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NBuenos Aires desde Florencia, Italia
por Francesco Luti»n
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El hombre que vestia las cosas con palabras
Traducción de Pilar Sánchez Laílla Versión en Italiano »
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Hace dos años, el día del aniversario del nacimiento de Giacomo Leopardi (202 años), moría otro gran exponente de la poesía italiana, Vittorio Gassman. Un gran cantor se apagaba a la edad de 77 años mientras dormía en su casa romana. El "mattatore" como lo habían denominado en otro tiempo, se iba sin ruido y para uno como él, acostumbrado a los escenarios del mundo entero, un adiós con sordina, delicado como, en el fondo, era el ánimo de Gassman.

Del Gassman actor habría para escribir un libro. Entre las películas más importantes se pueden citar Arroz amargo (1948), La gran guerra (1959), Il mattatore (1959), Alma negra (1962), La escapada (1962), El gaucho (1964), La armada Brancaleone (1967), Perfume de mujer (1974), La familia (1987) y tantas otras que dejo atrás.

En este espacio argentino prefiero recordarlo como recitador -inalcanzable- de poesía. Vittorio era un actor-poeta, un actor culto de aquellos que con las palabras visten a las cosas, intentando darles un ser, un peso específico como en realidad tienen.
Para él la palabra lo era todo. Y con aquella hermosísima voz Vittorio Gassman recitaba entera La Divina Comedia o a los grandes poetas italianos del siglo XIX y también los contemporáneos.

En Florencia enseñó teatro durante muchos años en la Via Santa Maria, en un pequeño local que linda, casualmente, con mi editorial. Por eso cada vez que voy por allí, inevitablemente paso por delante de aquella puerta que ahora está ya cerrada y el edificio abandonado. Ahora me acuerdo de Vittorio que en apariencia podía parecer orgulloso pero que en el fondo no lo era. Se avergonzaba, por ejemplo, cuando le pedían un autógrafo. Prefería moverse sobre el escenario, un poco como el Albatro de la poesía de Baudelaire. En la tierra Vittorio tenía problemas. Padecía depresión, una de esas paradojas que tiene la vida. Un hombre que, precisamente en ella, tuvo de todo: éxito, cultura, dinero. Un hombre amado por las mujeres y que sólo sobre el escenario encontraba su hábitat, su espacio natural.

Por pura diversión se ponía a traducir los poetas que más le gustaban como Verlaine, Mallarmé, Baudelaire, Rimbaud, Cros, Corso, Withman, Borges sobre todo, Neruda, Huidobro, Ferlinghetti y otros tantos.

Pero hay una poesía que Vittorio Gassman escribió sobre Buenos Aires, y que la tradujo él mismo al español según le venía.
Os la propongo para que quede como el homenaje de un "grande italiano" para la ciudad que tanto amaba.
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BUENOS AIRES

Tenere e ambigua città,
anche mia è la tua nostalgia;
piango e godo la "lontanità"
che la tua biologica aristocrazia.
A Genova, a Roma, a Firenze,
in certi istanti mi appari
più mia di tutte, e di colpo
mi riempi il cuore di assenza.
La Boca è la mia casa, là sto
per possedere le notti australi,
le mitiche tigri virtuali
che il cieco Borges visualizzò.
Il caffè che prendo a Maipú
profuma delle tue contraddizioni,
mi fai allegro e triste
sotto il vasto mistero dell'ombú.
Papera capitale
dalle memorie mischiate
radici sradicate
di un'Europa immemoriale!
Non v'è cielo che come il tuo mi ponga
Sì dolce carico di dubbi:
rispondimi con la voce nuda
del tango e della milonga.

BUENOS AIRES

Ambigua y tierna ciudad,
tu nostalgia es también la mía;
lloro y gozo la lejanía
que es tu biológica nobleza.
En Génova, en Roma, en Florencia,
hay momentos en que me pareces
mas mía que todas, hay veces
que el corazón me llenas de ausencia.
La Boca es mi casa, soy yo
que poseo las noches australes,
los míticos tigres virtuales
que el ciego Borges visualizó.
El café que tomo en Maipú
perfuma de tus contradicciones,
alegre y triste me pones
bajo el ancho misterio del ombú.
¡Papera capital
de memorias mezcladas,
raíces descrinadas
de una Europa inmemorial!
No hay cielo como el tuyo que me ponga
tan dulce carga de dudas:
contéstame con la voz desnuda
del tango y de la milonga.

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