi vida española. Hablamos también de fútbol, del Inter de Ronaldo de quien era hincha, después hacia el final de la tarde se puso a hablar de los nietos, de la casa de campo istriana a donde regresaba para escribir y para reapropiarse de sus orígenes sumergiéndose en el trabajo de escritor; allí podía pasear por la tierra que había narrado en cada uno de sus libros con añoranza en una rigurosa exploración de la vida, la suya.

Si sondeo en la memoria lo vuelvo a ver a mi lado, sonriente, con el cigarrillo sin filtro en la boca y después con el puro ya preparado sobre la mesa para sustituirlo. Tomizza era un hombre dulce y un escritor atento y sensible y me complace recordarlo en este espacio argentino, para que todos aquellos que no lo han leído nunca puedan comenzar a apreciarlo como he hecho yo. Dejo a los lectores estos versos que se encuentran en El claro de la noche, el libro de sueños publicado en 1999, poco antes de su desaparición. Tomizza, en la página 178 escribe una (especie) de poesía Sueño de primavera:
 
Dulce sueño de amor con una joven como anticipo de la primavera
Desconocida, muchacha morena tú eras; tu me esperabas, tu me reclamabas.
Qué grave el despertar que me veía pérfidamente ilusionado, dentro de mí, escarnecido.
Pero algún crudo desengaño de nosotros si de repente te anularas con la mujer de una vida
 
OBRAS PRINCIPALES: Materada, Mondatori, Milano 1960; La ragazza di Retrovia, ivi, 1963; La quinta stagione, ivi, 1965; Il bosco di acacie, Scheiwiller, Milano 1966; Trilogia istriana, Milano, Mondatori 1967; L'albero dei sogni, ivi, 1969; La terra capovolta, ivi, 1971; La città di Miriam, ivi, 1972; Dove tornare, ivi, 1974; Trick, storia di un cane, ivi, 1975; La miglior vita, Rizzoli, Milano, 1977; L'amicizia, ivi, 1980; La finzione di Maria, ivi, 1981; Il male viene dal Nord, ivi, 1984; Ieri, un secolo fa, ivi, 1985; Gli sposi di Via Rossetti, Mondatori, Milano 1986; Quando Dio uscì di chiesa, ivi, 1987; La quinta stagione, ivi, 1987; L'ereditiera veneziana, Bompiani, Milano 1989; Fughe incrociate, ivi, 1990; I rapporti colpevoli, ivi, 1992; L'abate Roys e il fatto innominabile, ivi, 1994; Dal luogo del sequestro, Mondatori, Milano 1996; Franziska, Mondatori, Milano 1997; Nel chiaro della notte, Mondatori, Milano 1999; La visitatrice, Mondatori, Milano 1999; La casa col mandorlo, Mondatori, Milano, 1999.
 
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2001, El Muro Cultural